El agua embotellada contiene 3 veces más nanoplásticos que el agua del grifo

Un nuevo estudio genera nuevas preocupaciones sobre la exposición al plástico que proviene de nuestros hábitos diarios de consumo de bebidas

Botellas de agua antes de ser etiquetadas al este de París, el 27 de febrero de 2026. (Foto de Thomas SAMSON / AFP vía Getty Images)

Botellas de agua antes de ser etiquetadas al este de París, el 27 de febrero de 2026. (Foto de Thomas SAMSON / AFP vía Getty Images)

24 de marzo de 2026, 8:18 p. m.
| Actualizado el24 de marzo de 2026, 8:18 p. m.

Según esta investigación, esa botella de agua de plástico que elegimos precisamente por su aparente pureza podría contener en realidad tres veces más partículas microscópicas de plástico que el agua que sale del grifo.

Este descubrimiento suscita nuevas preocupaciones sobre la presencia oculta de contaminantes microscópicos en nuestras bebidas cotidianas y sobre las posibles consecuencias que esto podría tener para nuestra salud a largo plazo.

El agua embotellada conlleva riesgos

El estudio , publicado recientemente en la revista Science of the Total Environment, pone de relieve el problema persistente de la contaminación por plásticos en el medio ambiente. Cuando los productos plásticos se degradan, liberan microplásticos y nanoplásticos que terminan extendiéndose por todas partes.
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Los investigadores analizaron muestras de agua procedentes de cuatro plantas de tratamiento cercanas al lago Erie, uno de los Grandes Lagos de Norteamérica, y de seis marcas comerciales de agua embotellada, y descubrieron que algunas aguas embotelladas contenían tres veces más partículas de nanoplástico que el agua potable tratada.

Con la excepción de una muestra recogida de una sola marca de agua embotellada, todas las demás muestras de agua embotellada contenían más plástico que el agua del grifo.

"Los resultados del estudio sugieren que una forma de reducir la exposición a micro y nanoplásticos es limitar el consumo de agua embotellada", declaró a The Epoch Times John Lenhart, profesor de ingeniería ambiental en la Universidad Estatal de Ohio y uno de los autores del estudio. "Sin embargo, el tamaño de nuestra muestra fue limitado, por lo que considero que se requieren más análisis con diferentes fuentes de agua tratada y embotellada".

Cada vez hay más evidencia científica que indica que los microplásticos —que miden entre 0.1 micrómetros y 5 milímetros— y los nanoplásticos (que miden menos de 1 micrómetro) representan riesgos significativos para la salud humana al infiltrarse en los principales sistemas orgánicos y provocar daños celulares.

Los investigadores utilizaron una combinación de imágenes de alta resolución y herramientas de identificación química, lo que les permitió detectar e identificar partículas de tamaños muy pequeños en lugar de agruparlas todas en la categoría más amplia de microplásticos.

Según Lenhart, se cree que los nanoplásticos tienen más probabilidades de ser absorbidos por las células cuando se ingieren o inhalan, por lo que investigar su presencia en diversos entornos, como el agua potable, es crucial para comprender mejor su potencial de absorción celular.

El hecho de que su equipo pudiera medir la concentración de nanoplásticos con precisión es muy relevante para futuras investigaciones, ya que sugiere que su metodología podría ser adoptada por otros investigadores para evaluar la presencia de nanoplásticos en diferentes muestras.

Lenhart y su equipo no evaluaron la capacidad de los sistemas de tratamiento de agua para eliminar los nanoplásticos, afirmó.

"Es un tema que estamos investigando actualmente", explicó Lenhart.

La mayor contaminación proviene del propio envase

Los investigadores descubrieron que la mayor parte del plástico presente en el agua embotellada provenía del propio envase, y que más de la mitad de las partículas detectadas eran nanoplásticos.

Aún no está claro el origen de los plásticos en el agua del grifo, ya que los investigadores detectaron una mayor variedad de plásticos, algunos de los cuales pueden utilizarse en envases, ropa y materiales de construcción.

Lenhart señaló que las concentraciones de plástico observadas fueron más altas de lo previsto, un hallazgo que atribuyó a la inclusión de los nanoplásticos en la medición, algo que la mayoría de estudios anteriores habían pasado por alto en gran medida.

"Se cree que, tras la ingestión o inhalación, los nanoplásticos tienen mayor potencial que los microplásticos para ser absorbidos por las células", afirmó. "Por lo tanto, comprender la presencia de nanoplásticos en diferentes medios, como el agua potable, proporciona información importante para entender mejor el potencial de dicha absorción en nuestro organismo".

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Según explicó, comprender mejor la composición de los plásticos en el agua podría ayudar a mejorar los procesos de tratamiento del agua o a desarrollar nuevos métodos para eliminar estas partículas en el futuro.

Cada vez hay más pruebas de los daños causados ​​por los microplásticos

Aunque los científicos aún están investigando exactamente cómo afectan los microplásticos a la salud humana, muchos expertos advierten que su presencia podría ser perjudicial a largo plazo.

Investigaciones recientes las vinculan con el estrés oxidativo, la inflamación crónica y un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares y trastornos metabólicos. Estas diminutas partículas, se han encontrado en órganos como el hígado, los pulmones y la placenta, se asocian con daño tisular , posible alteración hormonal y cambios en la microbiota intestinal .

Es más probable que los nanoplásticos, por su tamaño aún menor, tienen más facilidad para atravesar las barreras biológicas del cuerpo (como el epitelio intestinal o la barrera hematoencefálica), lo que podría provocar inflamación, deterioro del sistema inmunológico, deterioro de los tejidos, alteración de la función metabólica, desarrollo anormal de los órganos y daño celular.

"Aunque todavía no comprendemos por completo los riesgos para la salud humana asociados con la exposición a los nanoplásticos, es mejor intentar reducir ese riesgo. La evidencia indica que sí causan problemas, aunque aún no sepamos con exactitud cuáles son todos", dijo Megan Hart, autora principal del estudio, en un comunicado .


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