Un cargamento de más de una tonelada y media de cocaína, valorado en 50.2 millones de dólares en el mercado estadounidense y con destino a México, fue incautado por las autoridades ecuatorianas.
La Policía Nacional de Ecuador incautó 1684 bloques de cocaína ocultos en una maquinaria industrial que había sido declarada como separador de metales, informó el ministro del Interior de Ecuador, John Reimberg Oviedo, en un comunicado del 8 de octubre en X.
El cargamento fue descubierto tras una inspección aduanera, cuando ya se encontraba estibado en un contenedor listo para iniciar su ruta marítima con destino a México.

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La cocaína tenía un peso neto de 1675.58 kilogramos, con un valor estimado de 50.2 millones de dólares en el mercado estadounidense, y fue incautada en el puerto de Guayaquil, en la costa del Pacífico de Ecuador, detalla el comunicado.
Durante el operativo fueron detenidas dos personas: la gerente y el representante de la empresa exportadora. La Policía de Ecuador agregó que la incautación representa una afectación económica de cerca de 4 millones de dólares para el narcotráfico en el mercado nacional ecuatoriano, lo que debilita las estructuras financieras del narcotráfico. La Policía indicó además que los 1684 bloques equivalían a 16,775,800 dosis de cocaína.
A este decomiso se sumó otro golpe. El gobierno de Ecuador informó el jueves 8 de octubre que, con el apoyo de la Fiscalía General, Europol, la Guardia Civil y la Policía de España, ejecutó un macrooperativo en el marco de la lucha contra estas organizaciones que dejó 21 detenidos y 23 allanamientos.
Las investigaciones iniciaron en octubre de 2024, después de que se incautara un cargamento en un puerto español procedente también de Guayaquil. Durante el operativo, se permitió vincular 14 incautaciones previas. Sumadas a los decomisos recientes, el valor total de la droga asegurada ascendió a 1765 millones de dólares.
La red, activa desde 2019 en diversas regiones de Ecuador, operaba mediante 15 empresas fachada de exportación y vínculos con la mafia balcánica y la Mocro Maffia para traficar droga desde Colombia hacia Europa.
Estas incautaciones forman parte de la política de seguridad contra el narcotráfico del presidente de Ecuador, Daniel Noboa, quien desde que asumió el poder ha declarado que combatirá al crimen organizado hasta erradicar sus estructuras financieras y operativas.
En este contexto, durante su discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas a finales de septiembre, Noboa abordó la crisis provocada por el crimen organizado y expuso ante los miembros distintas propuestas para hacerle frente.
El mandatario advirtió que los grupos criminales ya globalizaron su cooperación compartiendo rutas, finanzas y tecnología con mayor eficacia que los propios Estados, por lo que urgió a reconocer que este fenómeno ha dejado de ser un asunto meramente interno para convertirse en una amenaza global contra la paz y la seguridad internacional.
Ante esta realidad, Noboa enfatizó que Ecuador no pide que otros actúen en su lugar, sino una cooperación respetuosa de la soberanía y con resultados medibles, por lo que propuso tres acciones concretas en el marco de las Naciones Unidas: la creación de un mecanismo internacional para rastrear y congelar los flujos financieros ilícitos, una plataforma permanente de intercambio de información entre agencias de seguridad, y que el organismo internacional incorpore al crimen organizado transnacional como una prioridad en la prevención de conflictos.
“Durante mucho tiempo se trató el crimen organizado como un problema policial. Hoy sabemos que es más que eso. Cuando controla territorios y penetra instituciones, sustituye a la autoridad legítima, erosiona el Estado de derecho y desestabiliza sociedades enteras. Y cuando eso ocurre en varios países a la vez, deja de ser un asunto interno. Se convierte en una amenaza para la paz y la seguridad internacional”, expuso el mandatario.
El gobierno de Noboa ha priorizado la cooperación internacional con agencias de diversos países. Esta estrategia incluye una relación de colaboración con Estados Unidos centrada en el intercambio de información, operativos conjuntos y procesos de extradición para enfrentar a las estructuras del crimen organizado que operan en la región.
Como parte de esta estrategia, el país se unió a la iniciativa estadounidense del Escudo de las Américas —liderada por el presidente Donald Trump— y firmó acuerdos de cooperación bilateral a través de la Coalición contra los Cárteles de las Américas (ACCC), liderada por el Departamento de Guerra de EE. UU., con el objetivo de fortalecer la seguridad hemisférica y frenar el narcotráfico transnacional.
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