Para los consumidores habituales de cannabis, la sensación de relajación podría deberse menos al THC —el compuesto que altera la mente— que a la expectativa de alivio, según un ensayo controlado con placebo y de doble ciego realizado con 120 adultos sanos.
En un estudio con 120 consumidores habituales de cannabis, los participantes se sintieron igual de relajados tras vapear un placebo; un resultado que sorprendió incluso a los propios investigadores.
"En realidad, esperábamos que el THC produjera una mayor reducción del estrés subjetivo que el placebo", declaró a The Epoch Times Carrie Cuttler, profesora de psicología de la Universidad Estatal de Washington y autora principal del estudio.
¿Es el efecto psicoactivo simplemente un placebo?
Los investigadores asignaron al azar a consumidores habituales de cannabis para que vapearan un placebo, cannabis con una dosis moderada de 20 miligramos o cannabis con una dosis alta de 40 miligramos de delta-9-THC.
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El placebo contenía niveles residuales de THC, demasiado bajos para provocar algún efecto.
Antes de vapear, los participantes evaluaron su nivel de estrés en una escala del cero al 10. Volvieron a evaluarlo unos cinco minutos después y nuevamente una hora más tarde. Los investigadores también recolectaron muestras de saliva para medir el cortisol —la principal hormona del estrés— y monitorearon la frecuencia cardíaca y la conductancia cutánea (pequeños cambios en la sudoración que reflejan la actividad de la rama de "lucha o huida" del sistema nervioso).
El estrés autodeclarado disminuyó en los tres grupos tras vapear y se mantuvo más bajo una hora después. Los grupos que consumieron THC no se sintieron más tranquilos que el grupo que recibió el placebo.
Los hallazgos "realmente parecen deberse a un efecto de expectativa", señaló Cuttler.
El poder de la expectativa
"En realidad, se trata de la expectativa de experimentar menos estrés tras vapear cannabis", afirmó Cuttler.El acto de vapear en sí mismo puede reforzar esta sensación: alejarse del trabajo, acomodarse en un entorno familiar y —en este estudio— realizar inhalaciones lentas y deliberadas, reteniendo el aire unos segundos antes de exhalar; un ritual que puede resultar relajante por sí solo, independientemente de lo que contenga el vaporizador.
Esto es lo que dificulta el estudio del cannabis. Los investigadores deben separar los efectos directos de la droga de todo aquello que la persona aprendió a asociar con su consumo.
Investigaciones previas demuestran que las expectativas pueden influir en la potencia que la gente atribuye al cannabis y en la intensidad con la que percibe sus efectos. Se obtuvieron resultados similares en estudios sobre la nicotina: en ensayos controlados, personas que esperaban recibir nicotina a veces reportaban mayor calma y menor tensión, incluso cuando sus cigarrillos no contenían dicha sustancia.
Los investigadores no pudieron determinar qué proporción del cambio en los niveles de estrés se debió a la expectativa, al ritual de vapear, al paso del tiempo o a otros aspectos del entorno. No obstante, esto sugiere que la sensación de euforia y relajación asociada al consumo de cannabis implica factores que van más allá de la droga en sí.
El cuerpo no recibió el mensaje
Aunque los participantes afirmaron sentirse relajados, sus cuerpos no reaccionaron de manera uniforme. En el grupo que recibió la dosis alta, la frecuencia cardíaca fue significativamente mayor que en el grupo que recibió placebo."Es algo totalmente esperable", afirmó Cuttler. "Una de las reacciones más habituales al THC es el aumento de la frecuencia cardíaca". Los consumidores habituales de cannabis suelen identificarlo como tal, en lugar de interpretarlo como un signo de estrés o ansiedad.
Los niveles de cortisol descendieron brevemente en todos los grupos. Sin embargo, la disminución fue más pronunciada en el grupo que recibió la dosis alta de THC, lo que sugiere un efecto propio del THC más allá del efecto placebo. Los niveles volvieron a su estado inicial en el plazo de una hora. En la última medición, no se observaron diferencias significativas en los niveles de cortisol entre los distintos grupos.
El THC también modificó las señales sutiles de las glándulas sudoríparas, un indicador de la activación del sistema nervioso. Las señales individuales fueron de menor intensidad que en el grupo placebo, pero el grupo de dosis alta presentó una mayor cantidad de estas señales por minuto, un patrón que los investigadores no habían previsto.
Estos resultados recuerdan que el estrés no tiene una única firma biológica. Una persona puede sentirse tranquila aunque su frecuencia cardíaca y la actividad de sus glándulas sudoríparas indiquen lo contrario.
"Esto sugiere, en realidad, que el cannabis afecta de manera distinta a todos estos sistemas relacionados con el estrés. No se limita simplemente a atenuar la respuesta del organismo ante el estrés", señaló Cuttler. "Es una cuestión mucho más compleja".
El hallazgo relacionado con el placebo también forma parte de esta historia. "Los efectos placebo son realmente muy potentes", afirmó Cuttler.

























