Autoridades estadounidenses revelaron que un mexicano que fabricaba fentanilo para el cártel de Sinaloa en un narcolaboratorio en México, utilizando precursores químicos obtenidos de China, se declaró culpable de traficar la droga hacia Estados Unidos.
El implicado, Hernán Geovani Ojeda Elenes, de 48 años y originario de Culiacán, Sinaloa, importó al país norteamericano grandes cantidades de esta droga mortal desde al menos 2019 hasta 2024. La información fue dada a conocer el 27 de agosto por el Departamento de Justicia (DOJ, por sus siglas en inglés) a partir de los registros judiciales del caso.
Los documentos detallan que el narcotraficante —quien fue trasladado de México a Estados Unidos en enero de 2026— operaba una organización de tráfico de drogas con sede en Sinaloa. Trabajó con su padre y coacusado, Hernán Domingo Ojeda López, así como con otras personas de la organización.

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El fiscal general adjunto A. Tysen Duva, de la División Criminal del Departamento de Justicia, señaló que las acciones de Ojeda contribuyeron a la epidemia de opioides “que envenena a nuestras comunidades”. Aseguró que su caso envía un mensaje claro a los criminales: “Sin importar dónde operen, aquellos que fabrican y posteriormente trafican drogas mortales hacia nuestro país serán perseguidos implacablemente, procesados y llevados ante la justicia”.
“Ojeda diseñó el envenenamiento de los estadounidenses al fabricar fentanilo para el Cártel de Sinaloa”, afirmó Brian Clark, subjefe de operaciones de la Región 5 del Suroeste del Pacífico de la Administración para el Control de Drogas (DEA).
Según los documentos judiciales, Ojeda fue responsable último de la producción y distribución de varias toneladas métricas de fentanilo durante la conspiración.
El fentanilo es un opioide sintético que normalmente se utiliza para tratar a pacientes con dolor crónico severo o dolor intenso y es una sustancia controlada similar a la morfina, pero aproximadamente 100 veces más potente, informa la DEA.
No obstante, los criminales comenzaron a comerciar con fentanilo ilícito, fabricado principalmente en laboratorios clandestinos. Esta droga se mezcla con otras sustancias ilícitas para aumentar su potencia y se vende en forma de polvos, aerosoles nasales y pastillas, esto último para parecerse a opioides recetados legítimos, informa la agencia.
En diciembre de 2025, el gobierno del presidente Donald Trump designó al fentanilo ilícito como “arma de destrucción masiva” debido a su similitud con un arma química, expresa la Orden Ejecutiva del gobierno estadounidense. Señala que su fabricación y distribución, realizada principalmente por redes criminales organizadas, amenaza la seguridad nacional y “alimenta la ilegalidad” en el hemisferio occidental, así como en las fronteras estadounidenses.
La orden sostiene que los ingresos obtenidos por la venta del opioide sintético financian las operaciones criminales de los cárteles —algunos de los cuales fueron denominados organizaciones terroristas por EE. UU. en 2025—, las cuales incluyen asesinatos, actos terroristas e insurgencias "en todo el mundo". Además, señala el comunicado, facilitan que dichos grupos criminales socaven la seguridad interna y el bienestar del país.
El cártel de Sinaloa y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) —ambos denominados como organizaciones terroristas por EE. UU.— son las dos organizaciones encargadas de traficar la mayor cantidad de fentanilo al país, según informa la DEA.
La Orden Ejecutiva que designa al fentanilo como arma de destrucción señala que estos dos cárteles libran un conflicto armado por el territorio y para proteger sus operaciones, lo que resulta en violencia y muerte a gran escala que trascienden la propia amenaza directa del opioide sintético. Por otro lado, la amenaza de que grupos adversarios utilicen el fentanilo en ataques terroristas a gran escala representa un riesgo alarmante para la seguridad estadounidense, afirma la orden.
A mediados de julio, la Casa Blanca destacó el éxito de la estrategia del presidente Donald Trump contra el fentanilo, reportando una caída del 22 % en las muertes por sobredosis de este opioide durante 2025.
En el marco de la cumbre inaugural "Estados Unidos Libres de Fentanilo", el gobierno atribuyó este descenso a una agresiva campaña internacional que incluye la designación de cárteles y pandillas como organizaciones terroristas, la clasificación del fentanilo como arma de destrucción masiva, ataques militares contra embarcaciones narcotraficantes y la imposición de aranceles a México, Canadá y China. Estos aranceles fueron anulados tras un fallo de la Corte Suprema en febrero.
Según datos de la DEA, esta presión sostenida ha logrado asfixiar la cadena de suministro global, reduciendo drásticamente la letalidad de las pastillas incautadas que logran ingresar al país.
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