La victoria de México 2-0 sobre Ecuador —que aseguró el pase de la Selección Nacional a los octavos de final del Mundial— dejó un sentimiento compartido entre los aficionados: la ilusión de que este pueda ser un torneo histórico para el fútbol mexicano.
Además de sellar su clasificación, el conjunto mexicano puso fin a una racha de 40 años sin ganar un partido de eliminación directa en una Copa del Mundo. Esto no sucedía desde la Copa del Mundo de 1986, cuando el país azteca también fue anfitrión del Mundial, informa la FIFA.
El triunfo también significó un nuevo registro para la Selección Nacional, al enlazar por primera vez cuatro partidos consecutivos sin recibir gol en un Mundial.
Así, México se unió a una lista exclusiva en la historia de los mundiales al iniciar el torneo con victorias consecutivas sin recibir gol, igualando a Brasil en 1986 e Italia en 1990, de acuerdo con estadísticas de OPTA difundidas por The Times of India.
Antes del duelo ante Ecuador, México había superado a Sudáfrica por 2-0, a Corea del Sur por 1-0 y a Chequia por 3-0, para completar una fase de grupos perfecta con tres victorias.
En medio de los festejos, uno de los sentimientos que más se repitió entre los seguidores fue el de la unidad que genera el fútbol.
"La verdad estoy muy contento, súper contento. Mi esposa y yo estamos muy felices. Esperamos 40 años para este momento. México merece ser feliz", expresó Jorge a The Epoch Times, quien consideró que el deporte logra reunir al país como pocas cosas.
"Nos hace falta esta unidad que nos une con el fútbol como país. Ojalá fuéramos así de unidos para todo", afirmó.
El aficionado también señaló que el desempeño de la Selección Nacional superó sus expectativas en un encuentro que calificó como muy cerrado. "Honestamente no jugaron 11, jugó toda una nación apoyándolos a ellos", dijo.
La posibilidad de que México aspire a algo más grande también estuvo presente entre los asistentes. Al ser consultado sobre la frase que se volvió popular entre la afición, "¿Y si sí?", Jorge respondió: "¿Y por qué no? ¿Y si este es el año bueno para México? ¿Y si este es el año en que México rompe todos los estándares?".
Su esposa, Laura, quien también salió a las calles a ondear la bandera mexicana, explicó que lo hizo porque, a su juicio, la Selección Nacional respondió a la expectativa de la afición.
"Representaron como se debe. Orgullosa de mi país, orgullosa de mi selección, orgullosa de este partido, pero no hay que confiarnos porque podemos llegar a la final", afirmó.
También envió un mensaje directo a los jugadores: "Que los amo, que México los ama".
David confesó que el resultado superó su expectativa y describió el triunfo como un momento de "alegría" y "emoción". Aunque esperaba una victoria, reconoció que no imaginó un marcador 2-0 frente a Ecuador.
Respecto al fin de la llamada "maldición" de 40 años, aseguró que representa "una emoción, euforia y es algo emocionante y nunca antes pensado".
De cara a la siguiente ronda, se mostró optimista: "Vamos a ser campeones".
Para su esposa Alma, el encuentro quedó marcado por la intensidad con la que vivió cada minuto.
"Es algo inexplicable. No puedo decir la emoción, la adrenalina, toda la parte cardíaca, la ilusión. Estuvo fenomenal", comentó.
La aficionada recordó que presenciar un momento histórico para la Selección Nacional tiene un significado especial para su generación.
"Lo vimos hace un rato, que en 40 años México no había llegado a esto. Vivirlo y lo que nos tocara todavía... nos sentimos jóvenes y poder disfrutarlo es una experiencia inolvidable", señaló.
Alma también envió un mensaje a la Selección Nacional: "Que saquen el corazón mexicano y que vean a su afición, que estamos ahí apoyándolos en todo momento".
Entre los aficionados más jóvenes, Erick destacó que el triunfo también representa un momento de unión para el país.
"La verdad está increíble. Todos los carros que pasan, la gente, todo el mundo. Estoy muy feliz porque esto nos une, el deporte nos une", señaló.
Aunque esperaba un partido más cerrado, reconoció que el resultado lo sorprendió. También destacó el desempeño de varios jugadores y consideró que romper la racha de cuatro décadas era algo que tarde o temprano debía ocurrir.
En uno de los momentos más emotivos de la noche, dedicó el triunfo a su padre fallecido. "Gracias por todas las alegrías. Mi papá, que está en el cielo, estaría muy feliz. ¿Y si sí? Ya no hay duda. ¿Y si sí? Obvio que sí", expresó.
Daniel resumió el entusiasmo de muchos asistentes al señalar que la afición mexicana volvió a demostrar su apoyo incondicional al equipo nacional.
"Somos México, es la mejor afición del mundo", dijo, al tiempo que aseguró que imagina a la selección mexicana llegando hasta la final del torneo para festejar y echar porras.
"México es el mejor país del mundo", añadió.
Las celebraciones en distintos puntos emblemáticos de la Ciudad de México reunieron a medio millón de personas, según cifras oficiales del gobierno capitalino.
Con información de T.J. Muscaro.
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