El presidente de Ecuador, Daniel Noboa, aseguró estar dispuesto a restablecer las relaciones con México, más de dos años después de que ambos países rompieran vínculos diplomáticos tras la irrupción de autoridades ecuatorianas en la embajada mexicana en Quito para capturar al ex vicepresidente Jorge Glas.
“Siempre ha habido una buena relación entre México y el Ecuador y personalmente no tengo nada en contra de México (...) Me gustaría restablecer relaciones con el gobierno mexicano”, expresó el presidente Noboa durante una entrevista con la televisora local TV Azteca publicada el 17 de junio.
No obstante, el mandatario resaltó que Ecuador no toleraría que volviera a pasar “como ocurrió en el pasado, que ciertas embajadas se vuelvan refugios de criminales”.
Noboa recapituló el caso del exvicepresidente ecuatoriano Jorge Glas, quien contaba con “una medida sustitutiva que era un arresto domiciliario con presentación periódica en corte”, y aun bajo esta sentencia, el ex vicepresidente ingresó en 2024 a la embajada mexicana en Ecuador para pedir asilo político.
“Entonces, se dañó completamente (...) lo que blinda en ese caso a una embajada”, expresó el mandatario.
El caso de Jorge Glas y la ruptura diplomática
Jorge Glas fue encarcelado a finales de 2017 por casos de corrupción con una sentencia de 6 años por asociación ilícita en el caso Odebrecht —una red internacional de sobornos vinculada a contratos públicos— y posteriormente a 8 años por el caso Sobornos —un sistema donde funcionarios cobraban dinero a empresarios a cambio de otorgarles obras y contratos del gobierno.Los casos Odebrecht y Sobornos causaron pérdidas millonarias al Estado ecuatoriano debido a sobreprecios en contratos públicos. Fondos destinados a servicios básicos se desviaron para financiar campañas políticas, dejando obras inconclusas o defectuosas.
El 31 de diciembre de 2019, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) otorgó medidas cautelares a favor de Jorge Glas tras recibir alertas de su defensa sobre sus graves problemas de salud y las amenazas de muerte que sufría en prisión. Esta resolución obligó al Estado ecuatoriano a garantizar su seguridad y atención médica urgente dentro de la cárcel.
En 2022, Glas logró salir de prisión en dos ocasiones gracias a polémicos fallos de jueces locales. La primera fue en abril, cuando un juez de Santa Elena le permitió salir en libertad; sin embargo, un mes después un tribunal superior anuló esa decisión por graves irregularidades, lo que obligó a Glas a entregarse y regresar a la cárcel, provocando además la destitución del juez que lo había liberado.
Meses más tarde, en noviembre del mismo año, otro juez volvió a otorgarle la libertad provisional. El gobierno acató la orden y Glas pudo salir nuevamente, pero bajo la estricta condición de no abandonar el país y presentarse a firmar cada semana ante las autoridades judiciales.
La medida no tenía fecha de vencimiento debido a que el propio juez Emerson Curipallo dispuso que la libertad provisional estaría vigente “hasta que un juez de garantías penitenciarias disponga lo contrario”. Por lo tanto, Glas seguía legalmente obligado a cumplir las presentaciones semanales cuando, el 17 de diciembre de 2023, decidió dejar de presentarse y se refugió en la Embajada de México.
Agentes antidisturbios y miembros del cuerpo de la policía diplomática montan guardia frente a la embajada de Ecuador en Ciudad de México el 6 de abril de 2024, tras la ruptura de relaciones diplomáticas entre ambos países. (YURI CORTEZ/AFP vía Getty Images)Tras casi cuatro meses de tensiones diplomáticas, el conflicto escaló definitivamente el 5 de abril de 2024, cuando el gobierno mexicano, bajo la administración de Andrés Manuel López Obrador, le otorgó de manera formal el asilo político. Pocas horas después de este anuncio, fuerzas de seguridad de Ecuador irrumpieron por la fuerza en la sede diplomática mexicana para capturar al ex vicepresidente.
La irrupción fue denunciada y condenada por la SRE de México, provocando la ruptura inmediata de relaciones diplomáticas por parte del gobierno de López Obrador, mientras la Presidencia y Cancillería ecuatoriana emitían comunicados defendiendo la incursión armada bajo el argumento de combatir la impunidad de un sentenciado por la justicia común.
Glas fue trasladado a la prisión de máxima seguridad conocida como "La Roca". Desde entonces, su situación penitenciaria ha estado bajo la lupa internacional; el 14 de noviembre de 2024, la Relatora Especial de la ONU sobre la Tortura, Alice Jill Edwards, emitió un pronunciamiento urgente denunciando que el ex vicepresidente se encontraba en condiciones extremas de aislamiento, sin luz ni ventilación natural, y advirtió que el deterioro de su salud en esas condiciones representaba un riesgo inminente para su vida.
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