Los padres que recorren el pasillo de la comida infantil buscando opciones saludables, terminan muy probablemente eligiendo productos ultraprocesados, aunque el envase sugiera lo contrario.
Un estudio reciente encontró que el 71 % de los alimentos, bebidas y refrigerios para bebés y niños pequeños que se venden en Estados Unidos se clasificarían alimentos ultraprocesados. Según el sistema de clasificación NOVA, los alimentos ultraprocesados (UFP) son formulaciones industriales que suelen contener cinco o más ingredientes que no se encuentran habitualmente en una cocina doméstica.
Los alimentos ultraprocesados suelen contener aditivos, azúcares añadidos e ingredientes altamente refinados que se asocian cada vez más con posibles riesgos para la salud.
Alto contenido de aditivos y azúcar
Los investigadores del Instituto George para la Salud Global en Australia descubrieron que los aditivos eran el tipo de ingrediente más frecuente en los alimentos para bebés, presentes en el 71 % de los productos. Muchos artículos tenían largas listas de ingredientes, hasta 56 componentes, especialmente los refrigerios.En total, se identificaron más de 105 aditivos diferentes. Los más comunes fueron:
- Potenciadores del sabor (36 %)
- Espesantes (29 %)
- Emulsionantes (19 %)
- Colorantes (19 %)
"Los emulsionantes se utilizan para mejorar la textura y prolongar la vida útil de los productos alimenticios", explicó a The Epoch Times Erica Corwin, dietista senior especializada en gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica del Centro Médico Infantil Cohen, quien no participó en el estudio. "Los colorantes se añaden habitualmente en los alimentos procesados para realzar su atractivo visual o para reemplazar el color que se haya perdido durante el procesamiento".
Algunos ejemplos de alimentos ultraprocesados para bebés son los yogures azucarados, comidas instantáneas para niños pequeños, los bocadillos de frutas, las barritas de cereales, leches o fórmulas infantiles saborizadas y los cereales de desayuno con azúcar.
Estos alimentos ultraprocesados para bebés también contenían el doble de azúcar y sal que sus versiones menos procesadas.
Además, las opciones ultraprocesadas suelen ser más densos en calorías debido a los azúcares añadidos y a los ingredientes refinados que carecen de fibra y otros nutrientes.
Por qué importa tanto en la primera infancia
Los aditivos como los emulsionantes y los colorantes artificiales no son meramente estéticos.Cada vez hay más indicios de que los productos químicos sintéticos utilizados como aditivos alimenticios podrían suponer riesgos para la salud. Diversas investigaciones han relacionado algunos aditivos con afecciones como el trastorno por déficit de atención e hiperactividad, el cáncer y la obesidad. Además, nuevos hallazgos sugieren que ciertos aditivos, como los emulsionantes, los edulcorantes artificiales, los colorantes y los conservantes, pueden interferir con la microbiota intestinal y alterar la salud del intestino.
La infancia es una etapa clave para formar hábitos alimenticios que perdurarán toda la vida.
"Las primeras experiencias alimenticias pueden moldear las preferencias a largo plazo, por lo que el consumo excesivo de alimentos ultraprocesados podría generar problemas dietéticos y de salud en el futuro", advirtió Elizabeth Dunford, investigadora del George Institute y profesora adjunta del Departamento de Nutrición de la Universidad de Carolina del Norte, a The Epoch Times.
La alimentación infantil va más allá de las calorías, explicó Lindsay Malone, dietista clínica de la Universidad Case Western Reserve, quien no participó en el estudio, a The Epoch Times. También se trata de la exposición a sabores y texturas.
"Los bebés que se exponen a una amplia variedad de texturas desde pequeños pueden ser más tolerantes con la comida cuando son niños pequeños", añadió Malone. "A veces, lo que parece ser selectividad alimentaria es simplemente una exposición limitada a diferentes sabores y texturas durante la infancia".
Qué pueden hacer los padres
Según Malone, los padres tienen más mucho más control del que parece al mirar el pasillo de alimentos para bebés. Preparar comida casera para bebés es mucho más sencillo y económico de lo que muchos padres creen, añadió. "Es simple, económico y permite a los padres controlar los ingredientes".Puede ser tan sencillo como cocer al vapor una bolsa de verduras congeladas y triturarlas con un poco de agua, explicó. Puede realzar el sabor de forma natural con hierbas frescas como la albahaca. Una vez triturada, vierta la mezcla en cubiteras, congelar y luego guardar los cubitos en un recipiente apto para el congelador.
"Los padres no tienen por qué ser perfectos. Pequeños cambios hacia alimentos enteros y mínimamente procesados pueden influir significativamente en el desarrollo del paladar del niño y en su salud a largo plazo".
Dunford, por su parte, destacó la importancia de tomar decisiones informadas.
"En Europa, algunos productos requieren etiquetas de advertencia si contienen aditivos específicos relacionados con efectos perjudiciales para la salud", afirmó. "Personalmente, me gustaría que, en el futuro, las empresas incluyeran la función del aditivo en la lista de ingredientes para que los padres comprendan mejor qué les están dando de comer a sus hijos".













