Los tres goles consecutivos de Ousmane Dembélé para Francia, con tan solo 25 minutos de diferencia, contra Noruega el viernes, marcaron el triplete más rápido en la historia de los Mundiales desde 1954, y lo colocó en la carrera por la Bota de Oro junto a su compañero Kylian Mbappé, quien también anotó cuatro goles en los partidos del grupo I.
Por su parte, Noruega conciente de sus limitaciones ante el gran favorito del torneo, reservó a sus principales, dejando a Erling Haaland, Martin Odegaard y otros ocho titulares habituales en el banquillo para evitar lesiones o infracciones antes de su partido de dieciseisavos de final contra Costa de Marfil en Dallas.
"No me importa demasiado", dijo Haaland a un reportero de Fox Sports en el estadio de Boston antes del partido, cuando le preguntaron sobre los cambios en la alineación. "Ya estamos clasificados, y eso es lo único que me interesa. [Francia] probablemente va a ganar".
La selección francesa, que cuenta con una plantilla muy completa y alineando a muchos de sus mejores jugadores, logró su objetivo, conseguir una victoria o un empate para disputar los octavos de final en el estadio New York New Jersey el 30 de junio.
"Nos mantendremos concentrados", dijo Dembélé sonriendo a un entrevistador de la FIFA después del partido. "Nuestras familias están aquí y lo vamos a disfrutar mucho juntos".
Francia dominó desde el primer minuto. A los 30 segundos, Mbappé estrelló un potente disparo desde la derecha contra el poste izquierdo, y el balón pasó a centímetros del travesaño.
Dembélé abrió el marcador en el minuto seis, regateando hacia el interior y obligando a los defensores noruegos a retroceder antes de rematar con fuerza superando al portero Egil Selvik.
El extremo derecho marcó su segundo gol desde media distancia. Aceleró hacia el área incluso con un defensor noruego agarrando su camiseta, cambió de orientación con un quiebre de derecha a izquierda y disparó el balón al fondo de la red una vez más.
Noruega recortó distancias en el minuto 21 después de que Thelo Aasgaard controlara un pase al área frente a la portería, eludiera al defensa francés Dayot Upamecano y definiera con sutileza enviando el balón al palo derecho de la red.
El tercer gol de Dembélé llegó en el minuto 32. Entró en el área noruega con velocidad, controlando una vez más el balón con toques cortos y rápidos con el interior y el exterior del pie mientras los defensores retrocedían, intentando contenerlo, antes de disparar con fuerza.
En la segunda parte, Noruega tuvo la oportunidad de recortar distancias después de que el extremo Oscar Bobb fuera derribado por Theo Hernández frente a la portería francesa. El encargado de ejecutar el penalti, Jorgen Strand Larsen, priorizó la precisión sobre la potencia, y el portero francés Mike Maignan detuvo sin problemas el balón que se dirigía hacia el poste derecho.
El cuarto gol francés llegó en el tiempo añadido de la segunda parte. Un preciso centro del suplente Bradley Barcola encontró la cabeza de Désiré Doué, que estaba completamente solo en el área, quien no falló ante Selvik.
El seleccionador francés, Didier Deschamps, estuvo ausente debido al funeral de su madre. El segundo entrenador, Guy Stephan, felicitó al equipo por su juego desinteresado, colectivo y de gran calidad en un día tan emotivo.
"Tenemos un gran equipo con mucho brillo, y hoy ha brillado", dijo a través de un intérprete de la FIFA durante la rueda de prensa posterior al partido. "Hubo mucho regate, muchas combinaciones de pases al aire, toques de pared y gran asociación".
Por su parte, el técnico noruego, Stale Solbakken, no se disculpó por no haber utilizado a sus mejores jugadores contra el que posiblemente sea uno de los mejores equipos del mundo en este momento. Explicó que la decisión fue consensuada entre el cuerpo técnico, el personal médico y los propios futbolistas.
"Fue una decisión obvia", dijo durante la rueda de prensa posterior al partido. "Todos coincidimos en que sería muy difícil para muchos de ellos. Estamos aquí para llegar lo más lejos posible".




















