Próstata agrandada: condición más común en hombres mayores, causas, síntomas y tratamientos

La próstata agrandada es la afección más común en hombres mayores. (Ilustración de The Epoch Times, Shutterstock).

La próstata agrandada es la afección más común en hombres mayores. (Ilustración de The Epoch Times, Shutterstock).

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28 de abril de 2026, 5:45 p. m.
| Actualizado el28 de abril de 2026, 5:45 p. m.

A medida que los hombres envejecen, muchos notan que necesitan orinar con más frecuencia. Esto suele deberse al agrandamiento de la próstata, una afección también conocida como hiperplasia prostática benigna (HPB).

La próstata es una glándula que crece de forma natural a lo largo de la vida adulta del hombre. La hiperplasia prostática benigna (HPB) se produce cuando aumenta de tamaño más allá de lo normal, ejerce presión sobre la vejiga y estrecha la uretra, el conducto por donde sale la orina, lo que genera molestias urinarias.

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La HPB es la afección prostática más común en hombres mayores de 50 años, afecta a aproximadamente el 5 % de los hombres de entre 40 y 64 años y aumentando a más del 30 % de los mayores de 65.

No es cáncer, no se extiende a otras partes del cuerpo ni pone en riesgo la vida, por lo general, no se considera un problema de salud a menos que comience a causar síntomas perceptibles. Muchas veces se puede controlar mediante cambios en el estilo de vida, medicamentos y, cuando sea necesario, cirugía.

<em>Ilustración de The Epochtimes, Shutterstock</em>Ilustración de The Epochtimes, Shutterstock

¿Cuáles son los síntomas y signos tempranos de la próstata agrandada?

Los síntomas comunes incluyen:

- Micción frecuente, especialmente por la noche (nicturia): Debido a que la vejiga no se vacía por completo, los hombres pueden necesitar orinar con más frecuencia, incluso varias veces durante la noche.

- Flujo urinario débil o reducido: La fuerza y ​​el volumen de la orina pueden disminuir, lo que ralentiza el chorro y, en ocasiones, provoca esfuerzo al orinar.

- Dificultad para orinar: Los hombres pueden sentir la necesidad de orinar, pero les resulta difícil iniciar el flujo.

- Urgencia de orinar: La sensación de necesidad de orinar puede volverse repentina e intensa, lo que dificulta el control.

- Sensación de vaciado incompleto: Incluso después de orinar, puede persistir la sensación de que la vejiga no se ha vaciado por completo.

- Flujo intermitente: La orina sale y se detiene varias veces debido a una obstrucción parcial de la uretra.

- Goteo al final: Después de terminar, puede que continúe goteando un poco de orina.

- Dolor al orinar o después de la eyaculación: Puede producirse dolor o molestias en la ingle, la parte inferior del abdomen o la zona pélvica cuando una próstata agrandada ejerce presión sobre los tejidos circundantes o causa una obstrucción urinaria.

Algunos medicamentos pueden empeorar los síntomas de la hiperplasia prostática benigna (HPB) al afectar la función de la vejiga o el flujo urinario. Entre ellos se incluyen medicamentos de venta libre para el resfriado y la tos, como descongestionantes o antihistamínicos, así como tranquilizantes, antidepresivos y diuréticos. Un estudio de 2025 reveló que, tras la vacunación contra el COVID-19, los pacientes con HPB tenían mayor probabilidad de experimentar problemas urinarios.

Debe buscar atención médica de inmediato si no puede orinar o si los síntomas urinarios van acompañados de fiebre y escalofríos, sangre en la orina o dolor en la parte baja del abdomen o en las vías urinarias. Estos síntomas pueden indicar una complicación grave que requiere tratamiento urgente.

¿Qué causa la próstata agrandada?

La próstata es una glándula pequeña, del tamaño de una nuez, que se encuentra en los hombres, justo debajo de la vejiga, rodeando la uretra.

El agrandamiento de la próstata se produce cuando se altera el equilibrio normal entre el crecimiento y la muerte celular, lo que provoca la acumulación de células y el aumento de tamaño de la glándula alrededor de la uretra. La causa exacta no se comprende del todo, pero se cree que los cambios hormonales asociados al envejecimiento desempeñan un papel fundamental.

Los hombres producen naturalmente testosterona, la principal hormona sexual masculina, junto con pequeñas cantidades de estrógeno, la principal hormona sexual femenina. Una teoría propone que, con la edad, los niveles de testosterona activa disminuyen, lo que conlleva una mayor proporción de estrógeno. Este cambio hormonal podría contribuir al desarrollo de la hiperplasia prostática benigna (HPB), ya que el aumento de la actividad estrogénica en la próstata puede estimular el crecimiento celular y el agrandamiento de la misma.

Otra teoría sugiere que los niveles de testosterona disminuyen mientras que los niveles de dihidrotestosterona, una hormona masculina que regula el desarrollo sexual y el crecimiento del vello corporal masculino, se mantienen elevados y se acumulan en la próstata.

Dado que se sabe que la dihidrotestosterona promueve el crecimiento prostático, esta acumulación podría estimular y contribuir al desarrollo de la hiperplasia prostática benigna (HPB).

Los hombres que son castrados antes de la pubertad o que padecen ciertas alteraciones hormonales rara vez desarrollan un agrandamiento de la próstata.

Factores de riesgo

Diversos factores relacionados con el estilo de vida, la salud y la biología pueden aumentar el riesgo de agrandamiento de la próstata o empeorar sus síntomas.

- Edad: El riesgo aumenta con los años.

- Alcohol: El consumo moderado y regular de alcohol puede aumentar los síntomas del tracto urinario inferior, probablemente debido al efecto diurético del alcohol, mientras que el efecto del consumo de moderado a excesivo de alcohol aún no está claro.

- Cafeína: El consumo excesivo de cafeína puede aumentar el riesgo de hiperplasia prostática benigna (HPB) o empeorar los síntomas.

- Obesidad: El aumento de la inflamación sistémica y los niveles elevados de estrógeno pueden contribuir a la hiperplasia prostática benigna (HPB). Por cada aumento de 0.05 en la relación cintura-cadera (una medida de la obesidad abdominal), el riesgo de desarrollar HPB aumenta aproximadamente un 10 %.

- Estilo de vida sedentaria: La falta de ejercicio puede aumentar la gravedad de los síntomas, mientras que el movimiento regular, incluyendo caminar a diario, parece reducir el riesgo.

- Tabaquismo: Un historial prolongado de tabaquismo intenso (50 paquetes al año o más) puede aumentar la probabilidad de síntomas urinarios graves, mientras que el efecto del tabaquismo leve sigue siendo menos claro.

- Inflamación de la próstata: La inflamación crónica de bajo grado puede contribuir a la hiperplasia prostática benigna (HPB) y puede estar causada por factores como la presión urinaria, la obesidad, la obstrucción de los conductos, la actividad autoinmune o la inflamación prostática persistente.

- Deficiencia de zinc: La deficiencia crónica de zinc puede aumentar el riesgo de desarrollar hiperplasia prostática benigna (HPB) en hombres mayores de 50 años, así como hipertensión, diabetes y síndrome metabólico.

- Ciertas afecciones médicas: Algunas afecciones, como la hipertensión arterial, las enfermedades cardíacas y la diabetes, pueden estar asociadas con la hiperplasia prostática benigna (HPB), aunque esta relación podría deberse al envejecimiento más que a una conexión directa. El síndrome metabólico, que incluye hipertensión arterial, resistencia a la insulina y niveles anormales de colesterol, también puede aumentar el volumen de la próstata y el riesgo de síntomas en el tracto urinario inferior.

- Ciertos medicamentos: El uso de medicamentos antidiabéticos, especialmente la insulina, puede aumentar el riesgo de hiperplasia prostática benigna (HPB), síntomas del tracto urinario inferior y la necesidad de cirugía relacionada con la próstata. Los antihistamínicos y descongestionantes nasales pueden bloquear temporalmente el flujo de orina al estrechar la uretra o reducir las contracciones de la vejiga.

- Antecedentes familiares: Tener un familiar de primer grado con hiperplasia prostática benigna (HPB) puede cuadruplicar el riesgo, mientras que tener un hermano afectado puede multiplicarlo por seis. En estudios con gemelos, los gemelos idénticos presentan síntomas más graves del tracto urinario inferior que los gemelos fraternos.

- Geografía y etnia: La hiperplasia prostática benigna (HPB) se observa con mayor frecuencia en los países occidentales que en los orientales, y también puede ser más común entre los hombres negros.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico precoz de la hiperplasia prostática benigna (HPB) es importante para prevenir complicaciones y distinguirla de afecciones más graves, como el cáncer de próstata.

El primer y más importante paso para evaluar la hiperplasia prostática benigna (HPB) es una historia clínica completa. Esto ayuda a los médicos a comprender las posibles causas de los síntomas del tracto urinario inferior y cualquier afección relacionada. Los aspectos clave que se exploran incluyen el tipo, el inicio y la frecuencia de los síntomas; antecedentes de infecciones urinarias recurrentes; medicamentos actuales, tanto recetados como de venta libre; ingesta diaria de líquidos y consumo de cafeína o alcohol; enfermedades o cirugías previas; y antecedentes familiares de problemas de próstata.

Generalmente, a continuación se realiza un examen físico, que puede incluir la observación de la micción para detectar irregularidades y la revisión de la parte inferior del abdomen para descartar una vejiga agrandada por retención urinaria. El tacto rectal es fundamental para la evaluación, ya que permite al médico valorar el tamaño, la forma y la consistencia de la próstata. Las zonas duras o firmes pueden indicar la presencia de cáncer de próstata. El examen también puede incluir la revisión de la secreción uretral y la detección de ganglios linfáticos agrandados o sensibles en la ingle.

En la mayoría de los casos, el médico recomendará pruebas adicionales para ayudar a confirmar el diagnóstico, entre las que se incluyen:

- Análisis de orina: Se utiliza para detectar sangre, infecciones, azúcar, proteínas y otros marcadores. Generalmente es la primera prueba de laboratorio que se solicita y puede ser la única necesaria para síntomas leves.

- Urocultivo: Prueba que se solicita cuando se sospecha una infección del tracto urinario.

- Prueba del antígeno prostático específico (PSA): Un análisis de sangre que mide el nivel de PSA, una proteína producida por la próstata. Los niveles elevados de PSA pueden indicar agrandamiento de la próstata, mientras que niveles significativamente más altos pueden sugerir cáncer de próstata.

- Ecografía abdominal o transrectal: una prueba de imagen que utiliza ondas sonoras para medir el tamaño de la próstata y la cantidad de orina que queda en la vejiga después de orinar.

- Medición del residuo posmiccional: Una prueba, que a menudo se realiza con una ecografía, que mide la cantidad de orina que queda en la vejiga después de orinar.

- Cistometría: Prueba que mide la presión y la función de la vejiga mediante el uso de un catéter para llenarla de agua mientras un ordenador registra la presión, lo que ayuda a evaluar qué tan bien se vacía la vejiga durante la micción.

- Cistoscopia: Procedimiento en el que se introduce un tubo delgado y flexible con una cámara, llamado cistoscopio, a través del pene y la uretra, lo que permite al médico examinar la vejiga y el tracto urinario en busca de cambios estructurales u obstrucciones.

- Ecografía transrectal con biopsia: Prueba que se utiliza cuando se sospecha cáncer de próstata, en la que se introduce una pequeña sonda de ultrasonido en el recto para visualizar la próstata y guiar una biopsia con aguja.

- Urografía por tomografía computarizada: una prueba de imagen que examina el tracto urinario para identificar obstrucciones, como cálculos renales o vesicales, y evaluar cualquier daño que pueda estar causando síntomas.

Tratamientos para la próstata agrandada

El tratamiento es individualizado y depende de la gravedad de los síntomas. El objetivo es reducir los síntomas urinarios, mejorar el bienestar y prevenir problemas crónicos del tracto urinario o la vejiga.

1. Vigilancia activa (espera vigilante)

Si los síntomas son leves, puede optar por retrasar el tratamiento mientras su médico monitorea su estado para detectar cualquier cambio o complicación. Durante este tiempo, sus síntomas pueden empeorar, permanecer igual o incluso mejorar con el tiempo, lo cual ocurre en aproximadamente un tercio de los hombres con hiperplasia prostática benigna (HPB). Este período también ofrece la oportunidad de centrarse en cambios en el estilo de vida.

2. Medicamentos

Los medicamentos aprobados por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) mejoran los síntomas en entre el 30% y el 60% de los hombres. Los principales tipos incluyen:

- Bloqueadores alfa-adrenérgicos: Relaja los músculos de la próstata y el cuello de la vejiga para mejorar el flujo urinario y reducir la frecuencia miccional y la nicturia. Estos medicamentos actúan rápidamente y suelen ser la primera opción. Los efectos secundarios comunes incluyen mareos (especialmente al ponerse de pie), fatiga, dolores de cabeza, hipotensión y disfunción eyaculatoria.

- Inhibidores de la 5-alfa-reductasa: Bloquean la conversión de testosterona en dihidrotestosterona para reducir el tamaño de la próstata y mejorar el flujo urinario. Estos medicamentos son más efectivos en hombres con próstatas grandes y pueden tardar hasta seis meses en brindar su beneficio completo. También pueden reducir el riesgo de retención urinaria y la necesidad de cirugía. Los efectos secundarios pueden incluir disfunción sexual, disminución del volumen de la eyaculación y, con menos frecuencia, aumento del tamaño de las mamas.

- Inhibidores de la fosfodiesterasa-5: Relaja el músculo liso de la próstata y reduce la hiperactividad de la vejiga cuando se toman a diario, lo que ayuda a mejorar la frecuencia urinaria, la urgencia y la incontinencia. Estos medicamentos se usan comúnmente para tratar la disfunción eréctil, pero no se ha demostrado que mejoren significativamente el flujo urinario.

Las investigaciones sugieren que combinar un bloqueador alfa con un inhibidor de la 5-alfa-reductasa puede ser más eficaz que usar cualquiera de los dos medicamentos por separado.

3. Terapias quirúrgicas mínimamente invasivas

Estos procedimientos suelen realizarse de forma ambulatoria y ofrecen una recuperación más rápida que la cirugía tradicional. Generalmente se recomiendan para hombres que no responden a la medicación o que desarrollan complicaciones como obstrucción urinaria, cálculos en la vejiga, sangre en la orina o sangrado relacionado con la próstata. Las opciones incluyen:

- Elevación uretral prostática: Consiste en la colocación de pequeños implantes permanentes en la próstata para elevar y comprimir el tejido, abriendo la uretra sin extirpar tejido. Este procedimiento puede realizarse con anestesia local o general y se asocia con menos efectos secundarios sexuales. Los estudios sugieren que el alivio de los síntomas puede durar al menos cinco años.

- Terapia térmica con vapor de agua: Utiliza vapor para destruir las células prostáticas que comprimen la uretra, lo que permite que la próstata se reduzca a medida que el cuerpo elimina el tejido muerto. Los efectos secundarios temporales pueden incluir sangre en la orina, el uso de catéter y micción frecuente, que generalmente desaparecen en dos o tres semanas. Los efectos secundarios sexuales son poco frecuentes y los beneficios pueden durar al menos cinco años.

- Prostatectomía láser: Utiliza energía láser administrada a través de un endoscopio insertado en la uretra para extirpar o vaporizar el exceso de tejido prostático. Estas técnicas tienen relativamente pocos efectos secundarios y pueden permitir que los hombres dejen de tomar medicamentos para la hiperplasia prostática benigna (HPB).

- Termoterapia transuretral por microondas: Utiliza un tubo delgado y flexible que se inserta en la uretra para administrar microondas que calientan y destruyen el exceso de tejido prostático, lo que ayuda a reducir la frecuencia y la urgencia urinaria.

- Aquablación: Utiliza un chorro de agua a alta presión guiado por ultrasonido en tiempo real para eliminar con precisión el exceso de tejido prostático, preservando al mismo tiempo las estructuras implicadas en la eyaculación.

- Embolización de la arteria prostática: Bloquea el flujo sanguíneo a la próstata para reducir el tamaño de la glándula y mejorar los síntomas urinarios. Los estudios a corto plazo muestran mejoría, pero se desconoce su eficacia a largo plazo.

- Ablación transuretral con aguja: Utiliza energía de radiofrecuencia de baja intensidad administrada a través de agujas para destruir el tejido prostático y mejorar el flujo urinario.

- Cateterismo: Consiste en introducir un tubo delgado para drenar la orina de la vejiga, ya sea a través de la uretra o mediante una pequeña abertura por encima del hueso púbico. Este método proporciona un alivio temporal y conlleva riesgo de infección.

- Electrovaporización transuretral: Utiliza un resectoscopio con un electrodo para aplicar corriente eléctrica y destruir el exceso de tejido prostático.

- Ablación transuretral por ultrasonido: Utiliza ultrasonido guiado por resonancia magnética, administrado a través de un dispositivo insertado en la uretra, para atacar y destruir el tejido prostático, minimizando al mismo tiempo el daño al tejido circundante.

- Dispositivos prostáticos implantables temporales: Se coloca un pequeño dispositivo en la uretra durante aproximadamente una semana para remodelar el conducto urinario y reducir la obstrucción prostática. Los posibles efectos secundarios incluyen infecciones del tracto urinario, incontinencia y cicatrices uretrales.

4. Cirugía

La cirugía puede ser necesaria si los medicamentos no son efectivos, los síntomas son graves o se presentan complicaciones. También puede considerarse para hombres que no toleran el tratamiento médico. Si bien la cirugía puede aliviar la obstrucción urinaria, no cura la hiperplasia prostática benigna (HPB). Las opciones incluyen:

- Resección transuretral de próstata: Consiste en la extirpación de la parte central de la próstata mediante un resectoscopio insertado a través de la uretra. El tejido extirpado se sella eléctricamente, y los vasos sanguíneos se sellan. La recuperación suele durar unas tres semanas, con un catéter colocado de uno a tres días y una hospitalización de uno a dos días. La mortalidad es muy baja (0.1 %), pero entre los efectos secundarios pueden figurar la impotencia y la incontinencia.

- Incisión transuretral de la próstata: Consiste en realizar pequeñas incisiones en la próstata y el cuello de la vejiga para ensanchar la uretra y mejorar el flujo urinario en hombres con próstatas más pequeñas.

- Prostatectomía: Consiste en la extirpación de la porción interna de la próstata para aliviar la obstrucción. Este procedimiento ofrece la mejoría más rápida de los síntomas, pero conlleva el mayor riesgo de complicaciones a largo plazo, como impotencia, incontinencia, eyaculación retrógrada y la posible necesidad de una segunda intervención quirúrgica.

Tras una cirugía de próstata, la inflamación puede dificultar la micción. A menudo se utiliza una sonda de Foley, un tubo delgado que se inserta en la vejiga, durante varios días para drenar la orina de la vejiga a una bolsa que se coloca en la pierna mientras disminuye la inflamación.

5. Hierbas medicinales

Siempre consulte con su médico antes de comenzar cualquier terapia a base de hierbas, ya que algunos suplementos pueden interactuar con medicamentos o afectar los resultados de las pruebas.

- Palma enana americana: La terapia vegetal más utilizada para la hiperplasia prostática benigna (HPB). Un metaanálisis de 2020 de cuatro estudios con más de 1000 hombres con HPB reveló que la palma enana americana mejoraba los síntomas urinarios de forma similar a la tamsulosina, con menos efectos secundarios, aunque era menos eficaz para reducir el tamaño de la próstata. Sin embargo, estudios previos de mayor tamaño no hallaron mejoría en los síntomas en comparación con el placebo, y las guías clínicas actuales no la recomiendan.

- Ortiga: Una revisión sistemática de 2025 de seis estudios que involucraron a más de 1200 hombres con hiperplasia prostática benigna (HPB) encontró evidencia de que el extracto de raíz de ortiga puede mejorar los síntomas urinarios.

- Epilobio: Un estudio realizado en 2021 con 128 hombres reveló que aquellos que tomaron un suplemento diario de epilobio durante seis meses redujeron la cantidad de orina residual y las visitas nocturnas al baño, sin que se reportaran efectos secundarios.

- Ciruelo africano: Un metaanálisis realizado en el año 2000 con 18 estudios que incluyeron a casi 1600 hombres con hiperplasia prostática benigna (HPB) encontró mejoras modestas en los síntomas y el flujo urinario, con efectos secundarios leves.

6. Fórmulas herbales de la medicina tradicional china

Un metaanálisis de 2024 de 107 estudios que incluyeron a más de 11,000 hombres concluyó que combinar la medicina herbal tradicional china con el tratamiento occidental estándar puede mejorar los síntomas de la hiperplasia prostática benigna más que el tratamiento estándar por sí solo.
Un metaanálisis publicado en marzo, que incluyó 23 estudios, descubrió que una fórmula tradicional china a base de hierbas, llamada Píldora de Rama de Canela y Poria (Guizhi Fuling Wan), mejora el flujo urinario y reduce el tamaño de la próstata.

7. Acupuntura

Un metaanálisis de 2017 de ocho estudios con 661 hombres con hiperplasia prostática benigna (HPB) reveló que la acupuntura produjo mejoras leves pero medibles en los síntomas moderados a graves a corto plazo. Una revisión sistemática de 2025 de 85 estudios concluyó que la acupuntura para la HPB suele dirigirse a puntos específicos en la parte inferior del abdomen, la espalda y las piernas que pueden ayudar a aliviar los síntomas urinarios. Sin embargo, se necesita más investigación clínica de alta calidad para confirmar su eficacia y determinar los mejores protocolos.

Enfoques naturales y de estilo de vida

No todos los casos de hiperplasia prostática benigna (HPB) requieren tratamiento médico. Los síntomas leves a menudo se pueden controlar con cambios en el estilo de vida.

1. Consejos para el autocuidado

Los expertos recomiendan las siguientes medidas de autocuidado para ayudar a controlar la hiperplasia prostática benigna (HPB).

- Orine con regularidad: evite retener la orina durante largos períodos y orine siempre que sienta la necesidad.

- Mejore el vaciado de la vejiga: practica la doble micción (orinar, relajarse y volver a intentarlo) y considere sentarse para orinar para ayudar a vaciar completamente la vejiga.

- Controle la ingesta de líquidos: beba menos líquidos por la noche o antes de salir y vacíe la vejiga antes de acostarse.

- Evite los irritantes de la vejiga: limite o evite el alcohol y la cafeína, ya que pueden aumentar la producción y la frecuencia de la micción.

- Alivie el estreñimiento: Controle el estreñimiento mediante la dieta, la ingesta de líquidos o la medicación para reducir la presión sobre la vejiga y aliviar los síntomas urinarios.

2. Dieta

Un estudio de 2021 sugiere que seguir una dieta baja en grasas y rica en fibra, además de aumentar el consumo de zinc, linaza y semillas de calabaza, puede ayudar a retrasar la progresión de la hiperplasia prostática benigna (HPB) y mejorar los síntomas. Los expertos recomiendan centrarse en una dieta equilibrada que incluya frutas y verduras de colores variados, cereales integrales, fuentes de proteínas saludables como pescado, legumbres y aves, y grasas saludables como aceite de oliva y frutos secos.

La dieta mediterránea es un ejemplo de ello y se ha relacionado con un crecimiento prostático más lento. Un estudio de 2025 reveló que esta dieta podría ayudar a mejorar la función urinaria y reducir los síntomas en hombres con hiperplasia prostática benigna (HPB).

Ciertos compuestos bioactivos , como el licopeno, los ácidos grasos omega-3 y los polifenoles, también se han relacionado con una progresión más lenta de la enfermedad.

Entre los alimentos que pueden ser beneficiosos se incluyen los siguientes (tenga en cuenta que algunos estudios examinan las formas suplementarias de estos alimentos):

- Semillas de calabaza: Las investigaciones sugieren que las semillas de calabaza pueden ayudar a aliviar de forma segura los síntomas leves a moderados de la hiperplasia prostática benigna (HPB), pero generalmente no son tan efectivas como los medicamentos recetados. Un estudio piloto de 2019 con 60 hombres con HPB encontró que un extracto diario de semillas de calabaza redujo los síntomas urinarios en aproximadamente un 30 %, disminuyó la micción nocturna y redujo el volumen de orina residual. El aceite de semillas de calabaza puede ayudar a aliviar de forma segura los síntomas de la HPB leve a moderada.

- Productos de soja: Alimentos como el tofu, la leche de soja y el edamame (soja tierna) son ricos en isoflavonas de soja, que pueden mejorar los síntomas urinarios, reducir el tamaño de la próstata y el volumen residual posmiccional, y favorecer la función eréctil.

- Arándano rojo: Un estudio de 2015 realizado con 124 hombres mayores de 45 años con hiperplasia prostática benigna (HPB) reveló que el polvo de arándano rojo, especialmente en dosis altas, ayudó a mejorar los síntomas urinarios y la función de la vejiga. Otro estudio de 2015, realizado con 43 hombres mayores, encontró que tomar un suplemento concentrado de arándano rojo durante dos meses redujo las infecciones urinarias recurrentes.

- Tomate: Un estudio realizado en 2021 con 40 personas descubrió que un suplemento a base de tomate entero redujo significativamente los síntomas urinarios y mejoró la calidad de vida en hombres con hiperplasia prostática benigna (HPB).

- Curcumina: Un estudio de 2023 realizado con 52 hombres con hiperplasia prostática benigna (HPB) reveló que tomar una forma especializada de cúrcuma llamada curcumina nanomicelar mejoró sus síntomas urinarios. Otro estudio de 2023 con 40 hombres reveló que combinar la curcumina con la medicación estándar redujo el tamaño de la próstata y mejoró el flujo urinario y los síntomas.

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3. Ejercicio

Mayor actividad física se asocia con menos síntomas de hiperplasia prostática benigna (HPB) y de menor gravedad. El ejercicio puede ser beneficioso al influir en los niveles hormonales y reducir la actividad del sistema nervioso simpático, que puede tensar los músculos alrededor de la próstata y la vejiga. Los ejercicios del suelo pélvico también pueden fortalecer estos músculos, mejorar el control de la vejiga y reducir los síntomas urinarios.
Una revisión de 2025 sugiere que las moléculas liberadas durante el ejercicio, llamadas mioquinas, podrían afectar el metabolismo, la inflamación y la salud de los tejidos de forma que podrían ralentizar la progresión de la hiperplasia prostática benigna (HPB), aunque se necesita más investigación. Si bien su función exacta en la HPB aún se está estudiando, representan una diana prometedora para futuros tratamientos no farmacológicos. Se ha asociado la práctica de al menos una hora de actividad física semanal con síntomas menos graves de HPB, lo que sugiere que incluso el ejercicio moderado puede ofrecer beneficios.

Prevención

Si bien la hiperplasia prostática benigna (HPB) no se puede prevenir debido a que sus principales causas son el envejecimiento y los cambios hormonales naturales, la actividad física regular puede ayudar a reducir el riesgo. Los hombres que caminaban de dos a tres horas por semana tenían un 25 % menos de riesgo de desarrollar HPB.

Un estudio de 2024 reveló que consumir más alimentos ricos en fitoquímicos podría ayudar a reducir el riesgo. Investigaciones anteriores también sugieren que una dieta baja en grasas y carne roja, y rica en proteínas y vegetales, podría disminuir la probabilidad de desarrollar síntomas de hiperplasia prostática benigna (HPB).

La Fundación para el Cuidado Urológico también recomienda una dieta rica en ciertos alimentos de origen vegetal y mariscos para favorecer la salud de la próstata. Las verduras crucíferas, como el brócoli, la col y la col rizada, aportan antioxidantes, vitaminas, minerales y fitoquímicos que ayudan a proteger las células.

Las bayas aportan antioxidantes que combaten los radicales libres dañinos, mientras que los pescados grasos, como el salmón y la caballa, proporcionan ácidos grasos omega-3 antiinflamatorios. Los tomates, especialmente cocidos o en pasta, aportan licopeno, que disminuye el riesgo de hiperplasia prostática benigna e incluso puede reducir el riesgo de cáncer de próstata.

El té verde aporta antioxidantes adicionales, y las legumbres, como los frijoles, las lentejas y los cacahuetes, contienen fitoestrógenos que pueden ayudar a ralentizar el crecimiento tumoral. Nutrientes como el betacaroteno, los carotenoides y la vitamina A también pueden ofrecer cierta protección.

Los hombres con factores de riesgo conocidos deben hablar sobre sus síntomas urinarios y la frecuencia de sus exámenes de próstata con un profesional de la salud, ya que una evaluación y un tratamiento tempranos pueden ayudar a mantener la calidad de vida.

Complicaciones si no se trata

Si la hiperplasia prostática benigna (HPB) con síntomas moderados o graves no se trata, la vejiga debe trabajar continuamente contra la obstrucción causada por el agrandamiento de la próstata. Esto puede empeorar los síntomas y provocar complicaciones, entre ellas:

- Retención urinaria: A medida que la próstata aumenta de tamaño, estrecha la uretra, lo que obliga a la vejiga a esforzarse más para expulsar la orina. Con el tiempo, la vejiga puede debilitarse y no vaciarse por completo, lo que provoca retención urinaria.

- Infección del tracto urinario (ITU): El vaciado incompleto de la vejiga puede permitir que las bacterias se acumulen en el sistema urinario, lo que provoca una infección del tracto urinario. Si bien las ITU generalmente se tratan con antibióticos, las infecciones recurrentes pueden dañar la vejiga y los riñones.

- Cálculos en la vejiga: El vaciado incompleto de la vejiga puede dejar orina estancada en ella, creando un ambiente en el que se forman cristales minerales que se acumulan gradualmente hasta convertirse en cálculos.

- Dilatación del tracto urinario superior: La retención urinaria puede aumentar la presión dentro de la vejiga, lo que provoca que la orina fluya hacia atrás, hacia los uréteres y los riñones, y produce un estiramiento, conocido como dilatación del tracto urinario superior.

- Enfermedad renal: La acumulación de orina puede causar inflamación en las vías urinarias y los riñones y, en casos graves, provocar daño renal o insuficiencia renal.

Revisado por el médico Jimmy Almond.


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