Opinión
Hay personas que le concedemos al pasado tanta importancia como al presente, y es que consideramos, al menos en el ámbito político, que es el mejor nutriente para enfrentar los retos de cada día. Este criterio, en parte, motivó la celebración en Miami de una conferencia sobre la subversión castrista en Centroamérica y el Caribe, en la que los ponentes, muy bien versados, expusieron conocimientos que numerosas personas han olvidado o, aún peor, nunca han querido conocer.
La conferencia, organizada por varias instituciones del exilio con la cooperación de la Unión Patriótica de Hispanoamérica, representada por su presidente, el capitán del Ejército de Guatemala en condición de retiro, Óscar Lucero, se efectuó en la Biblioteca Pública de la ciudad de Hialeah, un recinto que nunca cierra sus puertas a un acto cultural.
El moderador del evento fue el doctor Daniel Pedreira, un académico con gran experiencia en esas funciones y con notable capacidad para conducir actividades en las que criterios divergentes pueden ir en detrimento de la calidad de los encuentros.

Ideas que van más allá del titular.
Suscríbete al boletín de Epoch Opinión y recibe cada semana a los comentaristas que te llevan más allá de los titulares.
La primera presentadora fue la escritora y periodista nicaragüense exiliada Georgina Lupiac, quien enfatizó el respaldo que el totalitarismo castrista dio a los insurgentes que se identificaron como sandinistas y cómo los Castro convirtieron a Cuba en santuario de los terroristas. La escritora expuso con lujo de detalles la descomposición de la sociedad y de la economía de su país a partir de la toma del poder por los sandinistas bajo la influencia de los hermanos Castro, factor que ha impulsado grandemente la corrupción en su país.
Concluida su comparecencia, Pedreira llamó al estrado a Alexis Ortiz, periodista, escritor y político venezolano, quien recordó cómo el castrismo respaldó la insurgencia venezolana con todo tipo de armas y entrenamiento, para posteriormente aliarse con Hugo Chávez y Nicolás Maduro, asociación que condujo al país más rico del hemisferio a la miseria más atroz, eliminando las libertades que había disfrutado en los 40 años de democracia.
Cuando fui llamado al estrado, dije que Fidel Castro fue un sujeto con una profunda vocación imperialista; que siempre consideró que Cuba era pequeña para su talento, razón por la cual, en el mismo año 1959, organizó cuatro expediciones armadas, todas fracasadas, contra Panamá, Santo Domingo, Nicaragua y Haití, frustraciones que le estimularon a subvertir el orden en las Américas, dejando estelas de sangre y dolor en todos y cada uno de los países del hemisferio.
La clausura del encuentro le correspondió a Óscar Lucero, quien agradeció profundamente a los organizadores de la actividad y a la biblioteca el haber sido invitado, explicando de inmediato la labor que realiza la Unión Patriótica de Hispanoamérica y su compromiso con la libertad y la democracia, mientras exponía la preocupación de la entidad que preside por las difíciles condiciones de vida que enfrentan numerosos militares del hemisferio que, en su momento, combatieron con firmeza a los grupos insurgentes que, asociados con la delincuencia organizada, amenazaron gravemente nuestras libertades y derechos.
Lucero describió con precisión y lucidez, mientras mostraba libros de su autoría sobre el tema, que el conflicto guatemalteco se extendió por décadas gracias al respaldo del totalitarismo castrista que, desde 1960, apoyó con armas y explosivos la violencia de los insurgentes, enfatizando que Guatemala es el único país donde ha sido asesinado un embajador estadounidense, John Gordon Meir, en 1968, junto al coronel John D. Webber, jefe de la misión militar en Guatemala, y al teniente comandante Ernest A. Munro, agregado naval, adicionando que estos crímenes contaron con la anuencia de los hermanos Castro.
El presidente de la UPH señaló que en esos años, mientras Estados Unidos combatía el comunismo en todo el Sudeste Asiático, las fuerzas armadas latinoamericanas enfrentaban, casi sin recursos, a las huestes castristas aliadas a delincuentes comunes vinculados a todo tipo de crimen, incluido el narcotráfico.
Concluidas las exposiciones, el doctor Pedreira otorgó un tiempo para preguntas y respuestas que evidenciaron el interés de los asistentes en los asuntos tratados y la necesidad de seguir abordando temas similares o, al menos, ampliarlos, ya que la experiencia de El Salvador con las guerrillas, auspiciadas también por el sistema castrista, debería ser ventilada, teniendo en cuenta que ese conflicto, al igual que el resto de los que se produjeron en Centroamérica y el Caribe, fue particularmente cruento.
Sobre el autor:
Pedro Corzo es historiador, ensayista, periodista e intelectual público cubano especializado en historia política de Cuba y América Latina, con una trayectoria de varias décadas en investigación, medios de comunicación y producción documental. Es colaborador de importantes medios en español, así como de múltiples plataformas digitales sobre análisis político y memoria histórica. Conduce el programa Opiniones en WLRN Canal 17, donde lidera debates y conversaciones en profundidad sobre temas políticos y sociales contemporáneos. Ha producido 16 documentales históricos, como Zapata, Boitel vive, Los sin derechos, Muriendo a plazos y Las torturas de Castro, muchos de los cuales abordan la represión política, el exilio y la resistencia. Es autor de 23 libros, entre ellos Guevara: Anatomía de un mito, El espionaje cubano en Estados Unidos y La República que perdimos. Es vicepresidente de la Academia de la Historia de Cuba en el Exilio y del PEN Club Cubano en el Exilio. También es miembro sénior del Instituto de Inteligencia Estratégica de Miami (MSI²), un grupo de expertos no partidista especializado en investigación de políticas, inteligencia estratégica y consultoría. Más información sobre el MSI² en: www.miastrategicintel.com
Las opiniones expresadas en este artículo son del autor y no reflejan necesariamente la posición de The Epoch Times.



















