La mayoría de la gente ya conoce esa experiencia: una canción que te levanta el ánimo de camino a casa o el sonido de la lluvia que te ayuda a conciliar el sueño. El sonido no solo crea un estado de ánimo. Cambia tu cuerpo. El ritmo cardíaco se ralentiza, las hormonas del estrés disminuyen y el dolor se percibe de otra manera.
Cómo afecta el sonido al cuerpo
La explicación más aceptada tiene que ver con el sistema nervioso. La sanación con sonido influye en los estados de las ondas cerebrales. Dado que las diferentes frecuencias de ondas cerebrales se asocian con distintos niveles de relajación, la música o el sonido pueden ayudar a que el cerebro pase a un estado más tranquilo.Los estudios que utilizan electroencefalogramas (EEG) han descubierto que los cuencos tibetanos aumentan la actividad de las ondas cerebrales delta y theta. Las ondas theta (de 4 a 8 Hz) suelen aparecer durante la meditación y el sueño ligero, mientras que las ondas delta, las más lentas (por debajo de 4 Hz), están relacionadas con el sueño profundo y los estados más profundos de relajación.
El sonido y la vibración también pueden estimular el nervio vago, un elemento clave para sacar al cuerpo del modo de "lucha o huida" y llevarlo a un estado de reposo.
Vale la pena diferenciar dos conceptos que a menudo se confunden: la musicoterapia y la sanación con sonido. La sanación con sonido —como las sesiones con cuencos tibetanos o los baños de sonido— es, por lo general, una práctica de relajación más pasiva y autodirigida, sin que vaya acompañada de un diagnóstico clínico ni de un objetivo terapéutico.
Musicoterapia: tratamiento de necesidades específicas
La musicoterapia se ha relacionado con la reducción del estrés, la ansiedad y la depresión. También se muestra prometedora a la hora de influir en la percepción del dolor.La musicoterapia activa regiones cerebrales implicadas en la regulación del estado de ánimo y favorece la liberación de dopamina, endorfinas y oxitocina. La música también proporciona a la mente algo en lo que centrarse, interrumpiendo los pensamientos de ansiedad.
Una revisión de nueve estudios de alta calidad reveló que la musicoterapia reducía el dolor y también ayudaba a mejorar la depresión. La duración óptima, según descubrieron, es de 20 minutos, y funciona mejor cuando las personas eligen su propia música, tocan instrumentos musicales o utilizan auriculares.
Las sesiones varían según el paciente. "Utilizo instrumentos para estimular el sistema nervioso y la mente como forma de exploración", explicó Cara Gelderblom, musicoterapeuta certificada, a The Epoch Times.
A veces utiliza la guitarra en directo, la canción pop favorita de un paciente o música improvisada en el momento en función de lo que necesiten.
La sanación con sonido: una herramienta para el descanso
A diferencia de las terapias tradicionales, como la psicoterapia o la fisioterapia, la terapia de sonido no requiere centrarse en un problema específico. En su lugar, actúa de forma más indirecta a través de la experiencia sensorial: frecuencias, vibraciones e instrumentos cuidadosamente seleccionados, como cuencos tibetanos, campanas, tambores y tonos vocales guiados, según explicó a The Epoch Times Michele Leno, psicóloga colegiada y presentadora de "Mind Matters with Dr. Michele"."El cuerpo y la mente responden a las vibraciones sonoras, lo que puede favorecer la relajación", afirmó.
El objetivo es calmar el sistema nervioso y sacar al cuerpo de un estado de "lucha o huida" para llevarlo a un modo más relajado. Practicada con regularidad, la terapia de sonido puede favorecer el sueño, los hábitos alimenticios y la resiliencia general ante el estrés diario.
Una forma popular de terapia de sonido son los baños de sonido. Danielle Hofman-Snell, directora del Saxon Spa Sandhurst de Johannesburgo, explicó a The Epoch Times que, durante su experiencia de sanación con sonido, este se combina con suaves prácticas somáticas que ayudan a las personas a reconectar con su cuerpo, liberar la tensión física y ser más conscientes del momento presente.
"Algunas personas notan una mayor claridad emocional, un mejor sueño o incluso una renovada sensación de calma y concentración", afirmó.
Otro enfoque de la terapia de sonido es la terapia vibroacústica, que utiliza vibraciones sonoras de baja frecuencia y se está investigando como intervención sensorial para personas con autismo. Las primeras investigaciones sugieren que estas vibraciones sonoras pueden influir en el tono muscular, la presión arterial e incluso la frecuencia cardíaca, mientras que ciertas frecuencias también pueden ayudar a regular la actividad cerebral irregular.
Incorporar el sonido a la vida cotidiana
Hay formas sencillas de incorporar el sonido a la vida cotidiana, señaló Hofman-Snell.- Dedica unos minutos al día a escuchar paisajes sonoros relajantes o a practicar meditación sonora guiada.
- Combina la música con ejercicios de respiración consciente.
- Utiliza ruido blanco o una máquina de sonidos, especialmente a la hora de acostarte.
La terapia de sonido es una buena opción para utilizarla junto con otros tratamientos, afirmó Leno. Para la mayoría de las personas, esto convierte al sonido en una forma más de apoyar al sistema nervioso.
"Incluso yo noto que el sonido de un ventilador mejora mi sueño y reduce la ansiedad".






















