Un baño inundado que hay que limpiar. Una llamada telefónica incómoda que pesa sobre su cabeza como un yunque colgando de un hilo. Un proyecto laboral enorme en su escritorio le mira con ojos desafiantes. Las tareas que le aterran pueden convertir sus rodillas en gelatina, y dejarle paralizado. A veces, solo pensar en todo lo que implican basta para que resulte casi imposible dar el primer paso.
1. Haga un plan
El éxito nace de un plan. Las grandes metas no se pueden lograr si no tiene una idea clara de cómo dividirlas en partes más pequeñas y manejables. Correr un maratón es una tarea descomunal. Intentarlo sin un plan de acción es como emprender un largo viaje sin mapa, con la esperanza de encontrar algún día el destino por casualidad. No es de extrañar que se sienta abrumado.
Los corredores de maratón exitosos establecen metas intermedias y descubren cómo llegar a ellas: llevar una dieta saludable, aprender la técnica correcta para correr, correr un kilómetro, luego correr 5 km, etc. y así sucesivamente. Cada paso por separado es bastante factible. Luego, el corredor combina estas tareas individuales y el progreso avanza a pasos agigantados hacia la meta final.
Cuando divide una tarea compleja en pasos sencillos, se vuelve menos intimidante y sabe exactamente por dónde empezar. Lo que nos lleva al siguiente consejo.
Dividir un objetivo complejo en pasos más pequeños facilita comenzar y mantener el progreso. (Jelena990/Shutterstock)2. Baje el listón con la "regla de los 2 minutos"
En su libro "Hábitos Atómicos" y en su blog , James Clear explica cómo construir nuevos hábitos reduciéndolos a pequeñas porciones manejables. La misma idea aplica a cualquier actividad que quiera comenzar, incluida una única tarea abrumadora. Clear la llama la Regla de los Dos Minutos: "Cuando comience un nuevo hábito, debería tomar menos de dos minutos hacerlo".Explica que casi cualquier hábito nuevo puede reducirse a una versión en miniatura de dos minutos. Por ejemplo, "estudiar para clase" se convierte en "abrir mi cuaderno". "Correr tres millas" se convierte en "ponerme mis tenis para correr". Así se construyen hábitos, empezando por hacer consistentemente esa versión de dos minutos antes de aumentar la escala.
Una lógica similar se puede aplicar a tareas individuales y abrumadoras: divídalas en partes manejables; no se presione por terminar todo de golpe. El secreto está en generar algo de impulso, y a veces eso requiere simplificar la tarea hasta que deje de asustar.
¿Tiene que limpiar toda la casa? Dedique solo dos minutos a guardar algunas cosas. Cualquiera puede hacerlo. Sin esfuerzo.
Muy a menudo, una vez que empieza, descubre que puede hacer mucho más de lo que imaginaba. Antes de que se de cuenta, la tarea ya está a medias.
3. Sorpréndase a usted mismo
El tiempo es el enemigo. Cuánto más tiempo se de antes de lanzarse a la tarea difícil, más oportunidades tendrán los obstáculos para aparecer. La verdadera batalla se libra en la mente. Cuanto más se retrase, más fácil es que las dudas, las ansiedades y las distracciones invadan sus pensamientos, y le frenen.A menudo me engaño pensando que necesito "instalarme" al comienzo de la jornada laboral antes de meterme en mis proyectos. Imagino que necesito revisar mi correo electrónico, quizás leer algunos titulares, prepararme un té y ordenar papeles. Pero todo esto le da más oportunidades al enemigo —la procrastinación— para atacar. Ganar una guerra implica mantener el factor sorpresa; en este caso, sorprenderse a uno mismo. Debería estar trabajando en la tarea dura antes de que se de cuenta.
4. Mantenga el impulso con pequeños esfuerzos diarios
Como explica Jeff Olson en "La ventaja Ligera", los grandes éxitos provienen, en última instancia, de pequeñas disciplinas diarias aparentemente insignificantes que se acumulan exponencialmente con el tiempo. Escriba 200 palabras al día y tendrá un libro al final del año. Ahorre $20 al día y eso equivale a un ahorro de $7300 dólares al año.La constancia es la clave. Las cosas grandes ocurren cuando aparecemos cada día, aunque sea solo por 10 o 20 minutos. Algunos días el trabajo fluye como un arroyo de montaña. Otros, se siente como un pantano fangoso. Pero eso no importa. Sea mucho o poco lo que avance en ese tiempo, progresa y mantiene el impulso.
León Tolstoi, uno de los más grandes novelistas de todos los tiempos, que escribió miles de páginas a lo largo de su carrera, dijo : "Debo escribir cada día sin falta, no tanto por el éxito del trabajo, sino para no salir de mi rutina".
Comenzar a trabajar duro de inmediato puede ayudar a mantener la concentración en lo que más importa. (MilanMarkovic/Getty Images)5. Reformule su marco mental
La psicóloga Jennice Vilhauer aconseja a quienes luchan con la motivación que "cambien su historia" sobre la tarea difícil. "Si sigue diciéndose que es una tarea aburrida y horrible, eso hará que lo parezca aún más en su cabeza", explicó en un artículo de Psychology Today.Replantear la tarea puede aliviar los sentimientos negativos. Vilhauer recomendó: "Recuérdese por qué la está haciendo y lo bien que se sentirá cuando termine. Piense en los beneficios de completarla, como la reducción del estrés, una casa limpia o la retroalimentación positiva de su jefe".
Los beneficios que resultan de completar la tarea pueden ser recompensas que se da a usted mismo (como salir a comer o comprar algo de su lista de deseos) o estar estar intrínsecamente ligados a la tarea (como ascender en la jerarquía laboral, resolver un conflicto familiar, generar ingresos necesarios o hacerle la vida más fácil a otra persona).
A veces, dar un paso atrás para ver la vista panorámica del conjunto (y de las razones por las que participa en esa actividad) puede reducir la fricción que siente al ponerse manos a la obra cada día.
Las tareas desagradables marcan nuestra vida. Es inevitable. Sin embargo, a menudo, estas tareas resultan ser de las más significativas que realizamos. Solo tenemos que empezar.














