En la antesala de las elecciones de 2027, la política exterior de Nayib Bukele muestra una constante: pragmatismo sin alineamientos absolutos.
El Salvador se acercó a Washington por migración, seguridad y comercio; mantuvo la ruptura con Taiwán heredada de 2018 y consolidó con Beijing una relación basada en obras, cooperación e infraestructura.
Entre los gobiernos de la región, con México se ha vinculado a través de políticas de migración y programas sociales, en una relación sin estridencias, así como de solidaridad y ayuda hacia Venezuela ante ante los recientes terremotos.
Entre Washington y Beijing: el pragmatismo exterior de Bukele
Bukele asumió la presidencia en junio de 2019 y en septiembre se reunió con Donald Trump en Nueva York. Trump dijo entonces que ambos gobiernos estaban impulsando acuerdos beneficiosos para los dos países. Ese acercamiento giraba principalmente en torno a migración, el control fronterizo y la cooperación bilateral.Los gobiernos de El Salvador y Estados Unidos firmaron un acuerdo de Cooperación de Asilo. Bajo ese esquema, Washington podía transferir a El Salvador a ciertos solicitantes de asilo que llegaran a la frontera estadounidense, aunque no fueran salvadoreños. El acuerdo forma parte de la estrategia de Trump para externalizar parte de la gestión migratoria hacia Centroamérica.
Paralelamente, antes de la llegada de Bukele a la presidencia, El Salvador había roto relaciones con Taiwán y reconocido a la República Popular China. La decisión fue tomada en agosto de 2018, durante la presidencia de Salvador Sánchez Cerén.
En ese contexto, Bukele adoptó una postura pragmática. Al llegar al poder, en lugar de restablecer vínculos con Taiwán, consolidó la relación con Beijing, especialmente tras su visita de estado a China en diciembre de 2019, cuando se anunciaron importantes proyectos de infraestructura financiados por la cooperación del gobierno chino.
Por otra parte, la implementación del Acuerdo de Cooperación en Materia de Asilo (ACA, por sus siglas en inglés), firmado en 2019 con Estados Unidos fueron concluidos a fines de 2020. En virtud del ACA, ciertos migrantes comenzaron a ser trasladados a El Salvador para solicitar protección allí.
China financia obras sin corregir el desequilibrio comercial
La relación se volvió visible a través de proyectos de infraestructura financiados por China. En diciembre de 2021, la presidencia salvadoreña anunció la construcción del nuevo Estadio Nacional de El Salvador con apoyo del gobierno chino. En ese comunicado se menciona también la nueva Biblioteca Nacional, fondos de cooperación y otros proyectos de beneficio para la población salvadoreña.Otro proyecto fue una obra de agua potable vinculada al Acuerdo de Cooperación Económica y Tecnológica firmado por China y El Salvador en 2019. La presidencia salvadoreña informó en 2022 que la obra era posible gracias a ese acuerdo bilateral.
La relación de Bukele con Estados Unidos, que comenzó con la cooperación en seguridad, migración e inversión, se deterioró durante la administración Biden por las preocupaciones de Washington sobre corrupción, estado de derecho y retroceso democrático. En ese contexto, Estados Unidos incluyó entonces a funcionarios salvadoreños en la Lista Engel, que identifica a actores corruptos y antidemocráticos.
En abril de 2022, el Servicio de Investigación del Congreso de Estados Unidos señaló que la relación bilateral se había tensado por esos temas y que Bukele, en aparente respuesta, había acercado su gobierno más a China y Rusia.
El gobierno salvadoreño presentó la cooperación china como “no reembolsable”. Proyectos como la nueva Biblioteca Nacional, inaugurada en 2022, se transformó en un punto de referencia de la ciudad, según la prensa china. Para Bukele, esa cooperación refuerza su narrativa de modernización; para sus críticos, aumenta la presencia de Beijing en un país estratégico de Centroamérica en un momento de tensión con Washington.
El regreso de Trump reactiva la alianza y el CECOT cruza la frontera
Con el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, la relación volvió a acercarse sobre una base principalmente migratoria y de seguridad. En enero de 2025, la Casa Blanca informó que Trump y Bukele hablaron sobre cooperación para frenar la inmigración ilegal y combatir pandillas transnacionales como el Tren de Aragua. El siguiente mes, el secretario de Estado Marco Rubio se reunió con Bukele en San Salvador y anunció un acuerdo para que El Salvador aceptara deportados de distintas nacionalidades y detenidos vinculados a delitos graves.El 14 de abril de 2025, Trump recibió a Bukele en la Casa Blanca. Ese encuentro consolidó a Bukele como socio clave de Trump en la política migratoria. Organizaciones y medios estadounidenses destacaron el uso del Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT), una megapenitenciaría presentada por el gobierno salvadoreño como una pieza central de la llamada “guerra contra pandillas”, como destino de detenidos extranjeros.
En noviembre de 2025, la Casa Blanca también anunció un acuerdo comercial recíproco con El Salvador que incluía compromisos para reducir barreras no arancelarias, agilizar requisitos regulatorios para exportaciones estadounidenses y facilitar el acceso de productos agrícolas, vehículos, autopartes, dispositivos médicos y farmacéuticos al mercado salvadoreño.
México, migración y una relación sin estridencias
Con México, Bukele mantuvo una relación pragmática centrada en la migración, la cooperación social y el desarrollo. En 2019, el gobierno mexicano impulsó en El Salvador el programa Sembrando Vida y Jóvenes Construyendo el Futuro como parte de una estrategia regional para atender las causas de la migración irregular.En 2022, Andrés Manuel López Obrador visitó El Salvador y ambos gobiernos acordaron ampliar esas iniciativas, con aportes de México y del propio gobierno salvadoreño. La Presidencia salvadoreña afirmó que el acuerdo buscaba crear condiciones para frenar la migración irregular, mientras que López Obrador sostuvo que El Salvador era el país donde más habían avanzado esos programas en Centroamérica.
La Presidencia salvadoreña también presentó esa cooperación como una forma de combatir problemas estructurales como la migración, bajo el principio de respeto a la soberanía de cada país.
Rescatistas en Venezuela: solidaridad y vitrina regional
Como muestra de solidaridad con el pueblo venezolano, Bukele envió a 300 rescatistas y paramédicos, además de 50 toneladas de ayuda para los damnificados. El gesto fue recibido con muestras de agradecimiento el 25 de junio por la vicepresidenta ejecutiva Delcy Rodríguez.El presidente salvadoreño ha puesto el foco de sus publicaciones en redes sociales en los rescates realizados en Venezuela: desde el de Nayarit Colmenares, de 39 años, tras más de siete horas de trabajo, hasta el de Hernán Gil, un vigilante que permaneció más de una semana atrapado bajo los escombros en La Guaira.
Su rescate, conseguido tras un arduo operativo de 72 horas, se convirtió en uno de los símbolos de la operación internacional de emergencia, con participación de equipos de varios países, entre ellos El Salvador.




















