Las banderas de EE. UU. y China ondean frente a la sede del gobierno sueco, Rosenbad, en Estocolmo, Suecia, el 29 de julio de 2025, antes del segundo día de negociaciones comerciales entre China y EE. UU. Las dos principales economías del mundo buscan extender una frágil tregua comercial ante la guerra arancelaria global del presidente Donald Trump.(Foto de Fredrik SANDBERG/Agencia de Noticias TT/AFP vía Getty Images)

Las banderas de EE. UU. y China ondean frente a la sede del gobierno sueco, Rosenbad, en Estocolmo, Suecia, el 29 de julio de 2025, antes del segundo día de negociaciones comerciales entre China y EE. UU. Las dos principales economías del mundo buscan extender una frágil tregua comercial ante la guerra arancelaria global del presidente Donald Trump.(Foto de Fredrik SANDBERG/Agencia de Noticias TT/AFP vía Getty Images)

Cuba como plataforma de fricción estratégica: el flanco caribeño en el pulso entre Washington y Beijing por Taiwán

Cuba importa, no como un símbolo histórico, sino como una variable moderna dentro de una ecuación de disuasión que combina el poder militar, la economía, la información y la influencia

19 de enero de 2026, 9:19 p. m.
| Actualizado el19 de enero de 2026, 9:39 p. m.

Análisis

A finales de 2025 la Casa Blanca publicó una nueva Estrategia de Seguridad Nacional que reposiciona al Hemisferio Occidental como prioridad estratégica, con un énfasis explícito en el reajuste a la presencia militar frente a amenazas “en nuestro hemisferio” y, simultáneamente, como disuasión de un conflicto de alta intensidad en el Indo-Pacífico, particularmente en torno a Taiwán.

Días después, el gobierno de China con su centro en Beijing difundió su tercera política oficial hacia América Latina y el Caribe en un documento amplio que normaliza una expansión sostenida de los vínculos diplomáticos, económicos, tecnológicos y de seguridad en la región, señaló el Centro de Estudios Estratégicos e Internaciones (CSIS) el pasado 28 de diciembre.

En enero de 2026 la captura de Nicolás Maduro en Caracas durante las operaciones militares estadounidenses introdujo un factor de choque que alteró el cálculo regional sobre riesgos, alineamientos y umbrales de acción de Washington.

En ese triángulo de eventos, Cuba vuelve a ocupar un lugar sensible, no por la nostalgia de la Guerra Fría, sino por su valor en una era definida por datos, telecomunicaciones, inteligencia y logística.

La pregunta de fondo no es si “regresa 1962”, sino si el flanco caribeño puede convertirse en una palanca indirecta en la competencia estratégica entre Estados Unidos y China, justo cuando Taiwán sigue siendo el punto de mayor fricción global.

Conclusión principal desde el inicio (BLUF) - La combinación de (1) una doctrina estadounidense que vuelve a priorizar el hemisferio, (2) una estrategia china que institucionaliza su presencia en América Latina y el Caribe y (3) una demostración operativa de voluntad estadounidense en Venezuela en enero de 2026, crea un entorno en el que Cuba puede funcionar como punto de observación, plataforma tecnológica e instrumento de señalización estratégica.

En una competencia estructural con China, donde Taiwán es el núcleo,  Beijing puede buscar ventaja elevando los costos económicos, políticos e informacionales en el vecindario inmediato de Estados Unidos, utilizando herramientas persistentes como la infraestructura digital, la influencia económica y la recolección de inteligencia, más que con gestos militares visibles.

Doctrina Noguerol-Marrero como marco analítico - Para interpretar este entorno resulta útil aplicar la Doctrina Noguerol-Marrero, la cual sostiene que la competencia estratégica contemporánea se desarrolla predominantemente por debajo del umbral del conflicto armado mediante la integración persistente de infraestructura digital, acceso a la inteligencia, dependencia económica, deterrence economics (economía de disuasión) y control narrativo.

El objetivo no es la confrontación directa, sino moldear los incentivos del adversario, restringir su espacio de decisión y elevar progresivamente los costos de escalada sin recurrir al uso abierto de la fuerza.

En este marco la economía de disuasión se refiere al uso deliberado de exposiciones económicas, dependencias tecnológicas, acceso a mercados, financiamiento y cadenas logísticas para influir en el comportamiento estratégico de un rival. La disuasión ya no se basa exclusivamente en la amenaza militar sino en la capacidad de imponer costos económicos y políticos acumulativos que alteren el cálculo racional del adversario.

1. Nuevo marco estadounidense: El Hemisferio como teatro de competencia

La Estrategia de Seguridad Nacional 2025 de Estados Unidos presenta una lógica directa: reforzar el control estratégico del vecindario, reducir vulnerabilidades y reposicionar recursos para enfrentar la competencia entre las grandes potencia.

Este documento llama a reajustar la presencia militar global para atender amenazas urgentes en el Hemisferio, mientras preserva la capacidad de disuasión frente a China en Taiwán, señala el Congressional Research Service.

Se ha interpretado esta NSS como un giro doctrinal que reordena las prioridades y endurece la visión sobre las esferas de influencia, con implicaciones operativas claras.

Este encuadre conecta directamente el Indo-Pacífico con el hemisferio occidental: si Taiwán es el principal riesgo estratégico, la retaguardia hemisférica no puede quedar expuesta a plataformas de vigilancia, cuellos logísticos o dependencias tecnológicas que compliquen una crisis mayor.

<em>Contenedores de carga y grúas pórtico en el puerto de Keelung, Taiwán, el 9 de abril de 2025. Las acciones y el petróleo volvieron a desplomarse el 9 de abril después de que Donald Trump intensificara su guerra comercial al imponer aranceles superiores al 100 % a China, mientras que medidas drásticas contra decenas de socios de Estados Unidos están a punto de entrar en vigor. (Foto de I-HWA CHENG/AFP vía Getty Images)</em>Contenedores de carga y grúas pórtico en el puerto de Keelung, Taiwán, el 9 de abril de 2025. Las acciones y el petróleo volvieron a desplomarse el 9 de abril después de que Donald Trump intensificara su guerra comercial al imponer aranceles superiores al 100 % a China, mientras que medidas drásticas contra decenas de socios de Estados Unidos están a punto de entrar en vigor. (Foto de I-HWA CHENG/AFP vía Getty Images)

2. El marco chino: institucionalización de la influencia

El régimen de China no improvisa su relación con América Latina y el Caribe. Su tercera política oficial hacia la región codifica objetivos y mecanismos que incluyen cooperación económica, conectividad, coordinación política y expansión tecnológica, con un lenguaje que exige respeto a sus “intereses centrales”, dice Berg, un analista del CSIS.

Desde la perspectiva de la Doctrina Noguerol-Marrero, esta estrategia busca transformar la integración económica en un apalancamiento estructural capaz de generar costos políticos y estratégicos para terceras partes en momentos críticos.

En el plano tecnológico, la influencia se consolida mediante sistemas como redes, estándares, plataformas digitales y ecosistemas industriales. Como advierte la literatura especializada, quien financia, conecta y digitaliza termina influyendo en cómo se gobierna y se decide.

<em>El presidente cubano Raúl Castro (2.º por la derecha) en conversaciones con el presidente chino Hu Jintao (4.º por la izquierda) en el Gran Palacio del Pueblo en Pekín el 5 de julio de 2012. El presidente Castro llegó a China para conversar y obtener el respaldo de su aliado histórico para ayudar a implementar reformas económicas históricas. (NG HAN GUAN/AFP/GettyImages)</em>El presidente cubano Raúl Castro (2.º por la derecha) en conversaciones con el presidente chino Hu Jintao (4.º por la izquierda) en el Gran Palacio del Pueblo en Pekín el 5 de julio de 2012. El presidente Castro llegó a China para conversar y obtener el respaldo de su aliado histórico para ayudar a implementar reformas económicas históricas. (NG HAN GUAN/AFP/GettyImages)

3. Venezuela 2026: shock operacional y señal estratégica

La captura de Maduro, documentada como la culminación de una escalada, marca un punto de inflexión regional. Estados Unidos demuestra capacidad de acción directa y reduce la ambigüedad sobre su disposición a actuar en el hemisferio cuando percibe amenazas estratégicas acumuladas.

Este mensaje no se dirige únicamente al régimen de Caracas. En una competencia sistémica, la señal también se envía a actores externos que invierten, financian o habilitan estructuras paralelas de poder en la región.

Análisis recientes subrayan que el caso venezolano no debe entenderse solo como un problema de crimen transnacional, sino como un frente donde convergen el poder marítimo, la dependencia financiera y la habilitación tecnológica externa.

<em>El líder venezolano capturado Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores son escoltados mientras se dirigen al juzgado federal Daniel Patrick Moynihan de Manhattan para comparecer por primera vez y enfrentarse a cargos federales estadounidenses que incluyen narcoterrorismo, conspiración, tráfico de drogas, blanqueo de capitales y otros, en el helipuerto del centro de Manhattan, en la ciudad de Nueva York, el 5 de enero de 2026. (Adam Gray/Reuters)</em>El líder venezolano capturado Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores son escoltados mientras se dirigen al juzgado federal Daniel Patrick Moynihan de Manhattan para comparecer por primera vez y enfrentarse a cargos federales estadounidenses que incluyen narcoterrorismo, conspiración, tráfico de drogas, blanqueo de capitales y otros, en el helipuerto del centro de Manhattan, en la ciudad de Nueva York, el 5 de enero de 2026. (Adam Gray/Reuters)

4. Cuba: relevancia moderna por inteligencia y proximidad

Cuba entra aquí con fuerza analítica. En 2024, el CSIS publicó evidencias basadas en imágenes satelitales y en una evaluación técnica sobre instalaciones en Cuba, probablemente vinculadas a esfuerzos chinos de recolección de inteligencia, con implicaciones directas para la seguridad estadounidense.

En un entorno de competencia estratégica, una plataforma de recolección de señales cercana al territorio continental de Estados Unidos no requiere despliegues visibles para alterar el equilibrio; basta con mejorar la visibilidad, acortar los ciclos de decisión y elevar los costos operativos.

Bajo la Doctrina Noguerol-Marrero, este tipo de fricción indirecta es precisamente el mecanismo mediante el cual se moldea el comportamiento del adversario sin recurrir a la escalada militar abierta.

<em>Se exhibe una imagen de un mapa de presuntas instalaciones de inteligencia chinas en Cuba durante una audiencia del Subcomité del Comité de Seguridad Nacional de la Cámara de Representantes en el Edificio Canon de la Cámara de Representantes el 6 de mayo de 2025 en Washington, D.C. El Subcomité de Seguridad Nacional sobre Transporte y Seguridad Marítima celebró una audiencia para investigar la presunta vigilancia china a Estados Unidos desde Cuba. (Foto de Kevin Dietsch/Getty Images)</em>Se exhibe una imagen de un mapa de presuntas instalaciones de inteligencia chinas en Cuba durante una audiencia del Subcomité del Comité de Seguridad Nacional de la Cámara de Representantes en el Edificio Canon de la Cámara de Representantes el 6 de mayo de 2025 en Washington, D.C. El Subcomité de Seguridad Nacional sobre Transporte y Seguridad Marítima celebró una audiencia para investigar la presunta vigilancia china a Estados Unidos desde Cuba. (Foto de Kevin Dietsch/Getty Images)

5. Infraestructura y rutas: la retaguardia estratégica

En América Latina y el Caribe la infraestructura no es neutra. Puertos, telecomunicaciones, energía y plataformas digitales pueden adquirir un valor dual.

El caso de Panamá ilustra cómo la conectividad logística y portuaria se convierte en un factor crítico en la rivalidad estratégica.

La conclusión es clara: si el centro de gravedad está en el Indo-Pacífico, el hemisferio occidental funciona como retaguardia estratégica. Una retaguardia con nodos críticos comprometidos es, por definición, vulnerable.

<em>Ana Corbacho, Subdirectora del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI (segunda desde la derecha), habla junto a (de izq. a der.) Julie Ziegler, Oficial Superior de Comunicaciones del FMI; Rodrigo Valdés, Director del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI; y Nigel Chalk, Subdirector del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI, durante una conferencia de prensa titulada "Perspectivas económicas regionales para el hemisferio occidental" en las Reuniones de Primavera de 2025 del Grupo Banco Mundial (GBM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) en Washington, D.C., el 25 de abril de 2025. (Foto de BRYAN DOZIER/Middle East Images/AFP vía Getty Images)</em>Ana Corbacho, Subdirectora del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI (segunda desde la derecha), habla junto a (de izq. a der.) Julie Ziegler, Oficial Superior de Comunicaciones del FMI; Rodrigo Valdés, Director del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI; y Nigel Chalk, Subdirector del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI, durante una conferencia de prensa titulada "Perspectivas económicas regionales para el hemisferio occidental" en las Reuniones de Primavera de 2025 del Grupo Banco Mundial (GBM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) en Washington, D.C., el 25 de abril de 2025. (Foto de BRYAN DOZIER/Middle East Images/AFP vía Getty Images)

6. Taiwán y la presión indirecta

La organización de investigación y soluciones RAND ha desarrollado escenarios de contingencia en los que la disuasión incluye herramientas económicas coordinadas con aliados para elevar los costos de una agresión china contra Taiwán.

En este marco, la competencia no se libra en un solo frente. China puede buscar ventaja ampliando la presión en espacios donde Estados Unidos tiene sensibilidad política y geográfica como el Caribe, sin necesidad de escalar militarmente.

Por eso Cuba importa. No como un símbolo histórico, sino como una variable moderna dentro de una ecuación de disuasión que combina el poder militar, la economía, la información y la influencia.

<em>Estatuas de soldados en la Torre Bada, en Kinmen, el 28 de octubre de 2025. Taiwán ha sido durante mucho tiempo un punto conflictivo en las relaciones entre Estados Unidos y China. (Foto de I-HWA CHENG/AFP a través de Getty Images)</em>Estatuas de soldados en la Torre Bada, en Kinmen, el 28 de octubre de 2025. Taiwán ha sido durante mucho tiempo un punto conflictivo en las relaciones entre Estados Unidos y China. (Foto de I-HWA CHENG/AFP a través de Getty Images)

Tres conclusiones clave:

  1. Estados Unidos ha vuelto a declarar el hemisferio occidental como frente prioritario, vinculándolo directamente con la disuasión frente a Taiwán.
  2. China ha institucionalizado su estrategia hacia América Latina y el Caribe, lo que confirma que la región forma parte de su arquitectura global de influencia.
  3. Cuba es relevante por sus capacidades y su proximidad, especialmente en un entorno donde la inteligencia, las telecomunicaciones y los costos económicos pueden generar fricción estratégica indirecta.

Por qué esto importa

Porque el próximo gran pulso global no se decidirá únicamente en el estrecho de Taiwán. Se decidirá también por la capacidad de Estados Unidos para asegurar su retaguardia estratégica, reducir vulnerabilidades económicas y evitar que actores externos conviertan el Caribe en un espacio de vigilancia, influencia y costos políticos acumulativos. En el siglo XXI, la disuasión es militar, pero también económica, informacional y estructural.

Cuba y Taiwán: tradeoffs estratégicos en la rivalidad Estados Unidos – China

La reciente captura de Nicolás Maduro y su esposa, tras una operación militar estadounidense precisa en Venezuela, alteró de manera significativa el cálculo estratégico en el Hemisferio Occidental. El mensaje fue inequívoco: Washington está dispuesto a actuar con decisión para proteger su entorno estratégico inmediato. Al mismo tiempo, China incrementa la presión sobre Taiwán y desafía los intereses de Estados Unidos en América Latina y el Caribe.

Desde la perspectiva Noguerol-Marrero, esta rivalidad no se expresa mediante intercambios explícitos ni concesiones negociadas, sino a través de tradeoffs estructurales gestionados mediante deterrence economics. Taiwán concentra el riesgo militar y económico global, mientras Cuba concentra fricción estratégica derivada de su proximidad geográfica.

Para Estados Unidos, el tradeoff central consiste en asegurar la retaguardia hemisférica para sostener la disuasión en Asia, aceptando costos diplomáticos y de gestión regional. Para China, el tradeoff implica aplicar presión estructural persistente en el hemisferio a través de la influencia económica, tecnológica e informacional.

No existe un trueque territorial. Existe un equilibrio que moldea la toma de decisiones estratégicas.

<em>Vista general (de izq. a der.) del destructor chino de misiles guiados Tangshan (casco 122), el buque de la armada iraní IRIS Makran 441 y el buque de suministro integral chino Taihu (casco 889) en el puerto de Simon's Town, cerca de Ciudad del Cabo, el 8 de enero de 2026. El ejercicio "Voluntad por la Paz 2026", liderado por China, reúne a las armadas de los países BRICS+ en operaciones conjuntas de seguridad marítima. (Foto de RODGER BOSCH / AFP vía Getty Images)</em>Vista general (de izq. a der.) del destructor chino de misiles guiados Tangshan (casco 122), el buque de la armada iraní IRIS Makran 441 y el buque de suministro integral chino Taihu (casco 889) en el puerto de Simon's Town, cerca de Ciudad del Cabo, el 8 de enero de 2026. El ejercicio "Voluntad por la Paz 2026", liderado por China, reúne a las armadas de los países BRICS+ en operaciones conjuntas de seguridad marítima. (Foto de RODGER BOSCH / AFP vía Getty Images)

Narcoterrorismo y deterrence economics: la disuasión hemisférica en acción

La nueva política de Estados Unidos dirigida contra los cárteles, el fentanilo y el narcoterrorismo no constituye únicamente una respuesta penal o sanitaria. Es un instrumento central de disuasión estratégica hemisférica.

Al elevar estas redes ilícitas al nivel de amenazas a la seguridad nacional, Washington amplía su margen legal, operativo y político para imponer costos estructurales en su entorno estratégico inmediato.

Bajo la Doctrina Noguerol-Marrero, el narcotráfico opera como una economía paralela que erosiona la soberanía, debilita a los Estados y crea espacios de dependencia donde actores externos pueden operar con mayor libertad.

La deterrence economics aplicada al narcoterrorismo persigue precisamente ese objetivo: destruir la rentabilidad del modelo criminal, interrumpir flujos financieros, elevar riesgos logísticos y eliminar zonas de impunidad.

La captura de Nicolás Maduro funcionó como un caso demostrativo.

No solo desarticuló un nodo político vinculado a economías ilícitas, sino que envió una señal regional clara: los regímenes que toleren, faciliten o se beneficien del narcoterrorismo enfrentarán costos crecientes.

En este marco, la lucha contra el fentanilo se convierte en un instrumento para asegurar la retaguardia hemisférica y limitar vectores de influencia extrahemisférica.

El Dr. Rafael Marrero es presidente, fundador y economista jefe del MSI. El Dr. Luis O. Noguerol es cofundador y analista sénior del mismo Instituto

El Instituto de Inteligencia Estratégica de Miami es un grupo de expertos conservador y no partidista que se especializa en investigación de políticas, inteligencia estratégica y consultoría. Las opiniones son del autor y no reflejan necesariamente la posición del Instituto.

Más información del Miami Strategic Intelligence Institute en www.miastrategicintel.com

Las opiniones expresadas en este artículo son las del autor y no reflejan necesariamente las opiniones de The Epoch Times


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