Las importaciones chinas de petróleo crudo cayeron a su nivel más bajo en ocho años en mayo, debido a que las refinerías del mayor comprador de petróleo del mundo redujeron drásticamente sus compras durante el conflicto que comenzó cuando Estados Unidos e Israel lanzaron ataques aéreos contra Irán el 28 de febrero.
El mes pasado, el país importó 33.08 millones de toneladas métricas de crudo, lo que equivale a unos 7.79 millones de barriles diarios. Esto representa un 29 % menos que el año anterior, según datos de la Administración General de Aduanas de China.
Esta cifra representa un descenso con respecto a los aproximadamente 9.3 millones de barriles diarios de abril y los cerca de 11 millones previos a la guerra, y constituye el nivel mensual más bajo desde 2018.
La caída de los precios se produjo en medio del cierre del estrecho de Ormuz, que ya supera los tres meses, mientras Beijing ha estado utilizando las reservas de petróleo que había almacenado durante años para amortiguar el impacto.
El estrecho, un canal angosto entre Irán y Omán, suele transportar aproximadamente una cuarta parte del comercio mundial de petróleo por vía marítima. Irán lo cerró a la mayor parte del tráfico tras el inicio de los ataques.
En su último informe mensual sobre el mercado petrolero, la Agencia Internacional de Energía (AIE) indicó que la producción de los países del Golfo afectados por el cierre se encuentra 14.4 millones de barriles diarios por debajo de los niveles previos a la guerra, y que el suministro global de petróleo había caído en 12.8 millones de barriles diarios desde febrero.
La agencia señaló que las reservas mundiales de petróleo se estaban reduciendo al ritmo más rápido jamás registrado: 129 millones de barriles en marzo y otros 117 millones en abril.
China es inusualmente vulnerable a ese punto de estrangulamiento. Como el mayor importador de crudo del mundo, depende del estrecho de Ormuz para entre el 40% y el 50% de su petróleo transportado por mar, según dijo Rush Doshi, director de la Iniciativa de Estrategia China en el Consejo de Relaciones Exteriores, en declaraciones a CNBC.
Los analistas de Morgan Stanley han estiman el mismo rango para la proporción de la demanda de petróleo que pasa por el estrecho para las grandes economías asiáticas como China e India.
Para absorber el impacto, Beijing ha recurrido a las reservas que acumuló durante años. La Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA) estima que China contaba con aproximadamente 1400 millones de barriles de crudo en almacenamiento estratégico y comercial a finales de 2025, más del triple del tamaño de la Reserva Estratégica de Petróleo de Estados Unidos.
Según la AIE, al disminuir la cantidad de crudo que entra, las refinerías chinas han reducido su volumen de procesamiento, y Beijing ha utilizado esos barriles almacenados para compensar la diferencia.
Esta reducción caída ha tenido repercusiones en los mercados mundiales. La AIE ha señalado que la disminución de las importaciones de crudo —encabezadas por China—, junto con la reducción de las reservas de petróleo, el aumento de las exportaciones estadounidenses y el cambio en las rutas comerciales, han suavizado el impacto de la pérdida de suministro del Golfo Pérsico.
El crudo Brent, la referencia mundial, se ha mantenido por debajo de los 100 dólares por barril, muy lejos de los fuertes repuntes que muchos analistas habían pronosticado al inicio del conflicto.
El alivio podría ser temporal. Los analistas de Morgan Stanley coincidieron que el mercado petrolero está más ajustado de lo que parece y que los factores que mantienen bajos los precios —los amplios inventarios y el aumento de las exportaciones estadounidenses— se debilitarán cuanto más tiempo permanezca cerrado el estrecho.



















