El secretario del Tesoro de EE. UU., Scott Bessent, afirmó que discutió la próxima visita del presidente Donald Trump a Beijing con el viceprimer ministro chino He Lifeng durante una reunión en línea el 30 de abril.
"Nuestra reunión fue franca y exhaustiva", declaró Bessent en X tras la videoconferencia. "Enfaticé que las recientes regulaciones extraterritoriales provocadoras de China tienen un efecto paralizador sobre las cadenas de suministro globales".
Bessent añadió que espera con interés "una cumbre productiva" entre Trump y el líder chino Xi Jinping en Beijing.
El comunicado chino también describió las conversaciones como "intercambios de opiniones francos, profundos y constructivos" y afirmó que ambas partes acordaron utilizar un mecanismo de consulta económica y comercial entre China y EE. UU. para "alcanzar un consenso, gestionar las diferencias y mejorar la cooperación".
Según un comunicado publicado por el Ministerio de Comercio del régimen, el viceprimer ministro expresó su preocupación por las "medidas restrictivas" que Estados Unidos impuso a China en los sectores económico y comercial. El representante comercial de EE. UU., Jamieson Greer, también participó en la llamada.
La reunión entre los principales negociadores comerciales de EE. UU. y China tuvo lugar menos de un mes antes de la cumbre prevista entre Trump y Xi en Beijing. Trump ha dicho que tiene previsto visitar China los días 14 y 15 de mayo.
En una reunión separada celebrada el 30 de abril, el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, habló con el ministro de Asuntos Exteriores chino, Wang Yi. Un funcionario estadounidense declaró a The Epoch Times que se trataba de una llamada previa al viaje de Trump.
Según un resumen de la conversación telefónica facilitado por el Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Wang hizo hincapié en la importancia de la diplomacia entre jefes de Estado y advirtió que las cuestiones relacionadas con Taiwán son "el mayor factor de riesgo" en la relación bilateral.
Rubio y Wang también hablaron sobre Medio oriente, según el Ministerio de Asuntos Exteriores chino, sin dar más detalles.
La llamada telefónica supuso el primer intercambio conocido públicamente entre los máximos diplomáticos chino y estadounidense desde que comenzaron los ataques de las fuerzas estadounidenses e israelíes contra Irán el 28 de febrero.
La Administración Trump advirtió al PCCh de que no ayude a Irán y amenazó con aplicar un arancel estadounidense del 50 por ciento a las exportaciones chinas si se confirma que el régimen comunista arma a Teherán.
Washington impuso sanciones a la segunda refinería más grande de China —Hengli Petrochemical (Dalian) Refinery— acusándola de comprar petróleo iraní por valor de miles de millones de dólares. El 24 de abril se añadieron a la lista de sanciones de EE. UU. cuarenta empresas navieras y buques que, según se descubrió, servían como salvavidas para la exportación de petróleo de Irán.
Dos bancos chinos también recibieron cartas del Departamento del Tesoro de EE. UU. en las que se les advertía que podrían enfrentarse a sanciones secundarias por cualquier apoyo a Irán, declaró Bessent en una rueda de prensa en la Casa Blanca a principios de abril.
Trump afirmó en una entrevista emitida el 21 de abril que las fuerzas estadounidenses capturaron el "regalo" de China a Irán, sugiriendo que el PCCh podría haber estado implicado en los esfuerzos de reabastecimiento de las fuerzas iraníes.
"Ayer interceptamos un barco que llevaba algunas cosas a bordo, lo cual no fue muy agradable; quizá un regalo de China. No lo sé", declaró Trump a la CNBC. "Creía que tenía un acuerdo con el presidente Xi. Pero no pasa nada. Así es la guerra, ¿no?".
















