La Marcha Cívica por el Cambio convocada para el 15 de noviembre de 2021 colocó a Yunior García Aguilera entre las principales voces de la oposición cubana. Su prima Araceli Rodríguez ofreció un testimonio sobre la trayectoria del activista y explicó por qué considera que se convirtió en una figura relevante para numerosos cubanos.
"Es un líder, un gran opositor, un joven dramaturgo", afirmó Rodríguez durante una entrevista con el programa México Desde Adentro de The Epoch Times. Su prima también describió a García como "una persona que ha luchado mucho por el pueblo cubano" y sostuvo que siempre mostró disposición para expresar públicamente lo que, a su juicio, ocurría dentro del país.
Rodríguez explicó que Yunior García creó la plataforma Archipiélago como un espacio para que los ciudadanos compartieran opiniones sobre la realidad cubana.
"Todo el mundo empieza a dar su opinión, pero no una opinión instando al odio, sino desenmascarando qué es lo que se estaba viviendo en Cuba", afirmó durante la entrevista. Y señaló que el proyecto ganó rápidamente seguidores, especialmente entre los jóvenes, debido a las limitaciones que, según relató, existían para acceder a la internet y participar en debates públicos.
Dentro de ese contexto surgió la convocatoria de la Marcha Cívica por el Cambio. De acuerdo con el relato de Rodríguez, García solicitó por escrito autorización para realizar una manifestación pacífica, pero las autoridades rechazaron la petición. Ante esa decisión, optó por realizar una acción simbólica y anunció que caminaría solo portando una rosa blanca.
"Él no quiere guerra, quería solo la paz y él estaba con una rosa blanca, no con las armas", expresó su prima al explicar el significado de ese gesto. "Esa rosa blanca para nosotros los cubanos significa mucho. En primer lugar, la rosa blanca para nosotros es una paz, existe la paz, podemos marchar sin armas. La rosa significa no tener guerras, eso es la paz", dijo.
Antes del 15 de noviembre, la plataforma Archipiélago invitó a sus simpatizantes a colocar sábanas blancas en sus casas, vestirse de blanco, aplaudir a las 3:00 de la tarde y realizar un "cacerolazo" a las 8:00 de la noche para manifestar su apoyo, incluso si no podían salir a las calles.
La convocatoria también captó la atención internacional con el apoyo del partido político Vox, la cantante cubana Gloria Estefan y el expresidente encargado de Venezuela, Juan Guaidó, quienes expresaron su respaldo días antes de la marcha.
Sin embargo, el día de la marcha las autoridades desplegaron un amplio operativo en distintos puntos de la isla. Las viviendas de varios coordinadores de Archipiélago quedaron bajo vigilancia policial, mientras que activistas y organizadores denunciaban detenciones y actos de hostigamiento.
También se registró la presencia de grupos progubernamentales frente a los domicilios de algunos participantes, lo que impidió que muchos pudieran abandonar sus casas. Rodríguez recordó que Yunior García también permaneció bajo un fuerte cerco de la Seguridad del Estado antes de la movilización.
"Ya estaba acorralado", afirmó, al señalar que el activista enfrentaba una presión constante por parte de las autoridades. Agregó que esa situación terminó por aislarlo mientras aumentaban las advertencias en su contra.
La entrevistada también explicó que el activismo de García tuvo repercusiones para personas cercanas a él. Según dijo, en Cuba los vínculos familiares con opositores podían generar vigilancia, expedientes y citaciones oficiales. Aun así, aseguró que nunca cuestionó la decisión de su primo de continuar con su trabajo.
"Para mí Junior García Aguilera va a ser ese joven valiente que luchó y sigue luchando por la libertad", sostuvo.
Tras los acontecimientos del 15 de noviembre, Yunior García abandonó Cuba con su esposa, Dayana Prieto, y llegó a Madrid el 17 de noviembre con una visa de turista. Un día después ofreció una conferencia en la que explicó que decidió salir de la isla debido al ambiente de hostigamiento que, afirmó, enfrentaban ambos.
"El problema de Cuba no se llama Yunior García, el problema de Cuba se llama dictadura", declaró durante esa comparecencia.
También explicó que decidió viajar porque consideró que permanecer en Cuba implicaba un riesgo para su seguridad y afirmó que si el régimen lograba silenciarlo, "ellos hubieran ganado". Durante la conferencia denunció que tanto él como su esposa habían sido objeto de vigilancia y amenazas, además de señalar que varios integrantes de su familia también enfrentaban presiones.
Según datos de organizaciones cubanas independientes, como Cuba Decide y el Centro de Denuncias de la Fundación para la Democracia Panamericana, al menos un centenar de personas fueron arrestadas por el régimen cubano para impedir que protestaran pacíficamente el 15 de noviembre. La protesta frustrada en esa fecha es relevante porque ocurrió a solo unos meses de las históricas protestas del 11 de julio que dieron visibilidad al pueblo cubano que exigía libertad.
Con información de Alicia Márquez, VOA, y EFE
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