Opinión
La presencia de 4 bases militares de China comunista en Cuba para espiar las actividades políticas y militares de Estados Unidos muestra, más allá de cualquier opinión, que Cuba sigue siendo un instrumento de las potencias enemigas de Washington y un serio peligro de seguridad.
La cercanía geográfica de Cuba con Norteamérica tiene una significativa importancia militar para China, pero más valiosa aún es la afinidad ideológica del régimen castrista con China y su odio compartido hacia Estados Unidos.
No se debe olvidar que ese mismo régimen comunista que controla a Cuba permitió que otra superpotencia comunista, la extinta Unión Soviética, instalara en territorio cubano misiles nucleares apuntando a Estados Unidos y forzó al presidente norteamericano a “negociar” importantes concesiones, entre ellas, la permanencia y garantía de continuidad para el régimen comunista cubano.
La psicología humana demuestra que las personas tienden a repetir las experiencias exitosas y no sería sorprendente que el régimen castrista trate de repetir su experiencia histórica satisfactoria y nuevamente ofrezca su territorio, ahora a China comunista, para que instale misiles nucleares en Cuba con la aviesa esperanza de otra negociación provechosa o, peor aún, para satisfacer sus odios antinorteamericanos.
Esta posibilidad se torna más probable cuando la ponemos en el contexto de que ambos regímenes, el chino y el cubano, comparten un deseo y una aspiración de acabar con los Estados Unidos.
Los errores de Washington en el pasado deben servir de referencia al serio peligro al que se expone la nación norteamericana mientras el régimen comunista cubano controle la isla.
Desde aquella crisis que colocó al mundo al borde de la III Guerra Mundial, el régimen comunista cubano se dedicó a:
-Subvertir la democracia en la mayoría de las naciones latinoamericanas; -Entrenar, armar y enviar guerrillas a casi todas ellas; -Crear un fuerte sentimiento antinorteamericano en la región que dificultó o impidió las buenas relaciones de Estados Unidos con Latinoamérica; -“Colonizar” naciones como Chile, Venezuela y Nicaragua, imponiendo en ellas su ideología comunista y utilizarlas, en algún momento, para su beneficio económico y político.
Esta experiencia histórica y sus consecuencias políticas y militares deben servir de referencia al gobierno norteamericano sobre la impostergable necesidad de priorizar la libertad de Cuba como una necesidad de seguridad nacional para Estados Unidos.
Es una verdad demostrable que, mientras en Cuba exista ese régimen enemigo de las libertades y los derechos fundamentales del pueblo cubano, y enemigo de la continuidad de un Estados Unidos fuerte, democrático y capitalista, la nación norteamericana y las naciones latinoamericanas no podrán sentirse seguras.
Una evidencia del postulado anterior es que, ni siquiera en estos momentos en que el régimen cubano está en bancarrota económica y enfrentando protestas populares por las condiciones de vida tan miserables y represivas, ese régimen no ha cesado en su acción nefasta en el extranjero:
-Ahí están las tropas militares cubanas participando junto a Rusia en la guerra de agresión contra Ucrania. -Ahí están las actividades desestabilizadoras del Foro de São Paulo, creado por el régimen cubano, tratando de revertir el resultado de las elecciones en Honduras. -Ahí está la participación del régimen cubano buscando la unificación de las fuerzas guerrilleras en Colombia. -Ahí está la reunión del castrista Díaz-Canel con la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, tratando de evitar que Venezuela corte sus lazos económicos y militares con la dictadura cubana. -Incluso hay fuertes evidencias de que el régimen castrista ha entrenado a jóvenes norteamericanos que actualmente participan en desórdenes sociales en universidades y ciudades de Estados Unidos.
Y, recientemente, se ha visto la fuerte influencia que el régimen comunista de Cuba tiene sobre la presidenta de México, Claudia Sheinbaum. Pese a la oposición de sectores de salud mexicanos, la presidenta ha contratado a miles de médicos cubanos pagándoles sus salarios al régimen comunista y no a los médicos.
Además, creó una empresa subsidiaria de Petróleos Mexicanos (Pemex), llamada Gasolinas Bienestar S.A. de C.V., para enviar exclusivamente petróleo y gasolina al régimen cubano. No hay evidencia de pago alguno por los envíos de petróleo a Cuba realizados por esa empresa y que se calculan en unos 3,000 millones de dólares.
Las actividades y esferas de influencia de la dictadura castrista de Cuba no pueden tomarse a la ligera ni considerarse “sin importancia”, porque sí la tienen.
La conclusión es que mientras Estados Unidos tenga a 90 millas de sus costas a un enemigo tan peligroso, su seguridad nacional estará en serio peligro.
El Dr. Orlando Gutiérrez-Boronat (Asamblea de la Resistencia Cubana) es un Senior Fellow del Miami Strategic Intelligence Institute (MSI), un grupo de expertos conservador y no partidista que se especializa en investigación de políticas, inteligencia estratégica y consultoría.
Más información sobre el Miami Strategic Intelligence Institute en www.miastrategicintel.com
Las opiniones expresadas en este artículo son las del autor y no reflejan necesariamente la posición de The Epoch Times
















