Los genes no son su destino, modifique su epigenética para vivir más y mejor

Mantener a sus genes felices puede influir enormemente en cómo envejece

(Artur Plawgo/Getty Images)

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10 de enero de 2026, 5:26 p. m.
| Actualizado el12 de enero de 2026, 1:48 a. m.

Nos han dicho que nuestro destino genético está escrito de forma inalterable en nuestro ADN. Sin embargo, la ciencia está desmontando poco a poco esta visión fatalista.

Los genes puede influir aproximadamente entre el 25 % y el 30 % en cómo envejecemos. El resto es influenciado por factores que están completamente en nuestras manos: lo que comemos, cómo nos movemos, cómo gestionamos el estrés, nuestras relaciones con los demás y con nosotros mismos.

Lucía Aronica, investigadora de Stanford especializada en epigenética y nutrición, representa perfectamente este equilibrio entre naturaleza y crianza.

Después de 17 años de investigación epigenética, se sentó para una entrevista en mi nuevo programa, “ The Upgrade ”, y dejó una frase poderosa: "No eres un simple lector pasivo de tu código genético, sino un escritor activo de tu historia de salud todos los días con cada decisión que tomas".

Reescribiendo el software de su vida

Aronica sugiere una metáfora muy clara para entender la epigenética: Imagine que el ADN es el hardware de computadora (una estructura biológica fija e inalterable presente en cada célula) y la epigenética es el software que le indica a las células qué programas ejecutar y en qué momento.

El prefijo "epi" significa "encima de", y se refiere a esos interruptores moleculares que se encuentran encima de los genes activándolos o desactivándolos sin alterar el código de base.

Y aquí viene lo hermoso, según Aronica, "Lo maravilloso es que puede empezar a reescribir ese software hoy mismo".

¿El primer paso? La alimentación.

La comida es la base de todo

Aronica creció en Italia, donde su madre le enseñó que "en la cocina y en la mesa del comedor, no se envejece".

Ella llama a su enfoque "epi-nutrición", una forma de comer que se centra en alimentos específicos que influyen directamente en la epigenética.

Estos alimentos actúan como algo más que combustible y contienen nutrientes capaces de activar los genes que le hacen saludable y desactivar los genes que le enferman, dijo.

Los actores clave son los donantes de metilo, nutrientes que aportan los grupos químicos que el cuerpo utiliza para regular los genes. Entre ellos destacan:

- Folato: Verduras de hojas verdes, hígado, legumbres.

- Vitamina B12: Principalmente en carne, pescado, mariscos e hígado.

- Colina: Sobre todo en yemas de huevo, hígado y algo en verduras crucíferas.

- Betaína: Remolacha, quinoa, camarones, salvado de trigo.

"Probablemente su médico le recomendó comer de todos los colores del arcoíris", dijo Aronica. "Pero lo que quizá no le ha contado es que esos colores, esos pigmentos no son solo antioxidantes. Son epi-nutrientes que regulan las enzimas epigenéticas "escritoras" y "borradoras", activando genes que potencian su salud".

Por lo tanto, asegúrese de comer:

- Alimentos rojos: tomates, pimientos morrones

- Alimentos de color naranja: naranjas, calabaza, zanahorias

- Alimentos marrones: Café, chocolate negro (más del 80 por ciento y procesado no holandés)

- Alimentos morados: bayas

- Alimentos verdes: Espinacas, verduras crucíferas

En particular, los alimentos verdes contienen sulforafano, al que Aronica denomina "el jefe de los antioxidantes del cuerpo". A diferencia de otras vitaminas, que actúan directamente y se agotan en cuestión de horas, el sulforafano activa los genes antioxidantes internos del cuerpo, manteniéndos activos hasta tres días. Por lo tanto, comer verduras crucíferas (brócoli, coles de Bruselas, rúcula) dos o tres veces por semana, afirmó, es suficiente para "mantener los genes sanos".

En lugar de memorizar qué alimentos comer, seguir la dieta mediterránea ofrece un modelo fiable. Numerosas investigaciones han demostrado que la adherencia a la dieta mediterránea promueve la regulación genética positiva.

Un estudio de 2020 incluso descubrió que los adultos mayores que siguieron una dieta mediterránea durante un año mostraron signos de lo que los investigadores denominaron "rejuvenecimiento epigenético". Su regulación genética se parecía más a la de personas jóvenes y sanas.

El cuerpo tiene memoria

Más allá de la comida, el enfoque de Aronica se extiende al movimiento, el manejo del estrés, la conexión humana, el sueño, la alegría y la evitación de toxinas, a lo que ella llama "epi-bienestar".

Las investigaciones demuestran que incluso una sola sesión de ejercicio de alta intensidad puede provocar cambios inmediatos en la regulación genética de los músculos. Estos procesos de activación los ayudan a adaptarse y a estar en mejor forma física.

Sin embargo, los verdaderos beneficios provienen del ejercicio constante. Un estudio de 2024 que comparó a hombres entrenados con hombres sin entrenamiento descubrió que años de ejercicio regular crean una "huella epigenética" duradera. Los genes que controlan el consumo de energía y el tipo de fibra muscular se preparan para responder con mayor eficiencia a cada entrenamiento. A nivel epigenético, los músculos recuerdan su entrenamiento. Esta adaptación ayuda a los músculos a rendir mejor y a desarrollar mayor resistencia.

Quizás lo más notable es que el ejercicio modifica el epigenoma hacia una edad biológica más joven. Un amplio metaanálisis de 3176 muestras de músculo esquelético humano reveló que las personas con mayor capacidad aeróbica presentan perfiles epigenéticos más jóvenes.

La mente también escribe en sus genes

"Nuestras creencias y nuestros sentimientos dan forma a nuestra epigenética", dijo Aronica.

Una revisión sistemática de 18 estudios sobre meditación y prácticas relacionadas, publicada en Frontiers in Immunology, encontró un patrón consistente: las intervenciones mente-cuerpo reducen consistentemente la actividad de NF-κB, una proteína clave que actúa como un interruptor maestro en la inflamación crónica. Cuando NF-κB se activa, impulsa la producción de moléculas inflamatorias vinculadas al envejecimiento acelerado. La evidencia sugiere que la meditación puede ayudar a mantener este interruptor en la posición de "desactivado".

Los meditadores a largo plazo muestran cambios en la metilación del ADN relacionados con la longitud de los telómeros (las capas protectoras de los cromosomas que se acortan con la edad). Cabe destacar que la edad no se asoció con la longitud de los telómeros en meditadores a largo plazo, lo que sugiere que su práctica podría proteger contra el envejecimiento celular.

Una revisión más reciente de 2025 confirma que las prácticas basadas en la meditación parecen reformular el modo en que nuestros genes se "gestionan" en las vías clave del estrés y el envejecimiento, lo que se suma a los hallazgos sobre NF-κB y los telómeros.

En términos sencillos, la atención plena regular parece modificar las etiquetas químicas de los genes involucrados en la inflamación, la inmunidad, el metabolismo y la salud cerebral, empujándolos hacia un patrón vinculado con un menor estrés y un envejecimiento más lento.

Una variable olvidada: la alegría

En el mundo del biohacking y la optimización de la longevidad, Aronica cree que muchas personas pasan de un protocolo de salud a otro, a menudo sacrificando algo esencial en el proceso: la alegría.

"No hay cambio sostenible sin alegría", dijo. "No vas a mantener ningún cambio de estilo de vida, ya sea en la alimentación o el ejercicio, si no lo disfrutas".

Nuestro cerebro nos hace repetir hábitos que son buenos para nuestra salud, como la alimentación nutritiva, la conexión y el movimiento, desencadenando un placer auténtico ya que es "nuestra brújula ancestral para la salud".

Sin embargo, el problema de la sociedad moderna, dijo, es que la alegría a menudo es secuestrada por placeres artificiales en lugar de los naturales.

No te digo que comas mucho chocolate ni dulces, ni que te pases por las redes sociales. Desafortunadamente, ese es un tipo de placer adictivo que conviene evitar.

Aronica añade que una vez que te desintoxicas de los placeres adictivos y artificiales, puedes encontrar el verdadero placer que sirve de base para un cambio sostenible. "Una vez que ames y disfrutes la comida y el ejercicio que haces, querrás hacerlo todos los días", dijo.

El famoso Estudio de Harvard sobre el Desarrollo de Adultos, que ha seguido a los participantes durante más de 80 años, llega a una conclusión similar: el predictor más fuerte del envejecimiento saludable no es solo la dieta o el ejercicio, sino la calidad de las relaciones y la presencia de alegría en la vida cotidiana.

Empuñe su lápiz genético

Los genes importan, pero no son la sentencia final.

Aronica ilustra que "algunas modificaciones [del ADN], como las que se hacen antes de nacer, están escritas con tinta permanente, pero las modificaciones que escribimos de adultos se escriben con lápiz; se pueden borrar y reescribir".

Cada comida, cada entrenamiento, cada sesión de meditación y cada momento de alegría auténtica representa una oportunidad para tomar ese lápiz epigenético y reescribir tu historia de salud con amor y consciencia.


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S

Sofía Gfellner

11 de enero de 2026

Muchas gracias!

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