Opinión
Los recientes disturbios en Francia han generado un trastorno respecto a la idea general prevaleciente en relación con la abolición de fronteras y la migración masiva, particularmente en Europa.
Si bien hubo algunos pequeños grupos franceses como agricultores descontentos, la realidad es que el grueso de manifestantes en los disturbios estaba compuesto por migrantes de origen islámico y algunos izquierdistas.
El grado de violencia ha sido sorprendente, desde un edificio del ayuntamiento incendiado hasta saqueos generalizados de comercios y duros enfrentamientos con las fuerzas policiacas.

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Varias imágenes se han vuelto representativas de estos desórdenes, como la de aquella de una mujer con velo islámico quemando una bandera francesa o la de una mujer que suplica no destruyan su tienda donde tenía cárteles a favor de la migración masiva, pero eso no les importó a los manifestantes enmascarados envueltos en su frenesí destructivo.
Los manifestantes provenientes de la migración de países islámicos mostraron un odio patente hacia el país que les ha dado refugio y acogida.
Varios antecedentes mostraban ya que la postura "políticamente correcta" en esta cuestión podía ser incongruente con la realidad de una migración más compleja de lo que el reduccionismo ideológico preveía.
Recuerdo el caso reciente de una mujer parisina dedicada a promover la migración con varios videos grabados en ese sentido. Le dio transporte por carretera en su auto a dos migrantes paquistaníes y ellos fueron responsables de su violación y muerte.
El gran promotor de la migración masiva e indiscriminada y de la abolición de fronteras ha sido George Soros y su organización Open Society.
En relación con los actuales disturbios parisinos, este hombre y su organización han permanecido en silencio. Ni para deslindarse o marcar distancia han hecho acto de presencia.
Open Society es responsable también de la agenda LGBTT+. Es decir, se le debe en gran parte lo que puede considerarse una descomposición de los valores tradicionales.
Es así una organización principalmente responsable de la promoción del progresismo woke, la ideología impuesta actualmente en Occidente y que en México se acepta sin ninguna clase de cuestionamiento.
En Europa, solo en Hungría se han suspendido las actividades de Open Society con su expulsión del país al considerarla nociva para su estabilidad y el respeto que le guardan a los valores tradicionales.
En Irlanda, un país católico por excelencia, hay también una tendencia negativa contra Open Society, pero no hay todavía ahí una sanción legal contra la organización de Soros.
El hecho es que acompañando a las noticias francesas, subyace ya el cuestionamiento tanto a la ideología progre woke como a la trascendencia negativa que han tenido George Soros y su Open Society.
La destrucción de las normas, cuando éstas tienen un sustento en el orden y una legalidad justa, provoca una anarquía de la peor especie.
Hay una intolerancia al revés, desde afuera y desde abajo, una arbitrariedad que quiere identificarse falsamente con lo rebelde y que solo surge como parte del caos destructivo.
El escritor Michel Houellebecq predijo desde hace años que la migración indiscriminada, particularmente de origen islámico, iba a destruir a Francia. En su momento Houllebeck fue atacado como un reaccionario, un alarmista, un conservador desechable.
Hoy, Houllebeck se siente totalmente actual y su pesimismo ya no se siente exagerado. A la Francia de Macron la tolerancia globalista y la abolición fáctica de las fronteras se le ha revertido y la estabilidad francesa ha sido rota.
Una migración destructiva y que rechaza valores universales de orden, legalidad y deberes puede convertirse, como se manifiesta ahora, en una pesadilla social.
La intolerancia islámica y su radicalismo destruyen desde dentro a una sociedad que les dio acogida con un ignorado espíritu suicida.
Me quedo con dos imágenes, la de un ayuntamiento ardiendo en un incendio provocado por los migrantes islámicos y el rostro desencajado de una activista, favorable a esta migración, viendo su tienda destruida por aquellos a quienes apoyó. La migración destructiva se ha manifestado en Francia.
Las opiniones expresadas en este artículo son las del autor y no reflejan necesariamente los puntos de vista de The Epoch Times.



















