TEGUCIGALPA, Honduras—Cuatro años después de haber sido extraditado a Estados Unidos para ser juzgado por tráfico de drogas, el expresidente hondureño Juan Orlando Hernández llegó este domingo a su país para enfrentar cargos de corrupción.
Hernández, quien en su momento fue considerado un aliado de Estados Unidos en la guerra contra las drogas, gobernó Honduras de 2014 a 2022, período durante el cual se jactó de que "les metería las drogas por la nariz a los gringos", según los fiscales estadounidenses.
Su extradición, poco después de dejar el cargo, representó una oportunidad excepcional de justicia para los hondureños, quienes temían que su control sobre el sistema judicial del país nunca permitiera una condena en territorio hondureño.
Pero el exlíder, condenado a 45 años de prisión en Estados Unidos, fue liberado en diciembre tras recibir un indulto presidencial del presidente estadounidense Donald Trump. Trump afirmó que Hernández no tuvo un juicio justo y que se trató de una trampa orquestada por la administración de Biden.
Hernández regresa ahora a Honduras para enfrentar cargos de corrupción.
Hernández, de 57 años, enfrenta cargos relacionados con un caso conocido como Pandora I, en el que se alega que una red de exfuncionarios de alto rango entre 2010 y 2013 participó en la ampliación y aprobación de desembolsos de fondos públicos por un total de más de 288 millones de lempiras (10.8 millones de dólares) a diversas fundaciones, según una investigación de la Unidad de la Fiscalía Especializada contra las Redes de Corrupción (UFERCO) del país.
Según la UFERCO, Hernández se benefició de estos desembolsos, recibiendo al menos 62 millones de lempiras (2,3 millones de dólares) para su campaña política a través de diversos esquemas, entre ellos la creación de empresas fantasma, el uso de testaferros y contratos ficticios.
Hernández ha afirmado que es inocente y que el caso "carece de fundamento legal".
En junio, un juez suspendió su orden de aprehensión y la notificación roja internacional emitida a la Interpol a solicitud del abogado de Hernández, aunque el caso sigue pendiente. El expresidente ha acordado comparecer ante el juez el 3 de agosto para su lectura de cargos.





















