Desde hace mucho tiempo, el matrimonio se ha considerado una fuerza protectora para la salud: un vínculo social que, gracias a la compañía, los recursos compartidos y el cuidado mutuo, favorece una mejor recuperación.
En la investigación sobre el cáncer, este beneficio resulta sorprendentemente consistente: las personas casadas suelen sobrevivir más tiempo tras el diagnóstico. Sin embargo, surge una pregunta más profunda: ¿influye el matrimonio en la probabilidad de desarrollar cáncer?
Un amplio estudio , publicado en Cancer Research Communications, comparó a personas casadas (incluidas las divorciadas y viudas) con aquella que nunca se casaron. Los resultados fueron impactantes: las tasas de cáncer eran mucho más elevadas entre las personas que nunca se habían casado: un 68 % más altas en los hombres y un 85 % más altas en mujeres.
¿Por qué las personas casadas tienen menor riesgo de cáncer?
Tras analizar datos de adultos estadounidenses mayores de 30 años, los autores del estudio descubrieron que la mayor incidencia de cáncer entre las personas solteras en comparación con las casadas se observaba en la mayoría de los tipos de cáncer y en distintos grupos demográficos, aunque no de forma uniforme. Esta diferencia era especialmente notable en los cánceres de cuello uterino, ano, hígado y estómago, así como en ciertos linfomas, que están relacionados con factores de riesgo modificables como infecciones, tabaquismo y consumo de alcohol.Por otro lado, cánceres como el de mama, tiroides y próstata mostraron diferencias mucho menores ya que están más fuertemente influenciados por factores genéticos heredados y procesos hormonales o biológicos naturales.
El matrimonio parece proteger la salud de varias maneras.
Puede ofrecer una mayor protección contra tener múltiples parejas sexuales, fumar o beber en exceso, en comparación con la convivencia o el estado de soltería.
Según el estudio, las personas que nunca se habían casado presentaban el mayor riesgo de padecer cánceres relacionados con el VPH. Por ejemplo, las tasas de incidencia de cáncer anal en hombres fueron más de cinco veces superiores y las de cáncer de cuello uterino, casi tres veces superiores, en mujeres. Estas diferencias probablemente reflejen variaciones en el comportamiento sexual, la exposición al VPH y la realización de pruebas de detección.
"Las parejas casadas suelen vigilarse mutuamente para detectar el consumo excesivo de alcohol, el tabaquismo, los síntomas y las señales de problemas de salud, y ofrecerse un mayor apoyo social y financiero", explicó Jagdish Khubchandani, epidemiólogo especializado en cáncer y profesor de salud pública en la Universidad Estatal de Nuevo México, en un correo electrónico enviado a The Epoch Times.
Además, las personas casadas suelen adoptar hábitos más saludables gracias a la influencia de su pareja, como una mejor alimentación y la actividad física regular, añadió. Estas ventajas sociales, económicas y de estilo de vida pueden contribuir a reducir el riesgo enfermedades.
El estudio de abril también encontró diferencias en las tasas de cáncer de endometrio y de ovario según el estado civil, lo que podría estar relacionado en parte con el efecto protector del embarazo y el parto contra estos cánceres.
"Aunque el estrés conyugal puede tener un efecto negativo en la salud, los beneficios del matrimonio superan con creces los riesgos relacionados con el estrés", señaló la Dra. Rumaisa Hameed, oncóloga y hematóloga, a The Epoch Times.
Según el estudio, los hombres negros solteros presentaban las tasas de cáncer más altas entre todos los grupos analizados. Por el contrario, los hombres negros casados tenían tasas de cáncer más bajas que los hombres blancos casados, un patrón que se repitió en varios tipos de cáncer.
Más allá del estado civil: ¿Qué otros factores protegen la salud?
Los autores del estudio sugirieron que los adultos que nunca se han casado representan un grupo importante a tener en cuenta en los esfuerzos de prevención y detección temprana del cáncer, particularmente en el contexto de la disminución de las tasas de matrimonio, el retraso o la renuncia a la maternidad y los cambios en las normas sociales.Los beneficios para la salud que suelen asociarse al matrimonio también pueden ser obtenidos por personas que no están casadas.
Khubchandani recomendó medidas como crear un fondo de ahorro para emergencias médicas, mantenerse al día con las pruebas de detección de cáncer, unirse a grupos con objetivos de salud compartidos, utilizar servicios de atención médica accesibles y prepararse para posibles eventos de salud graves.
Para las comunidades minoritarias, propone enfoques específicos que fortalezcan la educación sanitaria, amplíen el acceso a exámenes de detección y atención preventiva a nivel local, e involucren a los líderes comunitarios y a los profesionales de la salud.
El estado civil es un factor social importante vinculado a patrones comportamiento y vías de salud a largo plazo que influyen en el riesgo de cáncer. Probablemente funciona como un indicador de la ventaja social acumulada y un conjunto de factores interconectados que dan forma a los comportamientos relacionados con la salud y al acceso a la atención médica.



















