El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, ratifica el respaldo de Estados Unidos al gobierno de Bolivia tras las recurrentes protestas de diversos grupos en el país sudamericano y exigencias de renuncia al recientemente electo presidente Rodrigo Paz.
"Que quede claro: Estados Unidos apoya firmemente al gobierno constitucional legítimo de Bolivia. No permitiremos que criminales y narcotraficantes derroquen a líderes elegidos democráticamente en nuestro hemisferio", afirmó Rubio en una declaración difundida este 20 de mayo en X
El posicionamiento ocurre mientras Bolivia enfrenta una ola de protestas y bloqueos intensificados desde hace dos semanas por sindicatos y grupos campesinos vinculados al expresidente Evo Morales. Las movilizaciones exigen la renuncia del presidente Rodrigo Paz Pereira, en medio de reclamos relacionados con salarios, combustibles y cambios legislativos.
La situación ha impactado especialmente al departamento de La Paz, sede del gobierno y del legislativo, que permanece aislado del resto del país por los bloqueos carreteros. La interrupción de rutas de tránsito también ha generado problemas de abastecimiento de alimentos, combustible y suministros médicos.
El subsecretario de Estado, Christopher Landau, manifestó dos días antes el apoyo de Estados Unidos al gobierno de Paz y señaló a sectores opositores de intentar desestabilizar al país e intentar derrocar al presidente de Bolivia.
"Que no haya dudas: quienes perdieron de forma abrumadora en las urnas el año pasado en Bolivia intentan derrocar al presidente Rodrigo Paz Pereira al organizar DISTURBIOS y BLOQUEOS con el apoyo del crimen organizado y narcotraficantes", señaló Landau en un posteo publicado el 19 de mayo.
El funcionario agregó que sostuvo una conversación con Paz y reiteró el respaldo de Washington.
"Estados Unidos respalda plenamente al gobierno constitucional legítimo de Bolivia y rechaza este intento de sustituir el orden institucional por el dominio de las turbas", indicó.
Las protestas también abrieron un frente diplomático con Colombia, luego de que el gobierno boliviano expulsara a la embajadora colombiana tras considerar que el presidente Gustavo Petro incurrió en "injerencia" al describir las movilizaciones como una "insurrección popular".
En paralelo, el canciller boliviano, Fernando Aramayo, denunció ante la Organización de los Estados Americanos, el 2o de mayo, que en Bolivia se desarrollan hechos que amenazan el orden democrático en el país.
"En las últimas semanas se han registrado acciones promovidas por grupos organizados que exceden el legítimo ejercicio de la protesta social y política, orientándose a generar condiciones de desestabilización institucional", dijo.
Aramayo además responsabilizó directamente al expresidente socialista Evo Morales por las movilizaciones durante una entrevista conjunta con el canciller de Argentina, Pablo Quirno, transmitida en Radio Mitre.
"No tiene otro nombre quien por la fuerza quiere derrocar a un gobierno democráticamente elegido", dijo.
El ministro boliviano sostuvo además que las estructuras sindicales y políticas vinculadas al pasado gobierno mantienen influencia en el país.
"No es fácil sacar a estas oligarquías sindicales, narco-sindicales enquistadas en el poder, estas estructuras corruptas que durante décadas dominaron las decisiones de lo político, de lo social y nosotros estábamos conscientes de que venía de una arremetida de este tipo", dijo.
Por su parte, Quirno señaló que sectores opositores que perdieron elecciones buscan desestabilizar a un gobierno con seis meses en funciones.
Cuando Paz, representante del Partido Demócrata Cristiano (PDC), ganó las elecciones en octubre de 2025, puso fin a 20 años de gobiernos de izquierda en Bolivia.
El canciller argentino rechazó además declaraciones de Morales sobre el envío de aviones Hércules argentinos a Bolivia. Según Quirno, las aeronaves trasladaron alimentos destinados a las ciudades afectadas por los bloqueos y no equipos de seguridad, como denunció el exmandatario boliviano.
Morales llama a Paz "español"
Evo Morales cuestionó públicamente el origen de Paz y lo calificó como "español" en una publicación difundida en X este 21 de mayo.En ese mensaje, el exmandatario sostiene que Paz "criminaliza, persigue y reprime" a los sectores indígenas y asegura que mantiene una visión "imperialista, neoliberal y neocolonialista". También lo acusa de descalificar como "vándalos", "terroristas" y "narcotraficantes" a los grupos sociales que participan en protestas y bloqueos para exigir empleo, alimentos y control nacional sobre el litio.
Las declaraciones se producen en un contexto marcado por tensiones políticas y sociales en Bolivia, donde el debate sobre los recursos naturales y la representación de los sectores indígenas mantiene un peso central en la discusión pública.
Bolivia permaneció bajo dominio español hasta 1825, año en que obtuvo su independencia. El país fue nombrado en honor a Simón Bolívar, una de las principales figuras de la independencia latinoamericana frente al imperio español.
Durante su trayectoria política, Morales consolidó una amplia base de apoyo entre comunidades indígenas, cuyos líderes históricamente denunciaron discriminación y exclusión por parte de élites vinculadas a descendientes europeos tras la independencia.
Paz nació en Santiago de Compostela, España, en 1967. Su familia permanecía fuera de Bolivia luego de que su padre, Jaime Paz Zamora, abandonara el país durante el periodo de gobierno militar. Años después, Jaime Paz Zamora ocupó la presidencia boliviana entre 1989 y 1993.
Con información de EFE y Chris Summers
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