El envejecimiento saludable suele considerarse como resultado del estilo de vida: La alimentación, el ejercicio y el sueño. Sin embargo, nuevas investigaciones sugieren que la genética desempeña un papel fundamental a la hora de determinar cómo envejecen las personas, ya que explica hasta una cuarta parte de las diferencias en la función física y mental en la vejez.
Un estudio de la Universidad de Adelaida descubrió que la predisposición genética contribuye entre un 19.5 % y un 25.2 % a la variación de lo que los investigadores denominan "capacidad intrínseca", una medida clave del envejecimiento saludable.
"Nuestros hallazgos muestran que la genética desempeña un papel significativo en la configuración de la capacidad intrínseca humana —el conjunto de habilidades físicas y mentales que sustentan el envejecimiento saludable"— declaró el profesor asociado Azmeraw Amare a The Epoch Times.
La capacidad intrínseca y las conclusiones de la investigación
Un elemento central del estudio es el concepto de "capacidad intrínseca".A diferencia de los parámetros tradicionales que miden la presencia de enfermedades o la simple esperanza de vida, la capacidad intrínseca evalúa las capacidades físicas y mentales generales de una persona, incluyendo la movilidad, la función cognitiva y el bienestar psicológico.
Utilizando datos de más de 13,000 participantes en el Estudio Longitudinal Canadiense sobre el Envejecimiento, los investigadores analizaron cómo la predisposición genética y los hábitos de vida —como la actividad física, la dieta, el sueño y el tabaquismo— interactuaban para determinar estos resultados.
Los resultados indicaron que una mayor capacidad intrínseca se asociaba con un mayor nivel de actividad física, una dieta de tipo mediterráneo, un mayor nivel educativo, el hecho de tener empleo y la participación social.
Por qué la genética no es el destino
Una de las conclusiones más reveladoras del estudio es que la genética y el estilo de vida no actúan de forma aislada.Según Amare, el ADN puede actuar como un "regulador" de las elecciones de estilo de vida.
"La predisposición genética puede amplificar o atenuar los efectos de los factores relacionados con el estilo de vida y el comportamiento en los resultados del envejecimiento", dijo.
Esto significa que, incluso entre personas con hábitos similares, los resultados del envejecimiento pueden variar en función de su composición genética.
A pesar de la influencia de la genética, la investigación destaca que los factores relacionados con el estilo de vida son modificables e influyen en la forma en que las personas envejecen.
"Las personas que realizaban actividad física con regularidad, seguían una dieta nutritiva, respetaban las horas de sueño recomendadas y evitaban fumar presentaban una capacidad intrínseca significativamente mayor, independientemente de su origen genético", dijo Amare.
El estudio también reveló una clara relación "dosis-respuesta", en la que las personas que seguían de forma constante hábitos saludables experimentaban mejoras en su capacidad intrínseca y en sistemas biológicos clave.
Relevancia para Australia y las comunidades diversas
Aunque el estudio se basa en datos canadienses, Amare señaló que los hallazgos eran ampliamente aplicables a Australia."Ambas poblaciones son principalmente de ascendencia europea y comparten patrones socioeconómicos y de estilo de vida similares, típicos de las sociedades occidentales", dijo Amare. "Estas similitudes hacen que las conclusiones generales sean relevantes para los australianos".
Sin embargo, señaló una salvedad: Existe una necesidad imperiosa de contar con datos más diversos.
"Es importante reconocer que las poblaciones no europeas y culturalmente diversas siguen estando infrarrepresentadas en esta investigación", dijo Amare.
"Los futuros estudios realizados con cohortes australianas, especialmente aquellos que reflejen comunidades cultural y lingüísticamente diversas, serán cruciales para confirmar y ampliar la aplicabilidad de estos hallazgos".
Aunque la genética puede establecer los parámetros de nuestro potencial, el estilo de vida sigue siendo la forma más práctica y accesible de mejorar cómo envejecemos.
La investigación respalda un cambio hacia la salud preventiva personalizada, en la que, algún día, tu plan de ejercicio y dieta podría adaptarse a tu "margen de seguridad" genético específico.

















