(Ilustración de The Epoch Times, Shutterstock.)

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Estreñimiento: casi todo el mundo lo padece en algún momento, por qué y cómo aliviarlo

Analizamos más detenidamente por qué se produce el estreñimiento, cómo afecta al organismo y qué es lo que realmente ayuda a aliviarlo

26 de enero de 2026, 9:50 p. m.
| Actualizado el26 de enero de 2026, 9:55 p. m.

El estreñimiento es uno de los problemas digestivos más comunes y afecta a casi todas las personas en algún momento de su vida. En Norteamérica, se estima que entre el 12 % y el 19 % de la población padece estreñimiento crónico.

Básicamente, el estreñimiento se caracteriza por evacuaciones poco frecuentes, heces duras o grumosas, esfuerzo al ir al baño o sensación de no haber vaciado completamente los intestinos.

Aunque muchas personas restan importancia al estreñimiento, considerándolo una molestia menor, puede provocar complicaciones graves.

(Ilustración de The Epoch Times, Shutterstock)(Ilustración de The Epoch Times, Shutterstock)

¿Cuáles son los síntomas del estreñimiento?

El estreñimiento se manifiesta de forma diferente en cada persona. Por ejemplo, lo que es normal para una persona, como ir al baño cada dos días, puede indicar estreñimiento para otra.

Síntomas comunes

Algunos de los síntomas más frecuentes son:

- Evacuaciones poco frecuentes, como defecar con menos frecuencia de lo habitual

- Esfuerzo o dolor al defecar

- Heces pequeñas, duras y con forma de bolitas

- Pérdida de pequeñas cantidades de heces acuosas

- Hinchazón y abdomen firme o inflamado

- Dolor de estómago o calambres

- Gases excesivos o eructos frecuentes

- Pérdida de apetito debido a una sensación de saciedad incómoda

- Presión o sensación de plenitud en el recto.

- Náuseas o vómitos.

Cuándo acudir al médico

Algunos síntomas sugieren un problema más grave y requieren atención médica, entre ellos:

- Sangre en las heces, ya sea de color rojo brillante u oscuro.

- Pérdida de peso involuntaria.

- Fiebre superior a 100.4 grados, lo cual es inusual en el estreñimiento y puede indicar una complicación.

- Náuseas o vómitos persistentes

- Signos de anemia, como fatiga o debilidad

- Dolor abdominal que no mejora después de defecar o que le despierta por la noche

- Dolor rectal

- Incapacidad para expulsar gases

- Dolor lumbar causado por la presión de las heces sobre los nervios

Síntomas del estreñimiento crónico

Es posible que padezca estreñimiento crónico si el estreñimiento dura al menos tres meses y experimenta dos o más de los siguientes síntomas:

- Esfuerzo durante más del 25 % de las evacuaciones intestinales.

- Heces duras en más del 25 % de los casos.

- Sensación de evacuación incompleta en más del 25 % de los casos.

- Menos de tres evacuaciones intestinales por semana.

Además, si los cambios en el estilo de vida, como aumentar la fibra, el ejercicio y la hidratación, no alivian el estreñimiento, es posible que sea crónico.

¿Cuáles son las causas del estreñimiento?

En la mayoría de las personas, a medida que los residuos alimenticios se desplazan por el colon, este absorbe gradualmente agua y electrolitos, convirtiendo el material digerido líquido en heces blandas y formadas. A continuación, unas suaves contracciones musculares empujan las heces hacia adelante a un ritmo constante hacia el recto. Cuando llegan al recto, la mayor parte del agua se ha absorbido, dejando las heces blandas pero sólidas. El estiramiento del recto provoca entonces una necesidad fuerte y oportuna de ir al baño.

Sin embargo, el estreñimiento se produce cuando las heces carecen de agua o de fibra suficiente para retener el agua, lo que hace que se vuelvan más duras y difíciles de expulsar, o cuando las heces se mueven demasiado lentamente, lo que permite una absorción excesiva de agua y hace que las heces se vuelvan demasiado secas.

Algunos casos de estreñimiento son causados por factores externos, como no comer suficiente fibra, no beber suficiente agua o tomar ciertos medicamentos. Estos casos se denominan estreñimiento secundario. En otros casos, el intestino en sí no funciona correctamente. Esto se denomina estreñimiento primario o funcional, que representa la mayoría de los casos de estreñimiento.

Además, algunas personas con estreñimiento funcional desarrollan disfunción del suelo pélvico, una afección en la que los músculos que intervienen en la evacuación intestinal no se coordinan correctamente. En lugar de relajarse, el suelo pélvico o los músculos anales pueden tensarse durante la evacuación intestinal, lo que dificulta la expulsión de las heces, incluso cuando su consistencia es normal.

Por otra parte, la mayoría de los casos de estreñimiento secundario se deben a factores relacionados con el estilo de vida cotidiano, aunque también pueden influir algunas afecciones médicas.

Causas comunes relacionadas con el estilo de vida

Estas son las causas más frecuentes del estreñimiento y las más fáciles de abordar:

- Hábitos en el baño: Ignorar la necesidad de evacuar o no mantener una rutina regular en el baño.

- Dieta: Comer muy poca fibra, beber muy poca agua, consumir demasiado café, té o alcohol, o comer muy poco en general.

- Actividad física: Llevar un estilo de vida sedentario o no hacer ejercicio con regularidad.

- Cambios en el estilo de vida: Viajar, lo que puede alterar las rutinas normales.

- Uso excesivo de laxantes: usar laxantes con frecuencia, lo que puede provocar dependencia y dificultar las deposiciones naturales.

Factores emocionales

El intestino y el cerebro están estrechamente conectados, y la salud mental afecta significativamente a la salud digestiva:

- Estrés: altera la función digestiva normal y puede provocar estreñimiento o diarrea; a menudo está relacionado con la ansiedad derivada del trabajo o de problemas personales.

- Depresión: un síntoma físico común de la depresión, ya que el estado emocional afecta a la función intestinal a través de la conexión entre el intestino y el cerebro.

Causas médicas

Cuando el estreñimiento no está relacionado con el estilo de vida, puede deberse a:

Causas anatómicas: Anomalías estructurales en el tracto digestivo, como estenosis o atresia anal, fisuras anales, ano desplazado hacia delante, ano imperforado, hemorroides trombosadas, estenosis intestinales, tumores obstructivos y estenosis anales.

Musculatura anómala: trastornos que afectan al desarrollo o la función muscular, como el síndrome del abdomen en ciruela pasa, la gastrosquisis, el síndrome de Down y la distrofia muscular.

Rectocele: afección en la que el recto sobresale hacia la pared posterior debilitada de la vagina, especialmente al hacer fuerza o empujar.

Hernia: hernia abdominal que disminuye la presión intraabdominal efectiva, lo que dificulta la evacuación intestinal.

Afecciones hormonales y metabólicas: hipotiroidismo (tiroides hipoactiva), diabetes y desequilibrios en los niveles de calcio o potasio.

Trastornos del sistema digestivo: síndrome del intestino irritable, enfermedad inflamatoria intestinal, enfermedad de Crohn, colitis ulcerosa, enfermedad celíaca, problemas estructurales como desgarros anales, hemorroides, estrechamiento intestinal o tumores, y disfunción del suelo pélvico.

Trastorno de la defecación (disquinesia): afección en la que los intestinos no pueden generar la fuerza suficiente para expulsar las heces del recto, o los músculos que rodean el recto y el esfínter anal externo no se relajan adecuadamente durante la evacuación intestinal.

Afecciones neurológicas: Enfermedad de Parkinson, esclerosis múltiple, accidente cerebrovascular, lesiones o defectos de la médula espinal.

Otras afecciones: Ciertos tipos de cáncer, como el de colon, recto, ovario y cerebro; tratamiento con quimioterapia; fibrosis quística; esclerodermia (trastorno autoinmune); y alergia a la proteína de la leche de vaca, especialmente en niños.Medicamentos: analgésicos, en particular narcóticos y ciertos antidepresivos, así como muchos medicamentos para la presión arterial y fármacos utilizados para tratar la enfermedad de Parkinson o las convulsiones; antiácidos que contienen aluminio o calcio; medicamentos antiinflamatorios no esteroideos, como el ibuprofeno; y suplementos dietéticos que contienen hierro, calcio o vitamina D tomados en cantidades excesivas. Tanto los niveles muy bajos como los muy altos de vitamina D pueden afectar la función intestinal, y un desequilibrio en cualquier dirección contribuye al estreñimiento.

Otros factores pueden incluir los siguientes:

Embarazo: cambios hormonales, reducción de la actividad física y presión del útero en crecimiento sobre los intestinos.

Edad avanzada: las personas mayores pueden experimentar una disminución de la actividad muscular intestinal y un aumento del uso de medicamentos.

¿Cómo se diagnostica el estreñimiento?

En la mayoría de las personas, el estreñimiento se puede reconocer sin necesidad de pruebas: por lo general, uno sabe cuándo lo padece. Sin embargo, los médicos pueden realizar varias pruebas, dependiendo de cuánto tiempo haya tenido los síntomas y de la gravedad de su afección.

Su médico comenzará por revisar factores como su historial médico y su edad, la presencia de sangre en las heces, los cambios en los hábitos intestinales y cualquier pérdida de peso.

Su médico puede realizar un examen físico completo, así como un examen rectal digital, que consiste en comprobar si el recto está blando, bloqueado, agrandado o contiene sangre. También se evalúan la cantidad de heces, su consistencia y la función del esfínter.

Las pruebas adicionales pueden incluir lo siguiente:

Radiografía abdominal: muestra si los intestinos están llenos de heces o de aire en exceso, lo que ayuda a evaluar la acumulación de heces o el bloqueo.

Análisis de sangre: detectan afecciones como la anemia por deficiencia de hierro, que puede indicar un sangrado lento u oculto en el colon.

Serie gastrointestinal inferior (enema de bario): utiliza rayos X y un líquido de contraste llamado bario para visualizar el recto y los intestinos e identificar estrechamientos, obstrucciones o problemas estructurales.

Defecograma: evalúa el control y la evacuación de las heces.

Colonoscopia: examina todo el intestino grueso para detectar anomalías como inflamación, úlceras, sangrado o crecimientos.

Sigmoidoscopia: examina la parte inferior del intestino grueso para ayudar a determinar las causas del estreñimiento.

Estudio del tránsito colorrectal: mide el tiempo que tardan las heces en atravesar el colon utilizando marcadores visibles en rayos X.

Pruebas de función anorrectal: evalúan el funcionamiento del ano y el recto y determinan si el estreñimiento está relacionado con problemas musculares o de coordinación.

Prueba inmunoquímica fecal: detecta sangre oculta en las heces.

¿Cuáles son los enfoques naturales y de estilo de vida para el estreñimiento?

La mayoría de las personas con estreñimiento pueden encontrar alivio mediante remedios caseros, incluyendo modificaciones en la dieta y el estilo de vida.

1. Fibra dietética y "laxantes naturales"

Durante décadas, el aumento de la fibra dietética ha sido una recomendación habitual para aliviar el estreñimiento. A la mayoría de los adultos se les ha aconsejado consumir al menos 25 gramos de fibra al día, dependiendo de la edad y el sexo. La fibra se presenta en dos formas, soluble e insoluble, y ambas desempeñan un papel en la digestión. La fibra soluble absorbe agua y forma un gel que puede ablandar las heces, mientras que la fibra insoluble añade volumen y ayuda a que las heces se muevan a través del tracto digestivo.

Sin embargo, las directrices dietéticas más recientes basadas en la evidencia sugieren que aumentar la ingesta de fibra por sí sola puede no ser suficiente. Las recomendaciones actuales para el estreñimiento crónico incorporan una serie de estrategias específicas, como determinados tipos de suplementos de fibra, ciertas frutas como el kiwi, el pan de centeno y el agua con alto contenido en minerales, y ponen menos énfasis en las dietas genéricas ricas en fibra que los consejos anteriores.

A menudo denominada "laxante de frutas", la mermelada de frutas secas puede ayudar a aliviar el estreñimiento. En Internet se pueden encontrar diversas recetas para prepararla.

Las siguientes frutas y bebidas se consideran laxantes naturales:

- Ciruelas pasas: Comer ciruelas pasas o beber jugo de ciruela pasa puede ayudar a aliviar el estreñimiento, ya que contienen fibra y sorbitol, un alcohol de azúcar natural con efectos laxantes leves.

- Albaricoques: Los albaricoques guisados pueden ayudar a promover los movimientos intestinales cuando se ablandan y se comen con regularidad.

- Kiwis: Los kiwis contienen actinidina, una enzima que ayuda a acelerar la digestión al descomponer las proteínas de manera más eficiente.

- Jugo de manzana: El jugo de manzana contiene pequeñas cantidades de sorbitol y puede ser una alternativa útil para las personas que no toleran las ciruelas pasas.

- Aceite de oliva: Tomar una cucharadita de aceite de oliva en ayunas por la mañana puede ayudar a lubricar el tracto digestivo y ablandar las heces.

- Bebidas calientes: Beber bebidas calientes, especialmente bebidas con cafeína como el café o el té, puede estimular el movimiento intestinal y acelerar la digestión.

Se deben evitar los siguientes alimentos y dietas:

- Las dietas muy bajas en carbohidratos, como la dieta cetogénica, suelen ser altas en grasas y bajas en fibra.

- Los alimentos con alto contenido en azúcares refinados, incluidos los postres pesados, pueden aumentar el riesgo de estreñimiento.

2. Suplementos de fibra

La fibra dietética ofrece muchos beneficios para la salud, pero solo un pequeño porcentaje de personas alcanza los niveles de ingesta recomendados solo a través de los alimentos. Para aquellas personas con dietas bajas en fibra, los suplementos de fibra pueden ayudar a mejorar la regularidad. Los suplementos de fibra suelen actuar de forma gradual y pueden causar gases o hinchazón, por lo que es importante una ingesta adecuada de líquidos.

3. Probióticos

Los probióticos son bacterias y levaduras beneficiosas que ayudan a mantener un equilibrio saludable de la microbiota intestinal. Pueden favorecer la regularidad intestinal al mejorar la consistencia de las heces y promover la motilidad intestinal normal. Las fuentes alimenticias incluyen el yogur con cultivos vivos, el kéfir y las bebidas de yogur.

4. Líquidos suficientes

Mantenerse bien hidratado es esencial para aliviar y prevenir el estreñimiento, ya que los líquidos ayudan a que la fibra funcione de manera eficaz y mantienen las heces blandas y voluminosas, lo que facilita su evacuación.
Las buenas opciones de líquidos incluyen agua, jugos de frutas endulzados naturalmente, jugos de verduras, sopas claras, bebidas de soya fortificadas, batidos y caldos, siendo el agua la mayor parte de la ingesta de líquidos.

5. Actividad física

El ejercicio regular ayuda a mejorar la motilidad intestinal al estimular las contracciones naturales de los músculos intestinales, lo que permite que los alimentos se muevan a través del colon de manera más eficiente. Las actividades aeróbicas, como caminar a paso ligero o andar en bicicleta, son especialmente efectivas. Cualquier cantidad de actividad física regular es beneficiosa, especialmente para las personas con movilidad limitada.

6. Ejercicios de Kegel

Los ejercicios del suelo pélvico, o de Kegel, ayudan a fortalecer los músculos que sostienen el intestino, el recto y el ano, lo que puede mejorar el control intestinal y facilitar las deposiciones.

7. Relajación y musicoterapia

Un estudio realizado en mayo de 2025 con más de 600 participantes descubrió que la relajación muscular progresiva a corto plazo, combinada con musicoterapia, puede ayudar a mejorar los síntomas gastrointestinales, incluido el estreñimiento.

¿Cuáles son los tratamientos para el estreñimiento?

Si los cambios en la dieta y el estilo de vida no proporcionan alivio, existen otras opciones farmacéuticas y de tratamiento para el estreñimiento.

1. Laxantes

Los laxantes son medicamentos que ayudan a promover las deposiciones. Existen diferentes tipos, cada uno de los cuales actúa de manera distinta en el sistema digestivo. En algunos casos, se pueden combinar diferentes tipos de laxantes en función de las necesidades y la respuesta de cada persona.

- Laxantes formadores de volumen: A menudo son la primera opción laxante recomendada, ya que ayudan a que las heces retengan agua, lo que las hace más blandas y fáciles de expulsar y reduce el riesgo de impactación fecal. Algunos ejemplos comunes de origen vegetal son la cáscara de ispágula, la sterculia y la metilcelulosa.

- Laxantes osmóticos: Se utilizan cuando las heces siguen siendo duras a pesar de los laxantes formadores de volumen. Estos atraen agua al intestino para ablandar las heces y estimular los movimientos intestinales. Algunos ejemplos comunes son la lactulosa y los macrogoles. Hay cuatro tipos principales: laxantes salinos, que actúan en un plazo de 30 minutos a 3 horas; lactulosa, que actúa en un plazo de 6 horas a dos días; laxantes poliméricos, como el polietilenglicol, que suelen actuar en un plazo de 6 horas; y supositorios de glicerina, que ablandan las heces y también pueden estimular los movimientos intestinales.

- Laxantes estimulantes: se utilizan cuando las heces son blandas pero difíciles de expulsar, ya que estimulan los músculos del tracto digestivo para que muevan las heces a través del colon de forma más eficaz. Algunos ejemplos comunes son el sen, el bisacodilo y el picosulfato de sodio, que suelen actuar en un plazo de 6 a 12 horas.

- Ablandadores de heces: productos como el docusato añaden humedad a las heces para facilitar su expulsión.

- Lubricantes: Los lubricantes como el aceite mineral ayudan a que las heces se expulsen más fácilmente y pueden ser útiles para los bloqueos intestinales bajos, las fisuras anales o las hemorroides dolorosas. Sin embargo, no deben utilizarse durante más de una semana, ya que su uso prolongado puede provocar deficiencias vitamínicas o interferir con los medicamentos. El aceite mineral no se recomienda para mujeres embarazadas ni para personas con dificultades para tragar, y el aceite mineral oral conlleva un riesgo de neumonía si entra en los pulmones.

- Laxante de frutas: La mermelada de frutas secas también puede ayudar a aliviar el estreñimiento. En Internet se pueden encontrar varias recetas para prepararla.

En caso de estreñimiento a corto plazo, los farmacéuticos suelen aconsejar dejar de tomar laxantes una vez que las heces son blandas y fáciles de expulsar. En caso de uso prolongado, los laxantes se reducen gradualmente en lugar de dejarlos de tomar de forma brusca. Cuando se utilizan varios laxantes, la dosis de cada uno se reduce normalmente de uno en uno, lo que puede llevar varios meses.

2. Supositorios

Los supositorios son medicamentos pequeños y sólidos que se introducen directamente en el recto, donde se disuelven y actúan para aliviar el estreñimiento. Pueden funcionar como lubricantes o laxantes estimulantes, ya que estimulan la contracción de los músculos intestinales y el movimiento de las heces. Los supositorios se utilizan a menudo en niños o personas que tienen dificultades para tragar medicamentos orales y proporcionan un alivio rápido y específico.

3. Otros medicamentos

Otros medicamentos pueden aliviar el estreñimiento de diferentes maneras, entre ellos:

Enterocinéticos: Medicamentos como la prucaloprida actúan estimulando los receptores de serotonina (5-HT4) en el tracto digestivo para aumentar el movimiento de los músculos intestinales y mejorar la motilidad intestinal. Los efectos secundarios comunes incluyen náuseas, diarrea, dolor abdominal y dolor de cabeza.

Agonistas de la guanilato ciclasa C: Medicamentos como la linaclotida aumentan la secreción de líquidos en los intestinos, lo que facilita el paso de las heces y mejora los síntomas relacionados.

Antagonistas de los receptores opioides mu de acción periférica (PAMORA): Los PAMORA, como la metilnaltrexona, el naloxegol y la naldemedina, tratan el estreñimiento inducido por opioides cuando otros tratamientos no han funcionado. El alvimopán es otra opción, pero solo se utiliza a corto plazo en hospitales para ayudar a tratar el íleo posoperatorio, una ralentización temporal de los intestinos después de una cirugía.

4. Enemas

Un enema consiste en introducir líquido, normalmente agua, a veces con sal, en el recto a través del ano. El líquido afloja las heces y estira las paredes rectales, lo que provoca contracciones musculares que producen una necesidad urgente de defecar.

5. Irrigación transanal

La irrigación transanal es un método estructurado para vaciar la parte inferior del intestino utilizando un catéter o un dispositivo especializado para introducir agua en el recto. A diferencia de un enema normal, la irrigación transanal puede vaciar todo el intestino grueso, lo que la hace especialmente útil para personas con estreñimiento crónico. Se requiere la formación de un profesional sanitario para utilizar el equipo de forma segura.

6. Desfragmentación manual

La impactación fecal, en la que las heces duras se atascan en el recto, se trata normalmente primero con enemas, comenzando con agua del grifo y luego con pequeñas cantidades de soluciones especializadas. Si este enfoque no funciona, es posible que el médico tenga que romper y extraer manualmente las heces. Este procedimiento puede ser doloroso, por lo que se pueden utilizar cremas anestésicas locales o, en algunos casos, sedantes para reducir las molestias.

7. Estimulación del nervio sacro

La estimulación del nervio sacro se ha utilizado para tratar el estreñimiento que no responde a otros tratamientos, ya que ayuda a regular las señales nerviosas que controlan el intestino grueso. Se ha demostrado que mejora la frecuencia de las deposiciones en algunos niños con estreñimiento funcional, pero en muchos pacientes los beneficios duraron menos de seis meses.

8. Biofeedback

La terapia de biofeedback enseña a las personas a coordinar mejor los músculos rectales y abdominales para vaciar el intestino de forma más eficaz. Mediante suaves señales eléctricas, ayuda a aumentar la conciencia de la actividad muscular y a mejorar el control. El biofeedback se suele utilizar junto con mejoras en la dieta para ayudar a aliviar el estreñimiento crónico.

9. Terapia cognitivo-conductual (TCC)

Un estudio de 2022 demostró que la combinación de la TCC con la biorretroalimentación mejoraba los síntomas del estreñimiento, la depresión y la ansiedad de forma más eficaz que la biorretroalimentación o el tratamiento estándar por sí solos. Alrededor del 67 % de los pacientes que recibieron ambas terapias pudieron relajar completamente los músculos intestinales durante el tratamiento, en comparación con ninguno de los que recibieron solo biorretroalimentación o terapia de atención estándar.

10. Cirugía

La cirugía rara vez se utiliza para tratar el estreñimiento, pero puede considerarse para afecciones específicas, como un rectocele grande, en el que el recto se abomba y atrapa las heces, o un prolapso rectal, cuando el recto se sale de su posición normal e interfiere con la función intestinal. La cirugía del suelo pélvico puede ayudar a reparar estos problemas, aunque algunas personas pueden desarrollar nuevos síntomas después, como diarrea, obstrucción intestinal o incontinencia.

11. Terapia de masaje abdominal

Un meta-análisis de 2023 descubrió que la terapia de masaje abdominal puede aumentar la frecuencia de las deposiciones, facilitar el paso de las heces, mejorar su consistencia y mejorar la calidad de vida de las personas con estreñimiento.
Un metaanálisis de enero de 2025 mostró que el masaje abdominal también puede ayudar a aliviar los síntomas del estreñimiento crónico, con una eficacia que varía según el tipo de estreñimiento y la técnica de masaje.

12. Acupuntura

Un metaanálisis de 2020 sugirió que la acupuntura puede ser un tratamiento seguro y eficaz para el estreñimiento funcional, ya que mejora la frecuencia de las deposiciones, la consistencia de las heces, los síntomas y la calidad de vida, aunque se necesitan más estudios de alta calidad.
La acupuntura también ha demostrado ser beneficiosa para el estreñimiento inducido por opioides, incluso en entornos clínicos de atención oncológica. Además, la acupresión en puntos abdominales puede mejorar el ritmo intestinal al estimular el sistema de "descanso y digestión" del cuerpo, mientras que los aceites esenciales pueden ayudar a relajar los músculos abdominales y favorecer la circulación. Un punto de acupuntura de uso común es el "Zhi Gou" (zanja ramificada), que se utiliza desde hace mucho tiempo en la medicina tradicional china para favorecer la salud digestiva. Un estudio de 2016 descubrió que la electroacupuntura en Zhi Gou puede reducir el dolor abdominal y la hinchazón, mejorar los movimientos intestinales, acortar el tiempo de tránsito colónico y disminuir el uso de laxantes. Un estudio anterior descubrió que cuatro semanas de electroacupuntura en el punto de acupuntura Zhi Gou aliviaban los síntomas en el 94,4 % de los pacientes con estreñimiento, al tiempo que mejoraban el tiempo de tránsito colónico y reducían el uso de laxantes.

¿Cómo afecta la mentalidad al estreñimiento?

La mentalidad tiene una gran influencia en el estreñimiento a través de la conexión entre el intestino y el cerebro. Sus pensamientos, emociones y niveles de estrés afectan a la forma en que el cerebro se comunica con el sistema digestivo.
Un estado de ánimo tenso, ansioso o deprimido puede ralentizar los movimientos intestinales, alterar las señales normales del intestino e interferir en la relajación de los músculos del suelo pélvico. Una mentalidad apresurada, que ignora las señales del cuerpo o se preocupa por los hábitos intestinales, también puede provocar un retraso en el uso del baño, lo que hace que las heces sean más duras y difíciles de expulsar.

¿Cómo puedo prevenir el estreñimiento?

Muchos de los enfoques de estilo de vida utilizados para tratar el estreñimiento también pueden ayudar a prevenirlo. Otros consejos para unos hábitos intestinales saludables son:

- Establece una rutina: Ve al baño en el mismo lugar y a la misma hora todos los días, dedícale tiempo suficiente y responde rápidamente a la necesidad natural de evacuar, en lugar de retrasarla.

- Cambie de postura: coloque los pies sobre un taburete bajo para que las rodillas queden más altas que las caderas, lo que puede ayudar a enderezar el recto y facilitar la evacuación de las heces.

- Programe las comidas: coma comidas pequeñas y bocadillos a lo largo del día para estimular la actividad intestinal y promover evacuaciones más regulares.

- Lleve un registro de sus hábitos: lleve un registro de lo que come y bebe, sus niveles de actividad y sus evacuaciones para ayudar a identificar patrones o factores desencadenantes del estreñimiento.

¿Cuáles son las posibles complicaciones del estreñimiento?

Aunque algunas personas temen que el estreñimiento pueda provocar cáncer, no hay pruebas sólidas que relacionen el estreñimiento prolongado con el cáncer de intestino. Sin embargo, el estreñimiento no tratado o persistente puede causar complicaciones a medio y largo plazo, entre ellas:

Hemorroides: El esfuerzo repetido puede dañar los vasos sanguíneos del recto y provocar inflamación de las venas.

Sangrado rectal: El esfuerzo frecuente provoca sangrado de las hemorroides o fisuras anales.

Úlcera estercoral: Las heces impactadas pueden desgastar el revestimiento de la parte inferior del intestino, lo que puede provocar sangrado o perforación intestinal.

Prolapso rectal: El esfuerzo persistente puede empujar parte del recto a través del ano.

Incontinencia urinaria: El esfuerzo constante debilita los músculos del suelo pélvico y aumenta la pérdida de orina, especialmente al toser, reír o estornudar.

Impactación fecal: Las heces se compactan en el colon o el recto, lo que a veces provoca pérdidas alrededor de la obstrucción.


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