Análisis de noticias
Cuando un tribunal del sur de China condenó al fundador de Evergrande, Hui Ka Yan, a cadena perpetua, confiscó todos sus bienes personales y multó a su empresa con miles de millones de dólares, las autoridades presentaron el fallo como una medida de justicia legal.
Sin embargo, analistas políticos y económicos sostienen que el ascenso y la caída del magnate inmobiliario no se deben simplemente a un delito personal. En cambio, argumentan que Hui se ha convertido en el chivo expiatorio de las fallidas políticas inmobiliarias del régimen comunista chino y de su sistema de gobierno basado en personas y no en el estado de derecho.

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El 20 de agosto, el Tribunal Popular Intermedio de Shenzhen, en la provincia de Guangdong, dictó sentencia en primera instancia. El tribunal condenó al grupo Evergrande y a Hui, también conocido por su nombre en mandarín, Xu Jiayin, por múltiples delitos, entre ellos la apropiación ilegal de depósitos públicos, la captación fraudulenta de fondos, la malversación de impuestos y el soborno a una entidad corporativa.
El tribunal condenó a Hui a cadena perpetua y lo privó de sus derechos políticos de por vida. Asimismo, ordenó la confiscación total de sus bienes personales y la recuperación de sus ganancias ilícitas.
El Grupo Evergrande y su principal unidad onshore, Hengda Real Estate, recibieron multas combinadas por 15,820 millones de yuanes (2350 mdd). Además, otros 56 acusados fueron condenados en el mismo caso, entre ellos los dos hijos de Hui, Peter Xu (Xu Tenghe) y Xu Zhijian.
El comentarista Heng He señaló en su canal de YouTube que Hui está actuando como chivo expiatorio de toda la política inmobiliaria del PCCh. Explicó que, cuando el partido-estado necesitó un culpable y una forma de calmar la indignación pública, condenó a Hui por tráfico de influencias y la captación de fondos.
Sin embargo, durante la época de rápido crecimiento del sector inmobiliario, Heng He observó que el régimen fomentaba y recompensaba activamente esas mismas prácticas.
Evergrande, que en su día fue la mayor promotora inmobiliaria de China, creció rápidamente gracias a un fuerte endeudamiento y a la expansión hacia negocios que abarcan desde el sector inmobiliario hasta las finanzas y los vehículos eléctricos.
Los promotores trabajan con el partido
Heng señaló que, de todas las industrias del sector privado, el sector inmobiliario es el que está más estrechamente vinculado al poder del gobernante Partido Comunista Chino (PCCh). Hui es quizás el ejemplo más representativo. Él no creó las políticas inmobiliarias de China; simplemente las aprovechó al máximo.En China, los gobiernos locales generaban ingresos mediante la venta de derechos de uso de la tierra, los bancos estatales proporcionaban préstamos y las autoridades permitían un sistema de preventa que permitía a los promotores inmobiliarios cobrar dinero a los compradores de viviendas antes de que finalizara la construcción.
Debido a esta estructura, Heng señaló que las autoridades moldearon y controlaron de cerca cada etapa del modelo de negocio de Evergrande.
Describió a Hui como un "guante blanco": un empresario privado que aparentaba operar de forma independiente, pero que, en la práctica, servía de instrumento para que un influyente funcionario del PCCh acumulara una enorme fortuna a través de sus negocios. Un "guante blanco" se encarga del trabajo sucio, permitiendo que los funcionarios del PCCh mantengan una apariencia de inocencia.
Vientos políticos cambiantes
El comentarista de actualidad Chen Pokong coincidió en que Hui actuaba como "guante blanco"."Los grandes empresarios como Hui son, en esencia, instrumentos al servicio del Partido, que arriesgan sus vidas por riqueza", dijo Chen a The Epoch Times. "Cuando cambia el rumbo político del sistema, estas figuras son sacrificadas para proteger la estabilidad política".
Chen explicó que la postura del PCCh respecto al capital privado cambia de forma arbitraria según las prioridades de quienes ostentan el poder. Por ejemplo, señaló que, bajo el mandato de Deng Xiaoping, la cúpula dirigente promovió la idea de "dejar que algunos se enriquezcan primero" e hizo la vista gorda cuando las empresas inclumplían las normas institucionales para impulsar su crecimiento. Sin embargo, bajo el mandato de Xi Jinping, la prioridad pasó a ser "frenar la expansión desordenada del capital" y reforzar el control político.
Chen hizo referencia a una afirmación de su libro "100 puntos de sentido común sobre China", publicado hace 20 años, que decía que "la lista de los ricos de China es una lista de prisioneros". Describió a Hui como un símbolo de cientos de empresarios chinos que amasaron fortunas gracias a sus vínculos con funcionarios del PCCh, participaron en obras de caridad y, finalmente, terminaron en prisión con sus riquezas confiscadas.
Aunque la colusión entre funcionarios y empresarios es en sí misma un grave delito, Chen afirmó que este problema nace directamente del sistema.
"Este caso pone de manifiesto que China sigue siendo una sociedad regida por individuos más que por el estado de derecho", dijo Chen. "En una sociedad así, los empresarios no tienen una vía segura para acumular riqueza salvo a través de sus relaciones con quienes ostentan el poder. En ese entorno, una persona puede ser un invitado de honor un día y un prisionero al siguiente".
Añadió que en la China actual nadie tiene una verdadera sensación de seguridad personal, incluyendo a los líderes políticos retirados, los miembros del Comité Permanente del Politburó, los empresarios y los generales del ejército.
Víctimas sin reparación
Respecto a si la multa de 15,820 millones de yuanes (2350 mdd) compensará a los compradores de viviendas sin terminar, Chen se mostró escéptico. Afirmó que es improbable que las víctimas reciban una compensación significativa, ya que las autoridades recaudan multas para llenar las arcas del Estado y del partido, no para ayudar a los ciudadanos comunes.Señaló que muchas víctimas habían intentado demandar previamente a Evergrande o a Hui, pero los tribunales chinos se negaron a aceptar o registrar sus demandas.
El precedente de Mou Qizhong
Para ilustrar aún más su afirmación de que "la lista de los ricos de China es una lista de prisioneros", Chen estableció una comparación directa con Mou Qizhong, quien fue reconocido como el empresario privado más rico de China en 1989.Mou se hizo famoso por intercambiar trenes cargados de bienes de consumo por aviones de pasajeros rusos y apoyó públicamente al PCCh durante la masacre de la Plaza de Tiananmen en 1989, haciéndose eco de la propaganda de Beijing que priorizaba la estabilidad. Sin embargo, pocos años después, Mou fue arrestado, declarado culpable de fraude y condenado a cadena perpetua. Aunque finalmente fue liberado, Chen señaló que reapareció como un anciano discapacitado que había perdido su empresa.
"Empresarios como Mou y Hui eran astutos en los negocios, pero ingenuos en lo político respecto a cómo el sistema trata al capital privado", concluyó Chen.
Con información de Cheng Mulan y Luo Ya.
























