La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) está defendiendo su decisión de no avanzar con la revisión de una terapia destinada a tratar un trastorno cerebral raro y grave, también llamada enfermedad de Huntington.
Un alto funcionario de la FDA, que habló bajo condición de anonimato, declaró a los periodistas durante una llamada el 5 de marzo que los resultados del ensayo de la terapia génica AMT-130 de uniQure no son suficientes para justificar una revisión regulatoria de la terapia.
Aunque el análisis de uniQure, que compara a los pacientes del ensayo con personas ajenas al estudio, sí mostró beneficios, la FDA no permite utilizar comparaciones con controles externos para tomar decisiones regulatorias, explicó el funcionario.
El funcionario calificó el producto como una "terapia fallida" y confirmó que los reguladores han solicitado a uniQure realizar un nuevo ensayo para demostrar que el tratamiento realmente beneficia a los pacientes con Huntington. Dicho ensayo incluiría un grupo control con placebo.
"La razón por la que utilizamos un grupo control con placebo, en lugar de simplemente compararlos con personas con Huntington del pasado o ajenos al estudio, es porque la enfermedad de Huntington tiene un curso variado... y se sabe que los pacientes son particularmente vulnerables al efecto placebo, lo que significa que se sienten mejor únicamente porque creen que deberían mejorar", señaló el funcionario.
"La otra razón es que los puntos finales utilizados en la evaluación de la enfermedad de Huntington son puntos finales muy subjetivos", que son susceptibles al efecto placebo, añadió el funcionario.
"Por esta razón, la política de larga data de la FDA es que necesitamos un control con placebo para determinar si el tratamiento funciona o es una farsa".
La FDA nunca ha aprobado una terapia que modifique el curso de la enfermedad de Huntington, una condición hereditaria causada por un gen defectuoso que provoca un deterioro progresivo y grave, como la pérdida del control muscular.
La AMT-130 se administra mediante un procedimiento quirúrgico que consiste en perforar el cráneo e inyectar la terapia directamente en las células cerebrales.
En un pequeño ensayo clínico, uniQure asignó aleatoriamente a los pacientes para recibir AMT-130 o a un procedimiento simulado. Se suponía que se trataba de incisiones cutáneas para ocultar si habían recibido el tratamiento real o el placebo; sin embargo, uniQure confirmó que en realidad se realizaron perforaciones parciales en el cráneo.
Los pacientes tratados no mostraron mejoría respecto al grupo de control con placebo después de 12 meses. El Dr. Walid Abi-Saab, director médico de uniQure, explicó a los inversores en una reciente llamada telefónica que sería "difícil detectar un cambio significativo y confiable" en tan solo un año.
No obstante, el ensayo sí reveló una desaceleración de la progresión de la enfermedad después de uno y tres años, en comparación con un grupo externo de pacientes, anunció uniQure en 2025. La compañía dijo en ese momento que buscaría la aprobación de la FDA en 2026 basándose en los datos del ensayo.
"UniQure sostiene que no se puede esperar que su tratamiento funcione en un solo año y sostiene que sus datos de control externo son válidos", dijo el alto funcionario de la FDA en la llamada del jueves.
Pero si ambas afirmaciones son ciertas, ¿por qué observamos un beneficio al año en los datos de control externo, pero no en los datos del ensayo aleatorizado? Es probable que esas afirmaciones no sean correctas. Si el producto funcionara tan bien como afirman, se vería el beneficio ya en un año.
El pasado 2 de marzo, uniQure informó que la FDA le había comunicado que los datos del ensayo eran insuficientes. Los reguladores recomendaron encarecidamente realizar un nuevo ensayo aleatorizado que incluyera pacientes con placebo que recibirían una cirugía simulada, según la empresa.
El funcionario de la FDA explicó a los periodistas que, en un nuevo ensayo, el grupo placebo recibiría anestesia durante unos 30 minutos para poder realizar una incisión en la piel, o "tres pequeños cortes en el cuero cabelludo". El funcionario indicó que uniQure optó voluntariamente por realizar perforaciones en el cráneo en el ensayo anterior, en lugar de limitarse a incisiones cutáneas.
Por su parte el Dr. Abi-Saab indicó que una cirugía simulada real requeriría entre 10 y 12 horas de anestesia, además de incisiones en la piel y posiblemente perforaciones en el cráneo, lo que representa un riesgo importante para los pacientes.
Más tarde ese mismo jueves, uniQure emitió un comunicado en el que calificó "las recientes declaraciones hechas por fuentes anónimas de la FDA a la prensa como altamente irregulares, sin precedentes e incompletas o completamente incorrectas".
La compañía dijo estar confiada en los datos que ya presentó a la FDA y se declaró "lista para seguir adelante".














