"Las chicas solo quieren divertirse": lecciones de vida de Sophie Cunningham

Sophie Cunningham muestra cómo recuperar la alegría y disfrutar los pequeños momentos de la vida en medio del estrés cotidiano

Caitlin Clark, número 22 de las Indiana Fever, celebra con Sophie Cunningham, número 8, tras anotar el triple que les dio la victoria durante la segunda mitad contra las Washington Mystics en el CareFirst Arena de Washington el 8 de junio de 2026. (Jess Rapfogel/Getty Images).
Caitlin Clark, número 22 de las Indiana Fever, celebra con Sophie Cunningham, número 8, tras anotar el triple que les dio la victoria durante la segunda mitad contra las Washington Mystics en el CareFirst Arena de Washington el 8 de junio de 2026. (Jess Rapfogel/Getty Images).

Por

Epoch Times Español
13 de agosto de 2026, 3:53 p. m.
| Actualizado el13 de agosto de 2026, 3:53 p. m.

"Las chicas solo quieren divertirse", cantaba Cyndi Lauper allá por 1983 en su exitosa canción homónima.

Hoy en día, parece que ni chicas, ni chicos, ni el resto de nosotros nos divertimos mucho. Los índices de ansiedad y depresión entre los jóvenes alcanzan máximos históricos. En 2023, la Oficina del Cirujano General declaró una epidemia de soledad y aislamiento en Estados Unidos, y en junio de este año, una encuesta de Gallup reveló que el 74 por ciento de los estadounidenses están insatisfechos con "cómo van las cosas en Estados Unidos".

Lo que nos lleva a una pregunta: ¿Alguien se lo está pasando bien?

Les presentamos a Sophie Cunningham.

Banner de Epoch Times Español: Periodismo para Pensadores críticos

No leas más noticias. Entiéndelas.

En Epoch Times Español queremos estar en contacto directo contigo

Seleccionamos para ti lo que de verdad importa, sin ruido ni agendas. Es un canal abierto: si nos escribes, te respondemos.

Si no conocen  aún a esta jugadora de baloncesto de 1.85 m de las Indiana Fever, se encontrarán con un sinfín de sonrisas. Cunningham, de 29 años, ha enfurecido a algunos aficionados y deleitado a otros, pero sobre todo, al verla jugar dentro y fuera de la cancha, vemos a una mujer que disfruta la vida al máximo.

Su fama comenzó con "el gesto de Sophie". Durante un partido el 22 de junio contra las Phoenix Mercury, Cunningham señaló a la jugadora contraria DeWanna Bonner para protestar por una decisión arbitral. Mantuvo el gesto durante 22 segundos después de que los árbitros le advirtieran que parara. Las fotografías de su rostro inexpresivo, sus ojos y la curvatura femenina de su brazo y dedo se viralizaron, convirtiéndola en una estrella instantánea de internet.

Los memes con "el gesto de Sophie" surgieron por todas partes, incluso en la Casa Blanca. Cunningham fue representada como la Estatua de la Libertad, como una reina, como Adán tocando la punta del dedo de Dios en el fresco de la Capilla Sixtina de Miguel Ángel, como una esposa indicándole a su marido que corte el césped, y así sucesivamente.

Desde entonces, Cunningham ha estado en las noticias casi a diario. Su defensa de los deportes femeninos como exclusivos para mujeres biológicas, por ejemplo, provocó una enorme reacción, con aplausos y abucheos.

Ya sea jugando con gran intensidad, bromeando en videos de YouTube o saludando a adolescentes que la adoran, Cunningham parece disfrutar al máximo. Su sonrisa y sus ojos brillantes invitan a sonreír también.

Y aquí es donde todos podríamos aprender una lección de esta sensación repentina.

Historias relacionadas

6 consejos para hacer un balance de su vida en el Año Nuevo

6 consejos para hacer un balance de su vida en el Año Nuevo

Muchos estadounidenses parecen haber olvidado los placeres que brindan la diversión y el disfrute de la vida. La política y las guerras culturales acaparan la atención de muchos, contribuyendo a la plaga de ansiedad y depresión.

Un gran número de personas —a veces me incluyo— se estresan por lo que sucede en Washington o por alguna declaración escandalosa de un candidato, y se vuelven ciegas a la belleza y las situaciones cómicas que ocurren a su alrededor.

Nuestras agendas frenéticas también pueden ser un obstáculo, robándonos el tiempo y distrayéndonos de apreciar los pequeños placeres cotidianos de la vida: la paleta de colores de una puesta de sol, la niña de tres años saltando por la acera mientras su madre la persigue, las dos adolescentes en la cafetería riendo con cariño sobre las travesuras de un chico que ambas conocen.

A menudo buscamos distracciones, recreación y diversión planeando unas vacaciones en la playa o pasando una tarde con amigos, lo cual está muy bien, pero también podemos encontrar alegría en los momentos más inesperados del día.

Para mí, por ejemplo, una visita a una librería es una excursión que cumple con los requisitos, al igual que ver a mi nieta Sadie corretear por la sala de estar como una exploradora tambaleándose en un safari.

Incluso podemos divertirnos solos. Aquí les cuento una historia que mi amigo Joe Sam me contó hace 25 años y que seguramente les sacará una sonrisa.

Sam, un político de pueblo y magnate inmobiliario, se despertó una noche alrededor de las dos de la madrugada por un policía que llamaba a la puerta. Se vistió rápidamente y bajó las escaleras, donde encontró al policía con un hombrecillo que estaba a punto de llorar, temiendo que su amigo, uno de sus inquilinos, se hubiera hecho daño.

El inquilino, según contó el hombre, estaba deprimido y ahora, aunque su automóvil estaba aparcado en la entrada de su casa, nadie respondía a la puerta y todas las luces estaban apagadas.

Así que los tres se dirigieron a la casa alquilada, donde todo seguía oscuro y silencioso, y sus fuertes golpes en la puerta volvieron a quedar sin respuesta. Al encontrar una ventana del baño abierta, Sam, mucho más delgado que el policía, se coló por ella y, con cautela, recorrió la casa, que estaba parcialmente iluminada por una farola.

Al doblar la esquina hacia la sala, allí estaba su inquilino, un tipo corpulento de aproximadamente 1.80 metros, bailando desnudo en la penumbra mientras escuchaba música con auriculares.

Sí, suena como un episodio de la vieja serie "El show de Andy Griffith", pero era un hombre que sabía cómo divertirse.

Al menos por unos instantes cada día, sigamos el ejemplo de Cunningham, estemos atentos, relajémonos y llenemos nuestras vidas de risas y alegría siempre que podamos.

Las opiniones expresadas en este artículo son las del autor y no reflejan necesariamente las de The Epoch Times.


Cómo puede usted ayudarnos a seguir informando

¿Por qué necesitamos su ayuda para financiar nuestra cobertura informativa en Estados Unidos y en todo el mundo? Porque somos una organización de noticias independiente, libre de la influencia de cualquier gobierno, corporación o partido político. Desde el día que empezamos, hemos enfrentado presiones para silenciarnos, sobre todo del Partido Comunista Chino. Pero no nos doblegaremos. Dependemos de su generosa contribución para seguir ejerciendo un periodismo tradicional. Juntos, podemos seguir difundiendo la verdad, en el botón a continuación podrá hacer una donación:

Síganos en Facebook para informarse al instante
Balanza de la justicia sobre periódico The Epoch Times

La verdad pesa.

Por eso pocos se atreven a cargar con ella.

Investigar, verificar y publicar sin presiones requiere tiempo, recursos y determinación.

Miles de lectores hacen posible que sigamos informando con independencia.

Suscríbete a Epoch Times Español

Comentarios (0)

Nuestra comunidad prospera gracias a un diálogo respetuoso, por lo que te pedimos amablemente que sigas nuestras pautas al compartir tus pensamientos, comentarios y experiencia. Esto incluye no realizar ataques personales, ni usar blasfemias o lenguaje despectivo. Aunque fomentamos la discusión, los comentarios no están habilitados en todas las historias, para ayudar a nuestro equipo comunitario a gestionar el alto volumen de respuestas.

TE RECOMENDAMOS
ÚLTIMAS NOTICIAS