Un empresario chino que afirma que el régimen le confiscó cientos de miles de dólares y que pasó más de dos décadas reclamando ante el gobierno logró salir de China y llegar a Alemania, donde planea solicitar asilo político.
Shen Qijia, de 64 años —conocido en internet como "Jinglei"—, anunció el 12 de septiembre en X que había llegado a Alemania tras una difícil travesía para salir de China y cruzar Europa. Describió el viaje como un intento desesperado por llegar al mundo libre.
"Logré salir", declaró Shen a The Epoch Times el 12 de septiembre, mientras se dirigía a Alemania.
El viaje le pasó factura físicamente. Relató que había pasado más de 30 horas atravesando terreno montañoso el día anterior, quedando apenas capaz de mantenerse en pie.

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"La libertad tiene un precio", afirmó.
Su huida se produce tras años de una oposición cada vez más abierta al Partido Comunista Chino (PCCh), a raíz de una disputa de décadas con el régimen por unas propiedades que, según él, le fueron confiscadas.
Shen dirigía anteriormente una empresa en Shenzhen. En el año 2000, las autoridades del distrito de Bao’an clausuraron una filial de su negocio y lo acusaron de delitos que incluían "capital social falso" y fraude.
Estuvo detenido durante 118 días antes de que la fiscalía decidiera no autorizar su arresto, momento en el que fue puesto en libertad.
Tras su liberación, Shen reclamó la devolución de bienes valorados en más de 4 millones de yuanes (600,000 dólares) que, según afirmó, habían sido confiscados. Durante los siguientes 26 años, presentó más de 300 peticiones a las autoridades del régimen, según su propio relato.
Declaró haber recibido poco más de 10,000 yuanes (14,900 dólares) en concepto de indemnización estatal. La policía de Shenzhen devolvió 900,000 yuanes (134,000 dólares), mientras que el gobierno del distrito de Bao’an restituyó otros 200,000 yuanes (29,800 dólares). Shen afirmó que el resto del dinero nunca le fue devuelto.
Sus constantes reclamaciones le llevaron a enfrentarse a las autoridades del régimen a lo largo de los años y, finalmente, se convirtió en un comentarista en línea crítico con el Partido Comunista Chino (PCCh). Presentar peticiones es un procedimiento administrativo para buscar reparación ante agravios; sin embargo, en la práctica, el régimen suele acosar y perseguir a quienes recurren a esta vía por expresar su disidencia.
En marzo, Shen publicó un video criticando a las autoridades por bloquear sus transmisiones en vivo por internet. Posteriormente, en una entrevista con The Epoch Times, afirmó que el daño sufrido le llevó a cambiar radicalmente su percepción del régimen.
"Yo personalmente ya me rebelé", afirmó.
En julio, la policía acudió nuevamente a su domicilio después de que él leyera un discurso del presidente Donald Trump durante una transmisión en vivo, según el relato de Shen. Señaló que la policía lo presionó para que dejara de hablar en público.
Posteriormente, publicó una declaración con su nombre real en el sitio web del Centro de Servicio Global para Renunciar al PCCh, anunciando su retirada de los Jóvenes Pioneros del PCCh —una organización a la que se había unido de niño y cuya afiliación es obligatoria en las escuelas públicas chinas—.
El Centro de Servicio Global para Renunciar al PCCh, una organización sin fines de lucro con sede en Nueva York, ayuda a los ciudadanos chinos a renunciar a su afiliación al PCCh. Fue fundado poco después de que The Epoch Times publicara "Nueve comentarios sobre el Partido Comunista Chino" en 2004.
Shen afirmó que sus cuentas en redes sociales habían sido bloqueadas tras su partida, pero que sus años de activismo habían valido la pena.
Shen declaró que no tenía intención de abandonar China simplemente para disfrutar de libertad personal.
"Venir al extranjero no es para disfrutar de la libertad del mundo libre, ni simplemente por mi propia libertad", dijo. "Es para derrocar al PCCh".
Shen citó la masacre de la plaza de Tiananmén de 1989, la persecución a los practicantes de Falun Gong y la represión del "Movimiento de la Hoja en Blanco" de 2022 como ejemplos de lo que calificó como crímenes del régimen.
"Desde que el PCCh llegó al poder en 1949, sus crímenes son demasiados para enumerarlos", afirmó. "Han cometido numerosos crímenes atroces y debemos ajustar cuentas con ellos".
Según Shen, llevaba mucho tiempo queriendo abandonar China, pero no lograba obtener el pasaporte de las autoridades.
Su partida marca un giro drástico tras 26 años de reclamaciones al régimen por una disputa sobre su propiedad y de críticas cada vez más públicas hacia el PCCh. Ahora que se encuentra en Alemania, planea solicitar asilo político y continuar su activismo desde el extranjero.
Con información de Tang Bing y Hong Ning.























