Opinión
La Estrategia de Defensa Nacional 2026 replantea al Partido Comunista Chino (PCCh), pasando de ser una "amenaza lejana" a un desafío hemisférico, dando prioridad a la defensa del territorio estadounidense, al Hemisferio Occidental y a las estrategias de negación que bloquean la influencia china en el Continente Americano y en el Ártico, al tiempo que mantiene la disuasión en el Indo-Pacífico.
Durante los últimos años, desde la Estrategia de Defensa Nacional de 2018 hasta la Estrategia de Defensa Nacional de 2022 bajo la administración Biden, China fue etiquetada oficialmente como el "desafío lejano" o la "amenaza lejana".
El Departamento de Defensa de Estados Unidos, ahora Departamento de Guerra, reconoció a China como el más grande y trascendental desafío para la seguridad nacional estadounidense. Como resultado, China ocupó el primer lugar en las evaluaciones de amenazas y prioridades de defensa de Estados Unidos.
Ahora esa jerarquía ha cambiado. La Estrategia Nacional de Defensa 2026 marca un giro histórico. Por primera vez en la historia moderna el Pentágono ha clasificado explícitamente la defensa nacional y al Hemisferio Occidental como la prioridad número uno de seguridad nacional, desplazando a China al segundo lugar.
Este cambio centra la planificación de la defensa estadounidense en América y se traduce directamente en el uso de recursos militares para asegurar la frontera sur de EE. UU., combatir al narcoterrorismo atacando a cárteles que operan en Centroamérica y Sudamérica, y protegiendo puntos estratégicos de acceso críticos para la seguridad estadounidense, incluyendo al Canal de Panamá y a Groenlandia.
La estrategia también eleva la defensa antimisiles para Norteamérica como un elemento central de la protección nacional, priorizando el desarrollo y despliegue del sistema de defensa antimisiles "Cúpula Dorada".
Mientras las defensas anteriores se centraban en la protección limitada contra estados rebeldes como Corea del Norte, el nuevo enfoque se orienta hacia un escudo defensivo integral diseñado para contrarrestar amenazas de nivel similar. El objetivo es garantizar que China no pueda mantener a EE. UU. como rehén mediante su creciente arsenal de armas hipersónicas y misiles balísticos de largo alcance para disuadir la intervención estadounidense en el extranjero.
Este renovado enfoque en el patio trasero de Estados Unidos ha llevado a que la Estrategia de Defensa Nacional 2026 sea descrita como un "Corolario Trump" a la Doctrina Monroe, destinada a prevenir que China avance en el Continente Americano, Groenlandia y Canadá.
En este marco el ejército estadounidense tiene la tarea de impedir activamente que China obtenga la propiedad de activos clave o establezca centros militares o comerciales en Centroamérica y Sudamérica.
La penetración económica china, el acceso a puertos, el control de infraestructuras y las instalaciones de doble uso se tratan como amenazas directas a la seguridad y no como una competencia geopolítica lejana.
La estrategia refleja la creciente preocupación por la actividad china vinculada a la inestabilidad en la frontera sur de Estados Unidos, incluyendo el suministro de precursores químicos de fentanilo y los servicios de lavado de dinero que apoyan a los cárteles mexicanos. Al designar a estos cárteles como narcoterroristas,
Estados Unidos ha establecido las bases legales y estratégicas para utilizar métodos de vigilancia militar y métodos de focalización de precisión tradicionalmente empleados contra grupos como Al Qaeda, con el objetivo de cortar los vínculos financieros, logísticos y operativos entre las redes de cárteles y sus proveedores y facilitadores chinos.
El acceso estratégico es otra preocupación central. China ha invertido fuertemente en infraestructuras portuarias en ambos extremos del Canal de Panamá. La Estrategia de Defensa Nacional establece que Estados Unidos garantizará el acceso militar y comercial al canal, una respuesta directa a las preocupaciones de que China pueda utilizar su influencia comercial para restringir el movimiento naval estadounidense durante una crisis o conflicto. El control del canal se presenta como esencial para mantener la libertad de navegación entre los teatros de operación del Atlántico y del Pacífico.
Groenlandia ocupa una posición destacada en la estrategia y se menciona repetidamente a lo largo del documento. Ante el retroceso del hielo ártico, China se ha declarado un "estado cercano al Ártico" y ha buscado oportunidades para expandir su presencia mediante proyectos de infraestructuras e inversión, incluidos posibles proyectos de la Iniciativa de la Franja y la Ruta.
El Pentágono identifica a Groenlandia como una puerta de entrada estratégica crítica para la defensa de Norteamérica, el acceso al Ártico, los sistemas de alerta temprana y la seguridad transatlántica.
La Estrategia de Defensa Nacional se compromete a garantizar el acceso militar y comercial de EE. UU. a Groenlandia para prevenir que China asegure el control sobre las rutas de navegación marítima del Ártico, sus oportunidades para establecer bases estratégicas o depósitos minerales de tierras raras que socavarían la seguridad de Estados Unidos y sus aliados.
El buque de investigación y rompehielos chino Xuelong, que partirá hacia el Ártico, llega a Xiamen, provincia de Fujian, China, el 27 de junio de 2010, como parte de su viaje al Ártico, una región muy codiciada por Beijing, ávida de energía, por sus reservas de petróleo y gas natural aún sin explotar. (STR/AFP vía Getty Images)Canadá también está explícitamente implicado en este cambio. La estrategia enfatiza que los países vecinos deben respetar y contribuir a las responsabilidades compartidas de defensa para ayudar a prevenir la expansión de la influencia china hacia el Ártico, al espacio aéreo norteamericano y a la infraestructura regional crítica.
Estados Unidos ya no proporcionará un manto unilateral de seguridad para Norteamérica y, en su lugar, le pide a Canadá que aumente sustancialmente su propio gasto en defensa, avanzando hacia el nuevo índice de referencia del 5 por ciento del producto interno bruto.
La sección sobre China del informe marca una ruptura decisiva con los enfoques estadounidenses anteriores. Las estrategias anteriores se basaban en el compromiso y la integración económica, asumiendo que la interdependencia moderaría el comportamiento de China y conduciría a una convergencia política a largo plazo.
La Estrategia de Defensa Nacional 2026 abandona estos supuestos en favor de una postura de realismo flexible y práctico centrada en la defensa de los intereses concretos de Estados Unidos. En lugar de buscar un cambio de régimen o la confrontación ideológica, enfatiza la competencia, priorizando la disuasión, la resiliencia y la ventaja estratégica para limitar la capacidad de China de socavar la seguridad, prosperidad y el acceso estratégico de Estados Unidos.
El objetivo principal de la estrategia es asegurar que China no pueda consolidarse estratégicamente en el Continente Americano y, al mismo tiempo, evitar que domine el Indo-Pacífico. Aunque Estados Unidos seguirá comerciando con China y manteniendo relaciones diplomáticas, ya no la considera como un mero competidor sino como una amenaza, especialmente en lo que respecta a la inversión china, el control de infraestructuras y el acceso naval al Continente Americano y al Ártico cercano.
Las opiniones expresadas en este artículo son las del autor y no reflejan necesariamente las opiniones de The Epoch Times

















