Opinión
En la provincia argentina de Neuquén, la Estación Espacio Lejano se erige como una importante instalación espacial operada desde 2012 bajo un acuerdo de cooperación entre la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) de Argentina y la agencia espacial china.
Ubicada cerca de Bajada del Agrio, en el departamento de Loncopué, esta base de 200 hectáreas alberga una antena parabólica de 35 metros de diámetro que apoya principalmente el Programa de Exploración Lunar de China y otras misiones de exploración del espacio profundo.
Si bien es administrada por la Administración Espacial Nacional China como parte de la Red del Espacio Profundo de China, la estación ha generado inquietudes por su potencial de doble uso, al combinar objetivos científicos con posibles aplicaciones militares.
Su aprobación por el Congreso argentino estuvo condicionada al uso exclusivamente pacífico; sin embargo la instalación, que está operando desde 2017, permanece bajo un amplio control chino con una supervisión argentina limitada.
Espacio Lejano se ha convertido en un nodo vital en la investigación espacial y la colaboración sino-argentina, al tiempo que ha provocado un escrutinio estratégico en cuanto a las implicaciones de soberanía y seguridad, como ha sido referido por el ASP y The Eurasian Times.
Desde un punto de vista técnico, además de la antena parabólica, la Estación Espacio Lejano en Neuquén cuenta con varios sistemas críticos.
Su estructura principal incluye una antena de 35 metros de diámetro, similar a las utilizadas por la Agencia Espacial Europea, diseñada específicamente para la comunicación con sondas y satélites de exploración espacial.
La estación se integra a la Red de Espacio Profundo de China, conectando a Argentina con misiones globales que exploran la Luna, Marte y otros cuerpos del sistema solar.
Además de la antena principal, la instalación incorpora sistemas de seguimiento, telemetría y control (TT&C), junto con equipos de comunicación satelital, que son potencialmente ampliables.
Estas capacidades permiten una gestión precisa de las misiones espaciales, la transmisión de datos en tiempo real y la comunicación constante con satélites de exploración. La estación está diseñada para manejar grandes volúmenes de datos, el procesamiento remoto de comandos y el análisis en tiempo real, e incluye tecnologías avanzadas de monitoreo y control.
Además, la infraestructura incluye componentes para vigilancia electrónica, análisis de señales y defensa contra interferencias y ciberataques, características esenciales para operar en entornos espaciales sofisticados y de alta tecnología, así como para colaboraciones internacionales.
La Estación Espacio Lejano se ubicó deliberadamente cerca de Bajada del Agrio, en el departamento de Loncopué, por varias razones técnicas y estratégicas fundamentales:
- Entorno libre de interferencias de radiofrecuencia (RFI): La región remota y escasamente poblada garantiza una mínima interferencia electromagnética proveniente de fuentes urbanas e industriales. Este entorno radioeléctrico prístino es esencial para captar y transmitir señales extremadamente sensibles del espacio profundo sin distorsión ni contaminación por ruido.
- Estabilidad geológica: La baja actividad sísmica de la zona reduce el riesgo de daños estructurales, lo que garantiza la durabilidad y fiabilidad de las grandes antenas y equipos auxiliares de la estación. La estabilidad de los cimientos es fundamental para mantener una alineación precisa y un funcionamiento constante durante décadas.
- Topografía óptima: Ubicada en la Pampa de Pilmatué, la estación se beneficia de un horizonte despejado y una baja perturbación atmosférica. Esta ventaja topográfica mejora la línea de visión de la antena hacia objetos del espacio profundo, lo que permite una comunicación de alta calidad con sondas mucho más allá de la atmósfera terrestre.
- Cobertura geopolítica y científica: Ubicada en el extremo opuesto a China, la estación proporciona cobertura continua de las misiones lunares e interplanetarias a medida que la Tierra gira. Esta posición estratégica garantiza un enlace ininterrumpido con las naves espaciales chinas, fundamental para la exploración del espacio profundo y la ciencia planetaria.
- Infraestructura de apoyo y suministro eléctrico: El gobierno regional se comprometió a realizar un importante apoyo en infraestructura, incluyendo una central eléctrica propia, para garantizar un suministro eléctrico estable y de alta capacidad. Un suministro eléctrico fiable es fundamental para el funcionamiento de las antenas, los sistemas de procesamiento de datos y los planes de expansión futuros.
- Monitoreo y seguridad avanzados: La instalación incorpora componentes para el monitoreo de señales, la mitigación de interferencias y medidas de ciberseguridad. Estas características de seguridad son esenciales para proteger los flujos de datos confidenciales y prevenir interferencias electrónicas o ciberamenazas en un entorno de investigación espacial de alto riesgo.
La combinación de factores geográficos, geológicos y estratégicos convierte a Bajada del Agrio en un emplazamiento ideal y altamente eficaz para la estación de la Red de Espacio Profundo de China. Su ubicación equilibra hábilmente las ambiciones científicas con las consideraciones geopolíticas, estableciendo una base crucial para las capacidades de exploración y vigilancia espacial de China en Sudamérica.
Un dato interesante es que no existen leyes internacionales específicas que regulen la ubicación de la Estación Espacio Lejano cerca de Bajada del Agrio en Neuquén. En cambio, la decisión se basó principalmente en una combinación de objetivos científicos, viabilidad técnica, estrategia geopolítica y cooperación bilateral entre Argentina y China.
Si bien los tratados internacionales sobre el espacio, como el Tratado sobre el Espacio Ultraterrestre, promueven usos pacíficos y la colaboración, no imponen regulaciones estrictas sobre la ubicación de las estaciones terrestres. La selección del sitio prioriza maximizar el valor científico, minimizar la interferencia de radiofrecuencia, garantizar la estabilidad operativa y complementar la red global de exploración del espacio profundo de China, en lugar de adherirse a mandatos internacionales vinculantes.
La Red Global de Espacio Profundo de China (CDSN, por sus siglas en inglés) es un amplio sistema de antenas terrestres y facilidades dedicadas a la exploración del espacio profundo, así como a operaciones de telemetría, rastreo y comando (TT&C) de satélites.
La red abarca estaciones ubicadas estratégicamente dentro de China y en el extranjero, como la antena de 35 metros en la Estación Espacio Lejano en Neuquén, Argentina, lo que permite comunicaciones ininterrumpidas con naves espaciales en misiones a la Luna, Marte y otros cuerpos celestes, según un informe de New Space Economy de 2025.
La CDSN utiliza antenas parabólicas multifrecuencia que operan en las bandas S, X y Ka para rastrear naves espaciales, enviar comandos y recibir datos científicos. Cada estación está equipada con relojes de máser de hidrógeno de alta precisión para sincronización, equipos avanzados de telemetría y centros de procesamiento de datos en tiempo real que respaldan las operaciones de misión.
La estación Espacio Lejano de China en Neuquén: Doble función científica y estratégica dentro del marco de fusión militar-civil y vías técnicas para el monitoreo e interceptación de satélites en las Américas
- Doble función científica y estratégica: contexto y marcoLa estación Espacio Lejano de China, ubicada en Neuquén, Argentina, es una clara manifestación de la estrategia china de fusión militar-civil, que combina deliberadamente la infraestructura espacial civil con objetivos de defensa.
Operada por el Centro General de Control de Lanzamiento y Seguimiento de Satélites de China (CLTC), subordinado a la Fuerza de Apoyo Estratégico del Ejército Popular de Liberación, la estación ilustra la doble naturaleza de los resultados científicos adaptados a posibles aplicaciones militares, señala el reporte de ASP.
Fines civiles/científicos: Principalmente apoya las misiones chinas de exploración espacial profunda al permitir funciones continuas de telemetría, seguimiento y control (TT&C) para la exploración lunar, marciana e interplanetaria.
La antena principal de 35 metros de la estación y sus unidades auxiliares operan en las bandas S, X y Ka para facilitar el intercambio de datos de alta capacidad y baja latencia con las naves espaciales.
Si bien la CONAE de Argentina tiene acceso limitado a la antena para misiones de colaboración, el control operativo, incluyendo el hardware, el software y los protocolos, recae en gran medida en funcionarios chinos.
Funciones estratégicas/militares: Las capacidades de la estación se superponen significativamente con los sistemas militares de reconocimiento, comunicaciones y guía para armamento avanzado, gracias a sus antenas de alta ganancia y su sistema de seguimiento de precisión.
La presencia del EPL en la gestión y en eventos ceremoniales, junto con la opacidad de sus protocolos operativos, subraya su papel en inteligencia, vigilancia y reconocimiento (ISR) dirigidos a activos del hemisferio occidental, informa un reporte del CSIS.
Existe un conjunto de hechos técnicos que China no puede negar: los métodos técnicos para que la TT&C en el espacio profundo permita usos militares.
Los sistemas de TT&C son esenciales para el control de naves espaciales y apoyan tanto la exploración científica como las operaciones militares. Sus métodos técnicos avanzados permiten canales de comunicación seguros y fiables que pueden aprovecharse estratégicamente para uso militar, como:
- Sistemas y frecuencias de antena avanzados: La telemetría y comunicación en el espacio profundo se basan en grandes antenas parabólicas de alta ganancia capaces de transmitir comandos y recibir telemetría en múltiples bandas de frecuencia, incluyendo las bandas S, X y Ka.
Estas frecuencias optimizan la propagación de la señal a través de la atmósfera y proporcionan el equilibrio entre capacidad de datos y tamaño de antena necesario para aplicaciones científicas, civiles y militares.
Estas antenas facilitan secuencias de comandos encriptadas y la recopilación integral de telemetría a distancias interplanetarias, lo que facilita las funciones de control, vigilancia e inteligencia, según información de NewSpace Economy en 2025.
- Procesamiento y cifrado de señales sofisticados: Las estaciones terrestres implementan hardware y software de vanguardia para decodificar señales débiles y cifrar los datos de comandos, empleando modulación de espectro ensanchado, salto de frecuencia y protocolos criptográficos.
En escenarios militares, esta tecnología garantiza la integridad y autenticidad de los comandos, protegiéndolos contra la guerra electrónica, los ciberataques y las intercepciones. Estas técnicas hacen que los comandos sean resistentes a la interceptación y la interferencia, vitales en entornos de conflicto, de acuerdo con datos del CSIS del 2022.
- Relojes atómicos máser de hidrógeno para una sincronización precisa: Los relojes atómicos máser de hidrógeno ultraestables son esenciales para la TT&C para la medición precisa de distancias, el seguimiento Doppler y la sincronización entre estaciones terrestres y naves espaciales.
Su excepcional estabilidad permite determinar la órbita con precisión, esencial para la navegación, el guiado de misiles y los satélites ISR.
Las operaciones militares dependen en gran medida de esta sincronización exacta para garantizar el éxito de la misión, especialmente en condiciones de ataque electrónico o interferencias, según información de UNOOSA, difundida en 2019.
- Fusión de datos y análisis en tiempo real: La telemetría abarca el estado de la nave espacial, las condiciones ambientales y los datos de la carga útil. Las estaciones terrestres combinan estos datos con otras fuentes de inteligencia, lo que proporciona conocimiento de la situación y detección de anomalías.
Esto mejora las capacidades militares, como la evaluación de amenazas, el seguimiento de vehículos hipersónicos y la toma rápida de decisiones, incluso en entornos complejos. La capacidad de analizar y responder sin demora es un elemento crucial de la gestión moderna de conflictos en el espacio, según información del CSIS.
- Redes Globales Distribuidas para una Cobertura Continua: Las estaciones terrestres están interconectadas en todo el mundo mediante redes robustas para garantizar una cobertura continua.
La CDSN de China, por ejemplo, conecta estaciones como Espacio Lejano en Argentina con otras en China y África, proporcionando redundancia y enlaces de comando de baja latencia.
Esta malla global facilita la vigilancia continua y el control de activos espaciales, cruciales para una respuesta rápida y un dominio estratégico, como informó el ASP.
- Sistemas Autónomos a Bordo e IA: Los sistemas modernos de TT&C incorporan algoritmos de IA a bordo, lo que permite a las naves espaciales responder de forma autónoma ante amenazas o fallos del sistema. Las respuestas impulsadas por IA evitan la latencia del comando terrestre, lo que aumenta la capacidad de supervivencia en entornos conflictivos o con interferencias. Estas capacidades autónomas son vitales para mantener la continuidad operativa durante la guerra electrónica o la ciberinterferencia, según reportes de NewSpace Economy.
- Comunicaciones ópticas de próxima generación y cifrado cuántico (emergente): Si bien la TT&C por radiofrecuencia sigue siendo predominante, la comunicación óptica basada en láser ofrece mayor ancho de banda y resistencia a la interceptación.
Aplicación específica a las operaciones militares
Las tecnologías de TT&C en el espacio profundo respaldan funciones militares como la monitorización satelital continua, el control orbital preciso y la interceptación de señales para inteligencia. Los enlaces de comunicación seguros y resistentes previenen el acceso no autorizado y los ataques electrónicos, protegiendo la navegación, el guiado de misiles y los recursos de vigilancia.La integración de imágenes de alta precisión, la fusión de datos en tiempo real y los sistemas de respuesta autónomos mejora la ventaja estratégica, permitiendo una rápida reasignación y una supervisión constante de los recursos espaciales y terrestres.
En resumen, la sólida base técnica de las grandes antenas de TT&C en el espacio profundo, las señales cifradas, las redes globales y la autonomía de la IA, conforma una infraestructura de doble uso que impulsa objetivos científicos y militares en entornos de conflicto modernos, según información del CSIS.
Infraestructura técnica y capacidades
Arquitectura de la antena: La antena parabólica principal de 35 metros compite con los recursos de la Red de Espacio Profundo de la NASA y gestiona transmisiones en las bandas S (2-4 GHz), X (8-12 GHz) y Ka (27-40 GHz), ideales tanto para la telemetría del espacio profundo como para la monitorización satelital avanzada. Las antenas secundarias proporcionan redundancia y operación multibanda, según información del ASP.La antena de Neuquén es totalmente orientable, lo que le permite rastrear naves espaciales en diferentes órbitas y trayectorias de misión casi en tiempo real. Además, incorpora características avanzadas como amplificadores de bajo ruido, transmisores de alta potencia y mecanismos de apuntamiento precisos para mantener una comunicación estable.
Procesamiento de señales y enlaces de datos: Equipada con amplificadores ultrasensibles de bajo ruido, relojes atómicos de máser de hidrógeno para una precisión de tiempo y convertidores analógico-digitales de alta velocidad, la estación resuelve señales débiles provenientes del espacio profundo y de satélites que orbitan las Américas. Redes de fibra óptica y retransmisión satelital la conectan casi en tiempo real con los centros de control espacial central de China, según información de UNOOSA.
Seguridad y autonomía: El control del firmware, las medidas de ciberseguridad, la seguridad física y el acceso son gestionados exclusivamente por las autoridades chinas en virtud de acuerdos bilaterales, lo que limita gravemente la supervisión argentina, informó Reuters en 2019. Este es el aspecto más preocupante.
Desde un punto de vista estrictamente técnico y de seguridad, la Estación Espacio Lejano en Neuquén constituye un profundo desafío a la soberanía argentina. El control total sobre el firmware, las medidas de ciberseguridad, la seguridad física y los protocolos operativos, ejercido exclusivamente por las autoridades chinas (según los acuerdos negociados por el gobierno argentino), otorga a China autoridad ilimitada para gestionar este sensible recurso espacial a su antojo.
Esta falta de supervisión argentina implica que el país queda excluido de los procesos de toma de decisiones cruciales relacionados con las actividades de seguridad e inteligencia en la estación, dice el ASP.
Este acuerdo es profundamente político y puede considerarse un revés estratégico disfrazado de cooperación diplomática. El gobierno argentino cedió a sabiendas a China un importante control tecnológico y de seguridad en su propio territorio, a pesar de las graves implicaciones para la seguridad nacional.
Al permitir que entidades alineadas con el ejército chino supervisen una estación capaz de rastreo satelital, interceptación, vigilancia y guerra electrónica en amplias zonas del hemisferio occidental, Argentina ha contribuido a consolidar el creciente dominio de China en la región, informó Reuters y Eurasian Times.
Espacio Lejano funciona como una sofisticada plataforma de doble uso. Si bien se presenta públicamente como un centro de investigación científica del espacio profundo, impulsa simultáneamente la estrategia de fusión militar-civil de China al mejorar la recopilación de inteligencia, las capacidades antiespaciales y la proyección de poder en América Central y del Sur.
La concesión de autonomía operativa y de seguridad por parte del gobierno argentino a China permite a Beijing desafiar al ejército regional liderado por Estados Unidos sin la participación ni la transparencia de Argentina.
Esta decisión constituye un fracaso político disfrazado de diplomacia, sacrificando la soberanía argentina en aras de un beneficio a corto plazo. Otorga a China una libertad técnica sin precedentes para controlar las comunicaciones espaciales y la inteligencia militar en la región, mientras que Argentina permanece excluida del marco de seguridad.
Las ramificaciones estratégicas y técnicas son graves y duraderas, representando una de las violaciones más significativas de la soberanía tecnológica argentina en la historia reciente, por lo que exige una reevaluación inmediata antes de que surjan posibles consecuencias irreversibles, dice la información del CSIS y del ASP.
Vías técnicas: Habilitación del monitoreo e interceptación de satélites regionales
Monitoreo Satelital (ISR): Ubicada en el hemisferio sur, la estación tiene acceso directo a satélites sobre América Central y del Sur a través de órbitas terrestres bajas, medias y geosincrónicas, incluidas trayectorias polares e inclinadas, lo que permite una vigilancia regional persistente, informa el CSIS.
Sensibilidad del receptor: Los receptores de banda ancha capturan no solo los enlaces descendentes primarios, sino también los lóbulos laterales del satélite y las emisiones no deseadas, incluidas las señales no públicas, reportó el ASP.
Intercepciones TT&C: Al monitorear la telemetría de rutina y los sobrevuelos de operaciones de comando, el sitio recopila metadatos sobre el estado del satélite, parámetros orbitales y maniobras, con potencial para analizar o descifrar datos dirigidos a estaciones terrestres regionales.
Capacidad de interceptación: La alta ganancia de la infraestructura de antena y el sofisticado procesamiento de señales permiten la demodulación de diversas señales satelitales, incluyendo espectro ensanchado y salto de frecuencia. La estación puede realizar tanto inteligencia de señales pasiva como medidas de guerra electrónica activa, como interferencias y suplantación de identidad, utilizando transmisores coubicados, ha reportado el CSIS.
Interferometría de línea de base muy larga (VLBI por sus siglas en inglés): Garantiza la integración con conjuntos de antenas, incluidas estaciones internacionales chinas (p. ej., Namibia), lo que mejora la precisión en la localización de satélites, la determinación de órbitas y la detección de maniobras, informa el ASP.
La VLBI es fundamental desde el punto de vista de las telecomunicaciones, ya que se trata de una sofisticada técnica radioastronómica y geodésica que utiliza múltiples radiotelescopios ampliamente separados para recibir señales electromagnéticas de fuentes cósmicas distantes, como los cuásares.
El método mide las pequeñas diferencias en el tiempo que tarda un frente de onda en llegar a cada telescopio, lo que (con la sincronización mediante relojes atómicos ultraprecisos) permite calcular posiciones relativas extremadamente precisas de antenas y fuentes celestes.
Esta técnica alcanza una precisión de posicionamiento del orden de milímetros para antenas y microsegundos de arco (una millonésima de segundo de arco, definida como una unidad de medida angular equivalente a 1/3600 de grado). En otras palabras, ofrece una alta precisión para el trazado de objetos celestes para cartografía, superando con creces a los telescopios convencionales de una sola antena, limitados por las limitaciones del tamaño de la apertura, según la NASA Earthdata con información del 2024.
Aplicada al rastreo de satélites, como en la Estación Espacio Lejano de China y otros sitios VLBI distribuidos globalmente, esta técnica mejora considerablemente la precisión de la localización de satélites, la determinación de la órbita y la detección de maniobras orbitales.
La fusión militar-civil en acción
Espacio Lejano ejemplifica la fusión militar-civil al combinar la investigación espacial, aparentemente pacífica, con operaciones encubiertas de defensa e inteligencia.A pesar del uso civil nominal y la colaboración científica, la escala del control operativo chino, la limitada accesibilidad argentina y los protocolos de alta seguridad eclipsan la transparencia, según Reuters.
Los enlaces continuos de alto ancho de banda satisfacen las demandas globales de ISR junto con la exploración espacial.
Implicaciones estratégicas para América Central y del Sur
La estación de Neuquén amplía la capacidad de monitoreo de China en una región tradicionalmente dominada por la influencia estadounidense, ampliando potencialmente las capacidades antiespaciales, la protección satelital y las opciones de interferencia en disputas geopolíticas.Representa la estrategia china de utilizar infraestructura espacial de doble uso para proyectar poder y recopilar inteligencia, a la vez que avanza en objetivos científicos en el hemisferio occidental.
En resumen, la estación de Neuquén, con su sofisticada arquitectura técnica, su profunda integración en las redes espaciales y militares globales de China y su amplio alcance operativo, representa una instalación contemporánea de doble uso que equilibra la investigación de vanguardia y la ventaja militar estratégica con mínima transparencia o supervisión extranjera.
En general, la CDSN integra estaciones terrestres globales en un sistema coordinado espacio-terrestre que garantiza un sólido apoyo a las misiones en el espacio profundo y amplía el alcance de monitoreo de China. La instalación de Neuquén desempeña un papel geográfico crucial en el hemisferio occidental dice el CSIS.
Conclusiones
El espacio se ha convertido en un eje central de la seguridad internacional y las operaciones militares contemporáneas. La OTAN, en su Política Espacial de 2019 explica que "la mayoría de las capacidades espaciales son de doble uso, con fines civiles-comerciales y militares, a menudo simultáneamente, lo que aumenta aún más la complejidad del ámbito espacial", informó la OTAN en el 2019.En términos de seguridad y defensa, "el espacio es cada vez más disputado, congestionado y competitivo", y los sistemas satelitales "sustentan funciones militares clave como el mando y control, las comunicaciones, la navegación, la inteligencia, la vigilancia y el reconocimiento", señala el reporte de la OTAN.
La OTAN también advierte que estos sistemas "son vulnerables a una amplia gama de amenazas, desde ciberataques e interferencias hasta armas de energía dirigida y misiles antisatélite".
La total falta de información y supervisión sobre lo que ocurre en la Base Neuquina no parece preocupar a la ciudadanía argentina ni a la región.
"La base china opera con un permiso otorgado por el Congreso argentino dos años después de su construcción", lo que revela opacidad institucional. Como señala Daniel Baum, el Congreso aprobó la instalación dos años después de su construcción, lo que demuestra que la decisión se tomó a puerta cerrada y no mediante un debate democrático, y el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner "otorgó a China la autoridad para realizar actividades que no se conocen plenamente en 200 hectáreas de la provincia de Neuquén, durante 50 años, sin ningún tipo de supervisión", dice Baum en su libro de 2023.
Este territorio ahora funciona como una zona autónoma china de facto, transformando un espacio soberano en una plataforma extranjera para el control espacial del continente americano.
La base china en Neuquén es otro ejemplo de la penetración del Partido Comunista Chino en Latinoamérica. Mediante aliados locales, poder blando e influencia legislativa, China avanza discretamente en una estrategia orientada al control de recursos y áreas críticas para la seguridad hemisférica. La Estación Espacio Lejano es ahora un pilar clave de la estrategia de fusión militar-civil de China, capaz de proporcionar rastreo satelital, vigilancia, interceptación y guerra electrónica en Centroamérica y Sudamérica.
En este contexto, Argentina se enfrenta a un dilema estratégico: recuperar el control soberano sobre esta instalación o aceptar que parte de su territorio continúe al servicio de objetivos de inteligencia militar extranjeros.
Neuquén es una clara evidencia de la profunda penetración de China en América Latina. No se trata solo de cooperación tecnológica, intercambio económico o modernización; en China continental, todo opera bajo el control del Partido Comunista Chino, cuyas prácticas operativas antidemocráticas y poco transparentes a menudo se disfrazan de agendas de cooperación.
La presencia de una base satélite sin supervisión argentina confirma este modus operandi. China ha desplegado hábilmente su poder blando, identificando y explotando las debilidades estructurales de América Latina: corrupción, narcotráfico, fragilidad institucional y el uso discrecional del poder político.
China comprende el poder y lo ejerce discretamente, mientras que la desunión regional, la limitada previsión estratégica y la dependencia comercial consolidan una influencia creciente y cada vez más normalizada.
Es urgente construir una visión estratégica hemisférica que examine los riesgos que plantea la penetración del Partido Comunista Chino en todos los sectores sensibles: control del espacio aéreo y el espacio ultraterrestre (como en Neuquén), infraestructura portuaria, redes de comunicación y la cooptación de funcionarios públicos para sus propios intereses.
Las fluctuaciones de la política exterior estadounidense han dejado un vacío que China ha ocupado hábilmente en áreas críticas. Su discurso antiestadounidense, disfrazado de afinidad cultural latinoamericana, refuerza las prácticas corruptas y debilita los marcos institucionales democráticos.
En conjunto, esto demuestra que, más allá de la esfera tecnológica o económica, existe un componente ideológico que apunta a remodelar el orden global, reinstaurando un sinocentrismo autoritario bajo la apariencia de modernidad e innovación.
El Dr. Luis O. Noguerol es cofundador y miembro sénior del Miami Strategic Intelligence Institute (MSI), la M. Cs. Verioska Velasco es miembro sénior del MSI. El MSI es un grupo de expertos conservador y no partidista que se especializa en investigación de políticas, inteligencia estratégica y consultoría.
Más información del Miami Strategic Intelligence Institute en www.miastrategicintel.com
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