La NASA y sus socios están a punto de profundizar más que nunca en su comprensión del universo, mientras se preparan para enviar su telescopio espacial más avanzado hasta la fecha a una misión de cinco años a un millón de millas de distancia de la Tierra.
Basado en sistemas ópticos ahora modificados proporcionados por la Oficina Nacional de Reconocimiento, el Telescopio Espacial Nancy Grace Roman —o "Roman" para abreviar— establecerá nuevos estándares de observación a nivel macro y micro, realizando en un mes la misma cantidad de trabajo que al Telescopio Espacial Hubble le tomaría un siglo completar.
En el ámbito macro, el telescopio realizará estudios cósmicos panorámicos a una escala sin precedentes, captando varios eventos celestes que ocurren simultáneamente, desde supernovas hasta la aparición de nuevos agujeros negros. También observará el centro de su propia galaxia para estudiar millones de estrellas y el agujero negro supermasivo en su núcleo, además de intentar mirar más allá de él.
"Este estudio abarcará más de 2 mil millones de galaxias y nos permitirá estudiar cómo crecieron y evolucionaron las estructuras de nuestro universo —las estrellas, las galaxias y los cúmulos de galaxias—", afirmó la científica principal del proyecto, Julie McEnery, en una conferencia de prensa celebrada el 29 de julio. "También mediremos cómo se ha expandido nuestro universo a lo largo del tiempo, y estas son las claves que nos permitirán desentrañar la naturaleza fundamental de la materia oscura y la energía oscura, así como la estructura misma del universo".
"Probablemente no confirmaremos el modelo estándar sobre el funcionamiento del universo", agregó. "Es muy probable que demostremos que nuestro modelo estándar es erróneo y que nos encaminemos hacia la comprensión de cómo funciona realmente nuestro universo".
Según McEnery, Roman tiene la capacidad de cartografiar y detectar la mitad de las estrellas de la Vía Láctea en solo un mes. Este estudio cósmico principal tomará más de un año, y los datos recopilados serán astronómicos en sí mismos.
Se prevé que se envíe diariamente a la Tierra un volumen de datos de 11 terabytes; una de las imágenes es tan grande que se necesitarían más de medio millón de televisores 4K para mostrarla en su totalidad.
En el ámbito de la microastronomía, será pionera en el desarrollo de métodos nuevos y mejorados para detectar planetas fuera de nuestro sistema solar, conocidos como exoplanetas. Equipado con una herramienta llamada coronógrafo, Roman pondrá a prueba una tecnología que desvía la luz estelar —que antes resultaba cegadora— para observar mejor los planetas que orbitan alrededor de ellas.
Si esa tecnología tiene éxito, los astrónomos podrán pasar al siguiente proyecto, el Observatorio de Mundos Habitables, el cual utilizará la tecnología ya probada no solo para identificar exoplanetas, sino también para observar durante el tiempo suficiente como para detectar indicios de habitabilidad y vida.
Con su lanzamiento programado a bordo de un cohete Falcon Heavy de SpaceX desde Florida no antes de las 7:20 a. m. EDT del 30 de agosto, Roman emprenderá un viaje de 100 días hasta su punto de posición, a un millón de millas de distancia de la Tierra. Una vez allí, se someterá a un proceso de puesta en servicio de tres meses para garantizar que todos los sistemas funcionen como es debido.




















