La presión del gobierno de Donald Trump sobre México no se limitaría al combate contra el narcotráfico, sino que también buscaría influir en el escenario político mexicano para favorecer a sectores considerados más afines a los intereses de Estados Unidos, según David Saucedo, analista y consultor en programas de gobierno.
De acuerdo con Saucedo, la estrategia estadounidense forma parte de un proyecto más amplio para establecer relaciones con gobiernos e interlocutores que compartan posiciones favorables a Washington en materia comercial, de seguridad y política.
"Lo que hace Donald Trump, percibo yo, es buscar un apoyo latinoamericano. En primer término, respaldando, financiando proyectos políticos de derecha", dijo durante una entrevista con el programa México desde Adentro de The Epoch Times.

No leas más noticias. Entiéndelas.
En Epoch Times Español queremos estar en contacto directo contigo
Seleccionamos para ti lo que de verdad importa, sin ruido ni agendas. Es un canal abierto: si nos escribes, te respondemos.
El analista sostuvo que, en el caso mexicano, el retiro de visas a políticos constituye una herramienta de presión que puede afectar su posición dentro del país y limitar sus posibilidades políticas.
Según Saucedo, la medida genera un estigma alrededor de los funcionarios afectados y puede ser aprovechada por sus adversarios políticos. Añadió que la estrategia estadounidense podría avanzar posteriormente hacia otras medidas contra políticos mexicanos con intereses en Estados Unidos.
"Lo que están haciendo los norteamericanos es mandar un mensaje", señaló.
Un reciente caso de retiro de visa fue el del hijo del presidente Andrés Manuel López Obrador, Andrés Manuel López Beltrán, quien expresó públicamente su rechazo a la decisión y acusó a Washington de injerencia política en los asuntos internos de México. The Epoch Times consultó al Departamento de Estado y un portavoz dijo que cada decisión relacionada con una visa constituye "una decisión de seguridad nacional". Sin embargo, el funcionario evitó referirse directamente al caso de López Beltrán.
Otro caso de alto perfil fue el de la gobernadora de Baja California Marina del Pilar, quien dijo públicamente en junio que se encuentra haciendo gestiones para recuperar su visa.
El debate sobre la presunta influencia de EE. UU. también ha aparecido en la política mexicana, con una reciente y controvertida reforma que prohíbe la doble nacionalidad a gobernantes. El Senado aprobó el 30 de septiembre la reforma que establece que quienes aspiren a la Presidencia, a una gubernatura o a la Jefatura de Gobierno de Ciudad de México deberán tener únicamente la nacionalidad mexicana. La iniciativa, promovida por la presidenta Claudia Sheinbaum, fue defendida por sus impulsores como una medida para garantizar la lealtad de quienes ocupen esos cargos.
Durante la discusión en la Cámara de Diputados, legisladores de Morena vincularon la reforma con la preocupación por la influencia extranjera. La diputada Antares Vázquez Alatorre señaló que en otros países de América existen presidentes con doble nacionalidad y dijo que algunos de ellos “ya están operando para Estados Unidos”.
La postura fue cuestionada por el diputado del PRI Carlos Eduardo Gutiérrez Mancilla, quien afirmó que “Morena quiere dividir a México otra vez” y sostuvo que “millones de mexicanos tienen una segunda nacionalidad y eso no los hace menos mexicanos”.
Al abordar las diferencias dentro de Morena, Saucedo coincidió con el planteamiento de que la división ya existe. Frente a las declaraciones de la presidenta Claudia Sheinbaum de que las acciones estadounidenses buscan dividir al partido, Saucedo respondió que "Morena ya está dividida".
Saucedo explicó que, desde su perspectiva, Estados Unidos no creó esa fractura, sino que identifica dentro de Morena a los sectores que considera más cercanos a sus intereses y se inclina hacia ellos.
"Los americanos ven lo que ocurre al interior de Morena y se cargan del lado que perciben que es más afín a su proyecto", sostuvo.
Saucedo consideró que Washington busca identificar dentro de la política mexicana a interlocutores con los que pueda trabajar en temas de seguridad y combate a los cárteles de la droga.
En este contexto, mencionó al secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, como uno de los funcionarios que, desde su perspectiva, ha recibido señales de respaldo por parte de Estados Unidos.
El analista señaló que, mientras Andrés Manuel López Obrador y su hijo Andy han expresado posiciones críticas hacia Donald Trump y funcionarios estadounidenses, percibe una comunicación distinta entre Washington y García Harfuch.
A su juicio, esta diferencia forma parte de la disputa política interna por el futuro de Morena y por las posiciones que distintos grupos buscan ocupar dentro del partido.
Saucedo también consideró que la presión estadounidense sobre México puede aumentar durante los periodos electorales en Estados Unidos. Según explicó, los gobiernos mexicanos suelen enfrentar presiones de Washington durante estos procesos y, en general, responden mediante concesiones.
En el caso del gobierno de Claudia Sheinbaum, el analista sostuvo que la estrategia consiste principalmente en contener la presión estadounidense sin escalar el conflicto.
"Lo que hemos hecho es tener un esquema de contención, de resistir la presión, pero no se devuelven los golpes", señaló.
Saucedo consideró que el gobierno mexicano mantiene un discurso de defensa frente a las acciones de Estados Unidos, pero evita adoptar medidas que puedan provocar una confrontación directa.
"Salte del discurso a los hechos, y no creo que lo vaya a hacer", señaló al referirse a la posibilidad de que México adopte medidas de respuesta frente a las acciones estadounidenses.
Siga a Eduardo Tzompa en X: @JEduardoTzompa






















