China reportó datos de consumo e inversión peores de lo esperado, lo que pone de manifiesto un creciente desequilibrio económico que ha avivado las tensiones con sus principales socios comerciales.
Las ventas minoristas, un indicador clave de la actividad del consumidor, cayeron un 0.6 % en mayo en comparación con el año anterior, según cifras publicadas el 16 de junio por la Oficina Nacional de Estadística de China.
Cabe destacar que los datos oficiales de fuentes del Partido Comunista Chino (PCCh) a menudo ocultan situaciones desfavorables para el régimen, por lo que la realidad podría ser aún peor.
Las cifras publicadas revierten el leve crecimiento del 0.2 % registrado en abril y resultan inferiores al aumento del 0 % que esperaban los economistas encuestados por Reuters. Se trata de la primera caída mensual desde diciembre de 2022, cuando Beijing abandonó las estrictas restricciones por COVID-19 que obligaron a muchas personas a permanecer en casa.
En contraste con el débil consumo, las autoridades informan que la producción industrial aumentó un 4.5 % en mayo con respecto al año anterior, acelerando desde el 4.1 % de abril y superando el 4.3 % previsto en la encuesta de Reuters.
Fu Linghui, portavoz de la oficina de estadística, atribuyó el descenso de las ventas minoristas al mal tiempo, como las altas temperaturas y las fuertes lluvias en algunas regiones, así como al elevado nivel de gasto del año pasado, impulsado por los subsidios de intercambio de productos.
En la conferencia de prensa del 16 de junio, Fu afirmó que el desequilibrio entre la fuerte oferta y la débil demanda es "agudo".
Admitió que "algunos indicadores económicos se han ralentizado" desde el segundo trimestre y que "algunas empresas enfrentan dificultades para operar", culpando al "complejo entorno internacional" y a los "cambios en la estructura económica interna nacional".
Crisis inmobiliaria
Datos separados publicados el mismo 16 de junio muestran que la inversión en equipos, edificios y otros activos fijos (excluyendo hogares rurales) cayó un 4.1 % entre enero y mayo en comparación con el mismo período del año anterior.Esto representa una contracción más profunda que la caída del 1.6 % registrada en los primeros cuatro meses del año. Los economistas habían previsto una caída interanual del 2 % en la inversión durante los primeros cinco meses.
En el sector inmobiliario, la inversión se desplomó un 16.2 % en el período de enero a mayo, ampliando la caída del 13.7 % registrado en los primeros cuatro meses.
Un rascacielos en construcción en Mongolia Interior, China, el 11 de junio de 2026. (Maxim Shemetov/Reuters).El sector de la vivienda, que en su día fue un motor clave del crecimiento económico de China, lleva casi cinco años en declive, erosionando la riqueza de los hogares y reduciendo el apetito general por el consumo.
En las 70 ciudades principales encuestadas por la oficina de estadísticas, 52 registraron un descenso mensual en mayo, frente a las 49 en abril.
La agencia estadística informó que los precios de las viviendas nuevas en las ciudades de primer nivel de China —a saber, Beijing, Shanghái, Guangzhou y Shenzhen— aumentaron solo un 0.2 % en mayo, mientras que en las ciudades más pequeñas continuaron bajando.
"Todavía es demasiado pronto para afirmar con seguridad que el mercado inmobiliario ha tocado fondo, ya que los precios siguen cayendo y los niveles de inventario se mantienen altos", escribió Lynn Song, del banco ING, en una nota el 16 de junio.
La experta añadió que "la inversión inmobiliaria seguirá siendo un lastre importante para el crecimiento durante algún tiempo".
Desequilibrio estructural
Ante el debilitamiento de la demanda interna, las fábricas chinas han recurrido cada vez más a los mercados extranjeros. A principios de este mes, la oficina de aduanas de China informó que las exportaciones en mayo aumentaron un 19.4 % interanual, superando el 14.1 % registrado en abril.Zhang Zhiwei, economista jefe de Pinpoint Asset Management, señaló que las exportaciones podrían seguir impulsando el crecimiento económico de China este año, aunque un superávit comercial cada vez mayor podría generar disputas.
"El auge de las exportaciones puede ayudar a mitigar la débil demanda interna a corto plazo", dijo Zhang el 16 de junio, pero advirtió que un posible conflicto comercial con Europa representa un riesgo a tener en cuenta en los próximos meses. "Pero dado el tamaño de la economía china, un fuerte crecimiento de las exportaciones probablemente genere tensiones con los socios comerciales".
Las últimas cifras económicas de Beijing se dieron a conocer mientras los líderes del Grupo de los Siete se reunían en Évian, Francia, donde se esperaba que el desequilibrio económico de China fuera un tema clave.
Vista aérea de vehículos chinos esperando a ser cargados en un barco para su exportación en el puerto de Yantai, China, el 10 de abril de 2026. (Getty Images).La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, destacó que el año pasado el bloque de 27 naciones registró su mayor déficit comercial con China, alcanzando los 360,000 millones de euros (417,000 mdd).
"Si miramos el año 2025, este será recordado como el año en que, por primera vez en la historia, todos los Estados miembros tuvieron un déficit comercial con China", dijo von der Leyen en un comunicado previo a la cumbre.
"Esto, evidentemente, no es sostenible".
Con información de Reuters.




















