Un padre volvía de su casa del trabajo en motocicleta en Brasil cuando el hilo de un papalote en el camino terminó con su vida.
El trágico episodio ocurrido el 30 de junio conmocionó a la ciudad de Santana, en el estado de Amapá, Brasil. Cuando el albañil de 39 años, Cleuson Andrade Viana, padre de dos niños regresaba de su trabajo en su motocicleta tuvo la mala fortuna de cruzarse con el hilo encerado de un papalote que se enredó en su cuello.
Según informes policiales, citados por el medio local G1, la cuerda del papalote o cometa estaba recubierta con "cerol", una sustancia abrasiva utilizada para cortar los hilos de otros cometas rivales en el aire. Aunque el hombre fue trasladado de urgencia a un hospital local, los médicos no pudieron salvarlo.
Su esposa, Lenice Moreira, lo recordó como un hombre excepcional y un padre cariñoso. “Era mi mano derecha en todo. Ayer se fue a trabajar feliz, regresó a casa para almorzar, volvió al trabajo, pero en el camino de regreso ya no lo teníamos con vida”, lamentó en declaraciones al mismo medio.
La Alcaldía Municipal de Santana expresó sus condolencias en un comunicado y condenó el uso de este tipo de cuerdas enceradas en cometas, explicando que están penadas por la ley del estado para "prevenir accidentes y preservar vidas".
"Representan un grave riesgo para la vida y la integridad física de la población", explica el comunicado.
“En este momento de dolor, la administración municipal se solidariza con los familiares y amigos, deseándoles fortaleza para afrontar esta pérdida irreparable”, reza el documento.
La Sra. Moreira dijo en declaraciones a G1 que su esposo "no será solo una estadística más", pues espera que las autoridades tomen las medidas necesarias en el caso.
“Tengo un hijo de 16 años y no le dejo volar cometas porque sé que no es seguro. Otros padres deberían tener la misma actitud. Hoy, mis hijos perdieron a su padre, mi suegra perdió a su hijo, mis hermanos perdieron a su hermano. Estamos experimentando un dolor que duele, hiere y lastima el corazón de todos”, añadió la mujer brasileña.
Las "peleas de cometas" son un juego popular pero sumamente peligroso en Brasil en zonas donde soplan vientos fuertes. Consiste en intentar derribar los papalotes de los competidores usando hilos cortantes, explica un estudio publicado en la Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU., que detalla por qué son "una amenaza grave para niños y adultos".
En este caso específico, los agentes indicaron que la cuerda era una versión industrializada recubierta con óxido de aluminio o polvo de cuarzo. Según el estudio, dicho material llega a ser hasta cuatro veces más abrasivo que el cerol estándar (hecho con vidrio molido y pegamento) y se utiliza para aumentar su capacidad de cortar las cuerdas de otros papalotes.
El peligro es tan alto y tan común para los motociclistas, que en el pasado, algunas empresas administradoras de autopistas de Río de Janeiro distribuyeron de manera gratuita varillas metálicas con cuchillas (antenas anticerol) diseñadas para colocarlas en la parte delantera de los vehículos para cortar cualquier cuerda antes del impacto.
En el marco legal brasileño, el simple hecho de volar un papalote utilizando hilos con cerol constituye un delito de peligro para la vida o la salud de terceros. Según el artículo 132 del Código Penal, esta práctica está castigada con penas que van de los tres meses a un año de prisión.
Tras el fatal evento con el Sr. Cleuson, las autoridades confirmaron el inicio de una investigación para identificar a la persona que volaba el cometa en el momento del impacto.




















