El empresario y activista de derechos humanos chino Shen Qijia escapó recientemente de China tras denunciar la persecución y el acoso del régimen comunista, y relató a The Epoch Times su peligroso viaje a través de Eurasia hasta alcanzar la libertad.
Una noche de principios de septiembre, Shen, de 65 años, arrastró su cuerpo exhausto a través de una montaña accidentada en la frontera con Croacia.
"Hubo momentos de profunda desesperación en medio de la naturaleza salvaje. En un punto de la subida, caí cinco o seis metros y me lesioné gravemente la zona lumbar que sentí como si se me hubiera roto.

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Tuve que arrastrarme a gatas y a pie, para avanzar en completa oscuridad y rodeado de precipicios. Estuve a punto de caer en un abismo sin fondo", contó a The Epoch Times sobre la angustiosa travesía.
"Ya tengo 65 años. Incluso si muero, estoy decidido a llevar mi alma al mundo libre. No quiero pasar toda mi vida bajo el control opresivo del Partido Comunista, que es como una prisión".
"Hay osos, lobos y manadas de jabalíes en la montaña. Me separé de mis compañeros de viaje y tuve que seguir adelante solo", publicó Shen en su cuenta de X.
A tan solo 200 metros (220 yardas) para llegar a la frontera entre Croacia y Eslovenia, estaba completamente exhausto que no podía mantenerse en pie. Tras múltiples caídas, con las piernas heridas y tuvo que avanzar a gatas.
Al llegar al campamento de descanso, Shen no sintió el alivio que esperaba. En cambio, sintió una profunda tristeza.
"Fue el Partido Comunista Chino el que empujó al pueblo a una situación tan desesperada, obligándolos a emprender una huida tan miserable", dijo.
Shen, conocido en Internet con el alias de "Jinglei", es un empresario defensor de los derechos humanos originario de Liaoning, China. Acusa a las autoridades del Partido Comunista Chino (PCCh) de confiscar bienes por valor de cientos de miles de dólares. Tras veinticinco años de peticiones al gobierno, durante los cuales sufrió una represión reiterada, finalmente declaró su oposición abierta al régimen.
Shen logró huir de China y llegó a Alemania.
Hace 26 años, cuando era empresario privado, las autoridades del PCCh le confiscaron bienes por valor de 4 millones de yuanes (596,445 dólares). Para defender sus derechos a lo largo de los años, recurrió a presentar peticiones ante las autoridades superiores, viajó a Beijing más de 300 veces y fue detenido por la policía del PCCh durante 118 días por presentar dichas peticiones.
Jinglei también era un conocido activista de derechos humanos en China. Publicaba críticas condenando a las autoridades del Partido Comunista Chino en plataformas de redes sociales chinas como Weibo, Kuaishou y Douyin, lo que provocó el cierre permanente de todas sus cuentas, que contaban con un gran número de seguidores. La policía acudía repetidamente a su domicilio para amenazarlo y le prohibía hablar y publicar en público.
La noche del 26 de agosto, al enterarse de que las autoridades estaban a punto de arrestarlo, tuvo que abandonar su casa en apenas 20 minutos sin poder despedirse de su familia, relató Shen. Recorrió cientos de kilómetros durante la noche, dirigiéndose hacia la frontera.
Anteriormente, cuando intentó salir de China, las autoridades del PCCh se negaron a expedirle un pasaporte, dijo Shen.
Esta vez, para su sorpresa, Shen logró cruzar la frontera china sin contratiempos.
"Tuve muchísima suerte", dijo. "Una vez que salí de China, logré escapar a un lugar seguro, liberándome por fin de la prisión de los bandidos comunistas".
Shen continuó su viaje hacia la libertad sin detenerse ni un instante, según contó. Se dirigió a Bihać, una ciudad de Bosnia y Herzegovina fronteriza con Croacia, con la intención de viajar a Eslovenia. Fue allí donde fracasó su primer intento de cruzar la frontera.
La ruta que Shen eligió exigía atravesar Croacia. Para llegar allí, tuvo que escalar una montaña de aproximadamente 1000 metros de altura con pendientes de entre 70 y 80 grados. Cargar decenas de litros de agua y provisiones hizo que el ascenso fuera agotador, incluso para personas jóvenes, comentó.
"Era casi imposible mantenerme en erguido; mi cuerpo sufrió graves daños y mis piernas estaban en un estado terrible".
Tras cruzar finalmente la montaña, Shen y otros chinos con los que se encontró en el camino, que huían a Europa, fueron detenidos por la policía croata en la autopista 1. Fueron rodeados por cuatro agentes de policía y dos perros policía.
"Soltaron a los grandes perros lobo con bozal y me atacaron desde lejos. Los perros me derribaron dos veces y me hirieron en la cintura", dijo Shen.
Así pues, Shen y sus compañeros de viaje no tuvieron más remedio que regresar a su punto de partida al otro lado de la montaña.
"Ese primer fracaso fue un golpe durísimo, tanto físico como mental", dijo.
Sin desanimarse, Shen escaló la montaña por segunda vez, cruzó la autopista 1 y finalmente entró en Eslovenia.
Compañeros de viaje chinos
Shen contó que, durante el viaje, conoció a muchos chinos que huían de China y que eran "valientes". Entre ellos había familias de cuatro o cinco personas que viajaban con niños pequeños, así como padres con sus hijas, ancianos cercanos a los 70 años y jóvenes, dijo.Según Shen, los motivos por los que abandonaron el continente eran diversos: algunos buscaban oportunidades para encontrar trabajo y ganar dinero, otros querían asegurar un futuro mejor para sus hijos y algunos se vieron obligados a marcharse debido a la persecución del PCCh.
En Bihać, Shen conoció a un padre y a su hija de 19 años, cuyas piernas estaban cubiertas de arañazos provocados por la maleza. Al igual que él, tampoco habían logrado cruzar la frontera en su primer intento. El padre era admirador de Shen y lo seguía en las redes sociales.
La hija le dijo a Shen: "Sencillamente no quiero estar en China. Gasté muchísimo dinero en mi educación y no pude encontrar trabajo. Si me voy a Europa, podré poner en práctica lo que he aprendido".
"En China no tenemos las mismas oportunidades. A diferencia de los hijos de los ricos o de los altos funcionarios, no tenemos un futuro garantizado. Tenemos que trabajar duro, pero la recompensa suele ser mínima", continuó. "Si no lo consigo a la primera, lo intentaré una segunda vez; si no, una tercera. De una forma u otra, estoy decidida a escapar de China".
El padre le confió a Shen: "Hago esto exclusivamente por el futuro de mi hija".
Durante el viaje, Shen se enteró de que unos 50 y 60 ciudadanos chinos se alojaban en una posada a lo largo de la ruta. Un lugareño relacionado con el negocio le comentó que, solo en el primer semestre de 2026, él personalmente había gestionado los casos de más de 150 migrantes chinos que utilizaban esa ruta.
"Cada vez más chinos quieren ir al extranjero en busca de oportunidades", dijo Shen.
Fue profundamente triste ver a tantos chinos abandonar sus hogares y arriesgar sus vidas, dijo.
"Es trágico que el pueblo chino haya llegado a este extremo. Esto se debe a la creciente desesperación ante el gobierno del Partido Comunista y de la total falta de esperanza en el futuro".
La lucha contra el PCCh continúa en Alemania
El 12 de septiembre, Shen anunció en X que había llegado sano y salvo a Alemania, donde ingresó en un campo de refugiados para solicitar asilo.En julio, durante una transmisión en vivo por internet, Shen leyó en voz alta la traducción al chino del discurso que el presidente estadounidense Donald Trump pronunció con motivo del 250 aniversario de la fundación de Estados Unidos, incluyendo las críticas de Trump al comunismo. Su cuenta de transmisión en vivo fue bloqueada de inmediato y de forma permanente, y la policía acudió a su domicilio para advertirle.
Posteriormente, el 20 de julio, Shen emitió públicamente un comunicado a través de The Epoch Times anunciando formalmente su retirada del Partido Comunista Chino y sus organizaciones afiliadas.
Ahora, desde Alemania, Shen dijo que continuará su lucha contra el PCCh. Una vez que se establezca, desea tomar medidas para ayudar a otros chinos que deseen huir del régimen.
Debido a que tuvo que salir de casa con tanta prisa, Shen no tuvo tiempo de despedirse de su esposa. Tras una videollamada con ella, lloró.
"Espero que pueda cuidarse. Cuando llegue el momento, la traeré conmigo", dijo.
Con información de Hong Ning, Zhang Zhongyuan y Tang Bing.























