Se descubrió que una válvula principal de oxígeno defectuosa fue la causa de la explosión del cohete de Blue Origin que paralizó todos los lanzamientos hace varios meses.
"La anomalía se originó en la válvula principal de oxígeno de uno de los motores BE-4, lo cual se confirmó posteriormente mediante la recuperación e inspección del equipo", declaró el 5 de agosto en X el director ejecutivo de la empresa de vuelos espaciales comerciales, Dave Limp.
"Se han llevado a cabo exhaustivas pruebas a nivel de componentes y de encendido en caliente de los motores para comprender mejor el modo de falla y definir medidas de mitigación. El camino a seguir está claro".
La anomalía explosiva ocurrió el 28 de mayo en Cabo Cañaveral, Florida, durante una prueba de encendido en caliente de un cohete New Glenn —el cohete de carga pesada semi reutilizable insignia de la empresa, que tiene la capacidad de transportar varias toneladas de equipo a la órbita terrestre baja y más allá— antes de un lanzamiento programado.
En el accidente se perdieron el propulsor principal reutilizable —que realiza retornos y aterrizajes controlados al igual que los propulsores del Falcon 9—, la etapa superior desechable y la carga útil. La plataforma de lanzamiento misma, el Complejo de Lanzamiento 36 de la Estación de la Fuerza Espacial de Cabo Cañaveral, quedó inutilizable, y se registraron algunos daños en la instalación de ensamblaje de vehículos cercana.
El accidente ocurrió en un momento en que Blue Origin estaba asumiendo una mayor responsabilidad como proveedor de lanzamientos para la NASA y la Fuerza Espacial de EE. UU. Esto incluye una gran parte de los lanzamientos para el programa Artemis de la NASA y sus ambiciones de establecer una base lunar, entre ellos los módulos de aterrizaje lunares no tripulados Blue Moon MK1 y los tripulados MK2.
Inmediatamente después del accidente, los líderes de la NASA y Blue Origin expresaron su determinación de descubrir qué salió mal, reconstruir y reanudar las operaciones de lanzamiento antes de que termine el año.
"Estamos realizando pequeñas modificaciones en la válvula que pueden adaptarse rápidamente a los motores existentes", agregó Limp en su comunicado del 5 de agosto.
"Estamos fabricando el equipo actualizado, que estará listo para finales de este mes. Al mismo tiempo, estamos trabajando en el análisis restante del árbol de fallas".
La reconstrucción de la plataforma de lanzamiento ya lleva meses en marcha, y la antigua torre de lanzamiento y el equipo de colocación del vehículo se están desmontando pieza por pieza.
Se instalará un nuevo sistema de ensamblaje híbrido, en el que la segunda etapa y la carga útil se montarán sobre el propulsor principal en la plataforma de lanzamiento, en lugar de dentro del edificio de ensamblaje.
La NASA también abrió el "Complejo de Pruebas B" del banco de pruebas Thad Cochran en el Centro Espacial Stennis de la NASA, en Misisipi, para que Blue Origin pruebe los motores de la segunda etapa del New Glenn, que se utilizarán para llevar naves espaciales y equipos desde la Tierra hasta la Luna.
"Estamos orgullosos de asociarnos con la NASA y de fortalecer nuestro compromiso compartido de llevar a Estados Unidos de regreso a la Luna, así como nuestra misión más amplia de construir un camino hacia el espacio en beneficio de la Tierra", dijo Limp en un comunicado de prensa.
"Stennis ayudó a llevar a los estadounidenses a la Luna y, a través de esta asociación, nos llevará de regreso".
Incluso el fundador del principal competidor de Blue Origin, SpaceX, expresó su deseo de ver volar nuevamente los cohetes New Glenn.
En una respuesta a la publicación de Limp en X, Elon Musk dijo: "Espero que vuelvan a volar pronto".























