Los rescatistas buscan sobrevivientes entre los escombros de los edificios que se derrumbaron durante el terremoto del 10 de agosto en Colombia, que dejó al menos 179 muertos.
Al menos 3000 personas están desaparecidas, y se cree que muchas están atrapadas bajo los escombros.
Los alcaldes de Cali, Pereira y Manizales, así como el gobernador de la provincia del Chocó, informaron el 11 de agosto que al menos 179 personas habían fallecido en esas regiones, cercanas al epicentro.
El terremoto de magnitud 7.4 sacudió las regiones cafetaleras del oeste de Colombia el lunes por la mañana, y el número de muertos aumentó de 74 inicialmente a 111, y luego a 164, con la expectativa de que se encuentren más cuerpos.

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Esto ocurre un mes después de los dos terremotos que azotaron la vecina Venezuela, donde el número de muertos ya supera los 6000.
Los equipos de emergencia, incluyendo soldados, policías y voluntarios, trabajaron durante toda la noche con excavadoras, palas y, en ocasiones, a mano.
Al amanecer del 11 de agosto, comenzaron las labores de excavación entre aproximadamente 1600 edificios de varios pisos y viviendas que habían quedado destruidas por el terremoto.
Las ciudades más afectadas fueron Pereira y la cercana Cali, mientras que una catedral en Manizales sufrió graves daños.
El alcalde de Pereira, Mauricio Salazar, afirmó que el terremoto había sido una tragedia para la ciudad.
"Pero aquí estamos, y seguiremos adelante de la mano de Dios", expresó Salazar.
El Departamento de Estado de Estados Unidos anunció el 10 de agosto que proporcionaría 15.5 millones de dólares en refugio de emergencia, alimentos y otra ayuda a Colombia. Varios gobiernos de América Latina también ofrecieron su apoyo.
"Nos unimos en oración con el pueblo colombiano y estamos listos para apoyar al presidente de la Espriella y a su gobierno mientras evalúan las necesidades sobre el terreno", indicó.
El presidente colombiano Abelardo de la Espriella, quien asumió el cargo la semana pasada, informó que 188 personas se encuentran desaparecidas solo en Cali.
El nuevo presidente ofrece "solidaridad"
"Aquí no hay distinciones ni divisiones ideológicas cuando se trata de defender a nuestro pueblo o mostrar solidaridad", declaró De la Espriella a la prensa el lunes por la noche.El lunes por la noche visitó Quibdó, la capital del Chocó, y anunció el despliegue total de "todo el aparato militar y policial".
"El Chocó jamás volverá a ser la ‘tierra de los olvidados’", declaró De la Espriella.
De La Espriella, un abogado y empresario de 47 años, es un conservador que recibió el respaldo del presidente estadounidense Donald Trump.
De La Espriella derrotó al senador Iván Cepeda, de la coalición gobernante de izquierda, en las elecciones de junio.
El fiscal general de Estados Unidos, Todd Blanche, representó al país en la toma de posesión de De La Espriella el 7 de agosto, y el Departamento de Estado emitió un comunicado ese mismo día ofreciendo apoyo financiero a su nueva administración.
"Como pilar fundamental de esta alianza renovada, Estados Unidos, en colaboración con el Congreso, tiene previsto anunciar una ayuda de mil millones de dólares como parte de un paquete de seguridad para apoyar a la administración del presidente De La Espriella en el logro de nuestros objetivos comunes", decía el comunicado.
Decenas de edificios resultaron dañados o quedaron inseguros en Cali, una ciudad de 2.2 millones de habitantes, y miles de residentes pasaron la noche en la calle.
Una de las voluntarias, Carmen Yasmin García, declaró a Reuters la tarde del 10 de agosto que su grupo había rescatado a siete personas de un edificio derrumbado en Cali, pero que otras cuatro seguían atrapadas, junto con un perro cuyos ladridos se oían.
"Hace un momento se oían rasguños, pero ahora no oímos nada. Seguimos confiando en que el perro esté vivo y podamos sacar a estas personas", dijo García.
"Necesitamos gente con palos y palas; cuanta más gente nos ayude, mejor".
Se reportan hasta el momento al menos 85 muertos en Cali, y varios pisos de los hospitales de la ciudad se derrumbaron, causando la muerte de algunos pacientes y dejando a otros atrapados.
La directora del hospital, Irne Torres Castro, declaró a la cadena Caracol que alrededor de 600 pacientes fueron evacuados a la calle.
Las autoridades reportaron 66 muertos en Pereira y otros 13 en Chocó, la provincia más cercana al epicentro del sismo, al oeste de Bogotá, la capital colombiana.
Jens Laerke, portavoz de la oficina humanitaria de las Naciones Unidas, informó en una conferencia de prensa en Ginebra que más de 5000 viviendas y 24 centros de salud resultaron dañados.
"Desafíos Operativos"
"Los daños a los sistemas de agua también han afectado a los centros de salud, generando desafíos operativos adicionales", declaró Jasarevic. "Ahora, nuestra principal preocupación en materia de salud pública es garantizar la continuidad de los servicios esenciales de salud".Viviana Dionisio, experta de la Red Sismológica Nacional de Colombia, declaró a la agencia de noticias MercoPress que el sismo del 10 de agosto fue un "terremoto tectónico asociado principalmente a un mecanismo de subducción".
La placa tectónica de Nazca, que se encuentra bajo el océano Pacífico, se desliza ocasionalmente bajo la placa sudamericana, sobre la que se asienta Colombia.
Dionisio afirmó que no guarda relación con el terremoto de Venezuela del mes pasado, que implicó la interacción entre las placas sudamericana y caribeña.
Con información de Reuters.






















