La iniciativa para rescatar a decenas de samoyedos de una situación cada vez más grave en Iowa comenzó con una simple llamada telefónica un miércoles por la tarde. La asociación Paws-N-Claws de Iowa se puso en contacto con Playing Again Sams, de Wisconsin, desesperada por encontrar hogares de acogida para 19 cachorros procedentes de cuatro camadas accidentales. Encontrarles un hogar en menos de 72 horas parecía una tarea hercúlea, pero el caso estaba a punto de ampliarse mucho más.
Un ejército de cooperación
Lo que siguió fue un esfuerzo coordinado entre cinco organizaciones de rescate, entre las que se encontraban Paws-N-Claws, Playing Again Sams, St. Louis Samoyed Rescue en Misuri, Nordic Retreat and Rescue en Minnesota y la Animal Rescue League of Iowa.Un ejército de voluntarios difundió avisos masivos por correo electrónico y redes sociales para buscar hogares de acogida. Los equipos realizaron revisiones médicas, vendaron heridas y desenredaron el pelaje enmarañado y sucio. Coordinaron cuatro flotas de vehículos y algunos voluntarios viajaron más de cinco horas para llevar a los perros a un lugar seguro. A continuación, evaluaron a los posibles acogedores para garantizar que estos samoyedos, tan llenos de energía, encontraran por fin un hogar.
Julie Scott, directora de Playing Again Sams, señaló que estos perros se enfrentaban a dificultades únicas. A diferencia de los ejemplares típicos de la raza, estos perros rescatados en concreto habían vivido exclusivamente en manadas al aire libre, prácticamente sin interacción con los humanos.
"Todo les resulta completamente nuevo", dijo Scott. "No tienen ningún punto de referencia para nada de lo que nuestros perros habituales considerarían normal".
Para evaluar su trauma y ayudarles a adaptarse, los rescatadores utilizaron una escala de miedo del 1 al 5. Muchos de los perros se situaban en las categorías más altas de miedo, por lo que necesitaban entornos "sensoriales reducidos" para evitar la sobrecarga. Valentina, una perra con un nivel de miedo de 4, se encuentra ahora en un hogar de acogida temporal y empezó a mover la cola y a buscar cariño. Otros, como Benny, requieren cuidados médicos más intensivos, incluida la amputación de la cola debido a una grave congelación.
A pesar de las quemaduras por orina, las congelaciones y los obstáculos emocionales, la misión ha sido un éxito. Desde Daisy, que ahora vive en Pensilvania, hasta Cookie, que ha encontrado un hogar en Carolina del Norte, la mayoría de los perros han comenzado sus nuevas vidas.
A medida que el pelaje enmarañado de los perros da paso al espeso pelaje doble y blanco por el que es famosa esta raza, la comunidad de rescate celebra la fuerza que supone trabajar juntos. Como dice Julie Scott: "El trabajo en equipo hace que los sueños se hagan realidad y cambia vidas para siempre".














