WASHINGTON—El presidente Donald Trump declaró el viernes que Cuba enfrenta desafíos significativos y planteó la posibilidad de una "toma amistosa" de la isla por parte de Estados Unidos.
"El gobierno cubano está en conversaciones con nosotros. Están en serios problemas", declaró Trump a la prensa en el Jardín Sur de la Casa Blanca antes de partir hacia Texas.
"Podríamos terminar teniendo una toma amistosa de Cuba después de muchos, muchos años. Llevamos muchos años tratando con Cuba. He oído hablar de Cuba desde pequeño".
Trump señaló que el secretario de Estado, Marco Rubio, mantenía conversaciones con líderes de Cuba "a un nivel muy alto".
"[Cuba] no tiene dinero, no tiene petróleo, ni alimentos, y ahora mismo es una nación en serios problemas, y quieren nuestra ayuda", declaró Trump.
Cuba lleva casi un año y medio atravesando su peor crisis económica en décadas, debido en gran medida al colapso del suministro energético. El país dependía del petróleo de Venezuela, pero esos envíos se interrumpieron tras la destitución de Nicolás Maduro a principios de este año, lo que agravó la crisis. Las importaciones desde México también cesaron cuando Trump impuso aranceles a los países que suministraban petróleo a Cuba. La grave escasez de combustible ha provocado frecuentes apagones e interrupciones del transporte.
El país también enfrenta una escasez generalizada de alimentos y medicamentos.
El aumento de la presión de la administración Trump podría provocar la caída del régimen comunista vigente desde 1959.
Durante una audiencia del Comité de Relaciones Exteriores del Senado el 28 de enero, el senador Brian Schatz (D-HI) preguntó a Rubio si se comprometería públicamente a no involucrarse en el cambio del régimen cubano.
Rubio respondió: "No, no. Creo que nos gustaría ver un cambio de régimen allí. Eso no significa que vayamos a hacer un cambio, pero nos encantaría verlo".
Afirmó que un cambio en el régimen cubano "sería de gran beneficio para Estados Unidos".
Rubio también mencionó la Ley Helms-Burton de 1996, que exige una transición democrática en Cuba antes de que un presidente estadounidense pueda normalizar las relaciones.
"Estaba codificada en la ley y requiere un cambio de régimen para que podamos levantar el embargo", dijo Rubio.
El 25 de febrero, funcionarios cubanos informaron que la guardia costera cubana mató a cuatro personas e hirió a seis en un intercambio de disparos con una embarcación registrada en Estados Unidos que ingresó a sus aguas desde Florida. Según los funcionarios, la lancha rápida transportaba a 10 exiliados cubanos armados de Estados Unidos, quienes dispararon contra soldados frente a la costa norte de la isla.
El viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Carlos Fernández de Cossío, declaró el 26 de febrero que La Habana se estaba comunicando con funcionarios estadounidenses sobre el incidente.
Fernández de Cossío afirmó que el gobierno cubano está dispuesto a intercambiar información con Estados Unidos sobre las personas a bordo del barco y sus preparativos antes de entrar en aguas cubanas. Añadió que el gobierno estadounidense ha mostrado su disposición de cooperar en el esclarecimiento de los hechos.












