La grasa puede ayudar al organismo a equilibrar el colesterol.
Cómo ayuda la lecitina al colesterol
La lecitina es una fuente importante de colina, un nutriente estrechamente relacionado con las vitaminas del grupo B, que favorece la función nerviosa, el metabolismo de las grasas y la salud cardiovascular.A nivel comercial, se utiliza ampliamente como emulsionante en alimentos procesados.
Un emulsionante ayuda a que dos líquidos se mezclen cuando normalmente no lo harían, como el aceite y el agua; por ejemplo, la yema de huevo —que contiene lecitina— en la mayonesa. Del mismo modo, la grasa no se mezcla bien con el entorno acuoso del sistema digestivo, pero la lecitina puede ayudar.
Una de las funciones clave de la lecitina es favorecer el equilibrio del colesterol a través del transporte inverso del colesterol, el sistema natural del organismo para eliminar el exceso de colesterol.
“La lecitina favorece el transporte inverso del colesterol al emulsionar las grasas para facilitar la digestión y reducir la acumulación de placa, lo que beneficia especialmente al HDL”, explicó Jodi Duval, médica naturópata, a The Epoch Times.
El HDL, a menudo denominado colesterol “bueno”, recoge el colesterol de los tejidos y lo transporta de vuelta al hígado para su eliminación. Al ayudar a que las grasas se mezclen con los fluidos digestivos, la lecitina facilita que el colesterol sea procesado y recogido por el HDL, lo que permite que se transporte más colesterol desde los tejidos de vuelta al hígado. La lecitina también favorece la liberación de ácidos biliares y la formación de micelas, lo que facilita la disolución y la excreción del colesterol.
En un ensayo clínico, los pacientes con colesterol alto que tomaron una cápsula de lecitina de soya al día durante uno o dos meses experimentaron reducciones del 40 % al 42 % en el colesterol total y del 42 % al 56 % en el colesterol LDL.
La lecitina podría complementar los tratamientos convencionales para el colesterol alto al reducir la absorción en el intestino y aumentar la excreción en la bilis. Por lo tanto, la lecitina se considera una terapia de apoyo de origen vegetal, no un sustituto de los tratamientos estándar.
El colesterol en sí mismo no es algo que debamos eliminar a toda costa. El LDL —comúnmente denominado colesterol “malo”— es una partícula que el cuerpo utiliza para transportar el colesterol a donde se necesita.
“El colesterol en sí mismo no es perjudicial; el problema surge cuando el colesterol LDL se oxida”, afirmó Duval.
El problema comienza cuando el LDL penetra en la pared de un vaso sanguíneo y sufre daños químicos —o se oxida— en condiciones de inflamación o estrés metabólico. Una vez dañado, el sistema inmunitario lo considera una amenaza, lo que desencadena una cadena de acontecimientos que, con el tiempo, pueden contribuir a la acumulación de placa.
Al reducir la cantidad total de LDL que circula en la sangre y favorecer un entorno metabólico más saludable, la lecitina puede reducir la probabilidad de oxidación.
Dónde obtener lecitina
La lecitina proviene tanto de fuentes vegetales como animales y se encuentra de forma natural en alimentos como los cacahuates, la soya, las semillas de girasol, los frutos secos, las legumbres, las yemas de huevo y las vísceras.Las yemas de huevo y la soya son fuentes especialmente ricas, mientras que los frutos secos y las semillas aportan cantidades menores.
Las yemas de huevo son una rica fuente de lecitina en alimentos integrales. Tomar una o dos al día equivaldría aproximadamente a un suplemento estándar de lecitina. Kristen Smith, dietista y nutricionista, declaró a The Epoch Times que la mayor parte de la lecitina del huevo se presenta en una forma llamada fosfatidilcolina, que desempeña un papel importante en la salud del cerebro y el hígado.
Los alimentos integrales son un punto de partida razonable, aunque contienen concentraciones más bajas que los extractos, y puede resultar difícil alcanzar niveles terapéuticos solo a través de la dieta.
En la clínica, Duval se centra principalmente en la lecitina derivada de la soya y del girasol, que suele estar disponible en forma de suplementos. “Ambas proporcionan las grasas que ayudan a transportar y procesar el colesterol y favorecen la estructura y la fluidez de la membrana celular.”
Duval suele combinar la lecitina con omega-3 y hierbas que favorecen el funcionamiento del hígado cuando trata los niveles de colesterol o el estrés hepático. La lecitina también actúa de forma sinérgica con las vitaminas del grupo B, la betaína, la taurina y hierbas como la schisandra o el diente de león, según explicó.
“No es una solución milagrosa, pero es un cofactor excelente cuando se utiliza de forma específica.”














