Estados Unidos y países de la región del Caribe proponen estrechar su cooperación en seguridad y desarrollo ante la amenaza que plantean la delincuencia organizada transnacional y el narcotráfico.
Durante el Diálogo Estados Unidos-Caribe, celebrado el 15 de octubre en Washington, el presidente de la Comunidad del Caribe (CARICOM), Philip J. Pierre, pidió avanzar hacia "acciones coordinadas contra el crimen organizado y el tráfico ilícito de armas de fuego" en la región.
"Nuestras conversaciones de hoy deberían traducirse en compromisos prácticos", afirmó Pierre, el primer ministro de Santa Lucía.

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Pierre planteó también otras áreas de cooperación, como la financiación para sistemas energéticos resilientes, un comercio más predecible, mayores alianzas empresariales, infraestructuras seguras y sistemas de salud, y generar respuestas más eficaces ante desastres.
Por su parte, el primer ministro de Guyana, el brigadier retirado Mark Phillips, advirtió que el crimen organizado transnacional y el tráfico ilícito de armas "requieren una acción colectiva".
Phillips afirmó que Guyana pretende afrontar estas amenazas mediante alianzas regionales e internacionales y recordó que su país es miembro fundador del Escudo de las Américas y de la Coalición Americana contra los Cárteles.
El Escudo de las Américas es la alianza política y estratégica hemisférica impulsada por el presidente Donald Trump, que fue lanzada en la cumbre de Doral, Florida, el 7 de marzo de 2026. Sus objetivos son combatir el narcotráfico y el crimen organizado transnacional, frenar la injerencia de actores externos en el hemisferio, reforzar la seguridad regional y coordinar políticas sobre soberanía, migración y estabilidad.
En septiembre, el gobierno de Guyana explicó que el Escudo ya estaba articulado sobre tres pilares: económico, seguridad y coordinación multilateral, y que sus miembros habían adoptado un comunicado conjunto para reforzar la resiliencia del hemisferio y combatir el narcoterrorismo.
Los gobiernos de Guyana y Trinidad de Tobago participan con Estados Unidos, Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Honduras, Panamá, Paraguay y Perú.
Por su parte, la Coalición Contra los Cárteles de las Américas es el brazo de cooperación militar y operativa contra los cárteles. Fue establecida por el secretario de Guerra de Estados Unidos y reunió inicialmente a representantes militares de 17 países contra cárteles y organizaciones consideradas terroristas, según la proclamación del 7 de marzo.
Aporte financiero de Estados Unidos
El Departamento de Estado de Estados Unidos informó el 15 de octubre que delegaciones de alto nivel de 15 países del Caribe se reunieron en Washington con el subsecretario Christopher Landau para "promover la seguridad y la prosperidad compartidas".En el encuentro participaron Antigua y Barbuda, Bahamas, Barbados, Belice, Dominica, República Dominicana, Granada, Guyana, Haití, Jamaica, San Cristóbal y Nieves, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, Surinam y Trinidad y Tobago.
Landau anunció 340,3 millones de dólares en financiación y programas regionales. De ese total, 66 millones se destinarán a la Iniciativa de Seguridad de la Cuenca del Caribe (CBSI) para combatir a las organizaciones criminales transnacionales y reforzar la seguridad fronteriza.
De la financiación para la CBSI, 55 millones corresponden a asistencia internacional para el control de narcóticos y la aplicación de la ley, y 11 millones se destinarán a la financiación militar extranjera.
El gobierno de EE. UU. ya ha destinado más de 1000 millones de dólares entre 2010 y 2024 a programas de la CBSI, articulados en torno a tres objetivos comunes: reducir sustancialmente el tráfico ilícito, mejorar la seguridad pública y prevenir la delincuencia y la violencia juvenil en el Caribe.
Con estos programas también se promueve el intercambio regional de información mediante el Cooperative Situational Information Integration System (CSII), que integra en tiempo real datos de sensores, radares y sistemas de identificación para mejorar la vigilancia y la coordinación entre los países participantes.
La CARICOM ya dispone de mecanismos multinacionales para intercambiar inteligencia y coordinar interdicciones e incautaciones.
En mayo de 2026, durante la Operación Eclipse, coordinada por la CARICOM IMPACS, las autoridades incautaron bienes y mercancías ilícitas valorados en unos 54.5 millones de dólares mediante operaciones marítimas basadas en inteligencia. Participaron fuerzas de 14 Estados miembros y siete miembros asociados, junto con Estados Unidos, Canadá, Colombia, Francia, Reino Unido e INTERPOL.
Guyana es uno de los países que más ha insistido en reforzar esta cooperación. En agosto de 2025, el director de la Unidad Antinarcóticos de Aduanas, James Singh, advirtió la necesaria colaboración internacional, regional y local para evitar que el país "se convierta en un narcoestado" como Venezuela.
Singh explicó además que las rutas están cambiando: "En el pasado, veíamos cómo las drogas entraban en Guyana y luego se transportaban por la cuenca del Caribe hacia Norteamérica. Recientemente, ha habido un cambio. Ahora, las drogas siguen entrando en Guyana y luego se transportan hacia África Occidental y Europa".
Según el responsable, el aumento de la vigilancia permitió incautar en 2024 el primer semisumergible construido en la región y localizar otro frente a la costa, en colaboración con la DEA. Ese mismo año, las autoridades decomisaron 4.4 toneladas de cocaína en una pista de aterrizaje ilegal.
Tras el diálogo del 15 de octubre, Guyana afirmó que espera que esta cooperación "fortalezca nuestra capacidad colectiva para abordar los desafíos, al tiempo que abre nuevas oportunidades para el crecimiento y el desarrollo regional".
Landau también anunció 175.8 millones de dólares para ampliar la conectividad mediante cables submarinos de alta velocidad y reforzar la seguridad de las redes digitales en el Caribe y Centroamérica.
"Una economía moderna no puede existir sin una red segura, y quién construye esas redes importa", afirmó el subsecretario, quien señaló que la infraestructura digital es esencial para sectores como la banca, el turismo, la energía y los servicios públicos.
A esta inversión se suman 61.5 millones de dólares previstos para ASPIRE, la Alianza Estratégica de las Américas para la Excelencia en la Atención Médica Regional Independiente, destinada a ayudar a los gobiernos caribeños a desarrollar plantillas sanitarias autosuficientes, mediante la contratación ética y transparente de profesionales con remuneración directa y justa.
Landau enmarcó estos anuncios dentro de un cambio más amplio en la política exterior del actual gobierno de EE. UU. hacia la región.
"Bajo el presidente Trump y el secretario Rubio, estamos restaurando al hemisferio occidental a su posición de preeminencia y prioridad en la política exterior estadounidense", afirmó.
"Durante demasiado tiempo hemos estado pendientes de lo que ocurre al otro lado del mundo y hemos ignorado lo que sucede en nuestro propio vecindario", añadió.
Pierre recordó que la reunión respondió al "encuentro constructivo con el Secretario de Estado Marco Rubio en San Cristóbal y Nieves en febrero".
"La Comunidad del Caribe es un vecino cercano, un socio democrático estable y una región abierta a la inversión. Buscamos una alianza más estratégica, sustentada en un diálogo regular y medida por mejoras en la vida de nuestros pueblos", concluyó.





















