Recostados en colchones, sábanas, sillas, carpas y campamentos improvisados, cientos de personas duermen en el asfalto, jardineras, plazas y canchas en Catia La Mar, una de las ciudades más afectadas por los terremotos de magnitud 7.2 y 7.5 ocurridos el miércoles en Venezuela y que se han cobrado la vida de 235 personas.
Después de dos noches siguen a la intemperie, sin ser ubicados en un refugio y sin resguardo de la lluvia o el sol.
"Ya llevo como dos días sin dormir", contó a EFE Nereixa Méndez, una ama de casa que llegó hasta el estacionamiento de una farmacia que fue saqueada en la víspera y donde pernoctaron decenas de personas.
La mujer de 34 años indicó que su casa, ubicada en el sector La Lucha de Catia La Mar, está agrietada. Perdió a una prima en los terremotos, mientras su madre y su esposo lograron salir con vida.
Los lugareños aseguran que hasta esta zona han llegado varios camiones con comida y agua.
De hecho, un camión trajo este viernes alimentos no perecederos para estas familias, que se formaron en fila a esperar los donativos.
"Estamos muy agradecidos por eso", añadió Méndez.
Por su parte, Jesús David Bello, señaló que se encuentran "esperando justamente a las autoridades competentes para ver qué pueden solucionar".
No ha llegado "nadie", asegura, salvo "algunos que llegan con agua, galletas, pan".
Bello, de 70 años, tiene una familia de ocho personas y todos vivían en la misma casa, según cuenta.
"Perdimos demasiado (…) eso está destrozado", se lamentó.
El estado costero de La Guaira fue declarado el jueves zona de desastre por la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez.
Los terremotos afectaron también a otras regiones del país, incluida Caracas, donde colapsaron edificios y distintas instalaciones.
Las autoridades han señalado también que hay 4300 heridos.
"La cantidad más importante de heridos y fallecidos está en el estado La Guaira", reconoció el miércoles el ministro de Salud, Carlos Alvarado.



















