El secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, aseguró a los aliados del Golfo el 25 de junio que sus preocupaciones en materia de seguridad se tendrían en cuenta en cualquier acuerdo con Irán, poniendo así fin a un viaje por Medio Oriente centrado en disipar el escepticismo regional respecto al marco de paz propuesto.
En su intervención en una reunión de ministros de Asuntos Exteriores del Golfo celebrada en Baréin, donde tiene su base la Quinta Flota de la Armada de EE. UU., Rubio hizo hincapié en que Washington busca una paz duradera con Irán sin comprometer la seguridad de sus socios históricos en el Golfo. Varios países del Golfo siguen preocupados por que la propuesta actual sea demasiado indulgente con Teherán, sobre todo tras haber sufrido ataques iraníes durante el reciente conflicto.
Tras el viaje de Rubio, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán atacó con un dron un buque de carga en el estrecho de Ormuz, una ruta marítima crucial a nivel mundial, según informó un funcionario estadounidense a The Epoch Times.
Durante la guerra, Irán se enfrentó tanto a Estados Unidos como a Israel y adquirió una influencia significativa sobre el estrecho de Ormuz. La interrupción de las exportaciones de petróleo a través del estrecho provocó inestabilidad en los mercados energéticos y suscitó preocupaciones económicas más amplias en todo el mundo.
Rubio reconoció que los Estados del Golfo tienen serias reservas sobre el acuerdo y desean mantenerse informados a lo largo de todo el proceso de negociación, especialmente en lo que respecta a las disposiciones relacionadas con el estrecho de Ormuz.
En una declaración conjunta del 25 de junio, Estados Unidos y el Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) subrayaron que cualquier paz duradera debe abordar el programa de misiles balísticos de Irán, sus capacidades en materia de drones y su apoyo a grupos proxy. La declaración también reafirmó el apoyo a la navegación sin restricciones por el estrecho de Ormuz, rechazando cualquier tasa, peaje o intento por parte de cualquier país de controlar el paso por esta vía navegable.
Rubio advirtió que cualquier intento iraní de interferir en el tráfico marítimo en el estrecho crearía graves problemas. Reiteró que las vías navegables internacionales deben permanecer abiertas y que no se incluirían tasas de navegación en ningún acuerdo futuro.
El ministro de Asuntos Exteriores de Baréin, Abdullatif bin Rashid Al Zayani, acogió con satisfacción la propuesta de Omán de un corredor marítimo seguro a través del estrecho de Ormuz. Las autoridades omaníes confirmaron que los futuros acuerdos no incluirían tasas de tránsito.
Rubio dijo que las conversaciones no incluyeron el fondo de reconstrucción de USD 300 mil millones propuesto para Irán, una disposición que suscitó preocupación entre los países del Golfo, que temen que los fondos puedan ayudar a Teherán a reconstruir su capacidad militar.
El viaje supuso la primera iniciativa diplomática importante de EE. UU. en el Golfo desde el acuerdo marco entre EE. UU. e Irán de la semana pasada, destinado a poner fin a un conflicto que comenzó el 28 de febrero con los ataques de EE. UU. e Israel contra Irán.
Durante sus visitas a los Emiratos Árabes Unidos y a Kuwait, Rubio trató de tranquilizar a los líderes asegurándoles que el acuerdo no favorecería a Irán a expensas de la seguridad regional. Hizo hincapié en que Estados Unidos no tomaría medidas que debilitaran sus alianzas en el Golfo.
Mientras tanto, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que Irán aceptó inspecciones nucleares indefinidas, una afirmación que los responsables iraníes desmintieron. Ambos países también ofrecieron versiones divergentes sobre los incentivos financieros para Irán, el futuro control del estrecho de Ormuz y el conflicto en curso entre Israel y el Líbano.
Los seis miembros del CCG —Arabia Saudí, Catar, Omán, los Emiratos Árabes Unidos, Baréin y Kuwait— apoyaron en mayor o menor medida las operaciones estadounidenses durante la guerra y se vieron afectados por los ataques con misiles y drones iraníes.
Los críticos del borrador del acuerdo señalan que este no restringe el programa de misiles balísticos de Irán e incluye disposiciones como el fondo de reconstrucción y medidas que podrían aumentar la influencia regional de Teherán y su control sobre rutas clave de transporte de petróleo.
A algunos gobiernos del Golfo también les preocupa que el acuerdo pueda allanar el camino para una normalización más amplia entre EE. UU. e Irán, algo que muchos Estados del CCG liderados por suníes ven con cautela, ya que consideran a Irán su principal rival regional.
La declaración conjunta de EE. UU. y el CCG también instó a proseguir los esfuerzos diplomáticos en el Líbano al margen de otros conflictos regionales, al desarme de los grupos armados no estatales, al apoyo continuado a Siria, al fin de la guerra en Gaza y al respeto de la integridad territorial de Kuwait.
Con información de Ryan Morgan y Reuters.




















