Podemos dejar de delegar nuestra conciencia
Suena sencillo, pero puede que sea el acto de ciudadanía más importante que nos queda en este país. Cuando la política se convierte en identidad, cuando se convierte en pertenencia tribal en lugar de razonamiento moral, la gente deja de evaluar las acciones basándose en principios y empieza a evaluarlas en función de quién las ha cometido.



















