Este artículo muestra un estudio de caso de cómo un líder corrupto, dispuesto a subastar la soberanía nacional por beneficios personales y políticos, puede colocar a su país en una espiral existencial de pérdida de soberanía y destino. En Panamá, los tratos clandestinos del expresidente Juan Carlos Varela con la República Popular China (RPC) ilustran la estrategia más amplia de Beijing de utilizar captura de élites, préstamos opacos y contratos de infraestructura para asegurar posiciones geopolíticas en todo el hemisferio.
A finales de 2017, el presidente Varela recibió un mensaje confidencial instándolo a no mencionar la “donación” de ¥1000 millones (≈ US $145 millones) de Beijing porque podría “parecer el precio por la ruptura con Taiwán”. Ese dinero nunca apareció en el tesoro panameño; ni el Ministerio de Educación ni el Ministerio de Economía y Finanzas pudieron localizarlo. El episodio, documentado en Varelaleaks: Desclasificando a un Expresidente, reveló cómo Varela negoció en privado el realineamiento diplomático de Panamá mientras enriquecía a sí mismo y a su red.
La ruptura con Taiwán: el problema del pago secreto
La ruptura con Taipéi de junio de 2017 se planificó en secreto. Los mensajes filtrados confirman que la “donación” de mil millones de yuanes nunca ingresó a las cuentas públicas. Públicamente, la vicepresidenta Isabel de Saint Malo negó cualquier concesión; privadamente, la licorera familiar de Varela firmó un acuerdo de exportación de $38 millones con un importador chino solo semanas después del reconocimiento.Avances estratégicos: puertos, puentes y el tren que nunca tuvo sentido
Entre 2016 y 2018, las empresas estatales chinas aseguraron proyectos estratégicos:- Puerto de Contenedores de Colón de Landbridge Group en el lado Atlántico del Canal (un proyecto de $900 millones luego congelado), posicionando un centro logístico de la RPC cerca de la entrada caribeña.
- Puerto de cruceros de Amador de CHEC–Jan De Nul y el centro de convenciones adyacente de China Construction America en la entrada del Pacífico.
- Cuarto Puente sobre el Canal —adjudicado a un consorcio chino a pesar de un sobrecosto de $400 millones— lo que provocó preocupaciones estadounidenses de que el puente pudiera servir como “escáner” sobre las rutas marítimas.
- Estudio del tren Panamá–Chiriquí, financiado por Beijing, considerado económicamente inviable por el administrador del Canal, Jorge Quijano, pero promovido por Varela por su simbolismo político.
La embajada en Amador: “Provocando al águila mientras se baila con el oso”
El plan de Varela de otorgar a China cuatro hectáreas en la Calzada de Amador para una nueva embajada a la vista de los barcos que ingresan al Canal provocó una crisis diplomática. El embajador estadounidense John Feeley advirtió que cada marinero en tránsito vería “la prueba del ascenso del poder chino”. El magnate Stanley Motta advirtió a Varela “que no provocara al águila mientras bailaba con el oso”. Los autores presumen que Motta quiso decir el dragón.El funcionario de la Casa Blanca, Juan Cruz, describió la situación como “un campo minado”, enfatizando que Washington veía los movimientos de la RPC como una amenaza “para tomar el Canal”. Poco después, funcionarios estadounidenses amenazaron con revocar visas a figuras panameñas implicadas. Varela capituló, reubicando el sitio en Clayton, lejos del Canal.
La falla Huawei: vigilancia y captura digital
Desafiando una promesa personal hecha al embajador Feeley, Varela sustituyó a General Dynamics por Huawei en el centro de seguridad C5 de Panamá. Huawei ofreció financiamiento y equipo “donado”, una jugada típica de la Franja y la Ruta. Feeley advirtió que para SOUTHCOM sería “el zorro en el gallinero”.Control narrativo y cooptación de élites
Cuando la visita de Pompeo en 2018 generó titulares sobre China, Varela ordenó a sus aliados purgar la palabra “China” de la cobertura mediática y envió a su embajador a la televisión para negarlo. Presionó a medios afines pertenecientes a grandes familias empresariales, ofreciendo incentivos publicitarios y contratos estatales.Contramedidas de EE. UU. y el impacto posterior
La reacción de Washington combinó coerción y corrección: detener la embajada en Amador, desalentar a Huawei y reanclar a Panamá mediante iniciativas como Growth in the Americas. Para 2019, el gobierno sucesor ralentizó o canceló varios proyectos de la RPC. En 2025, Panamá se retiró formalmente de la Iniciativa de la Franja y la Ruta.Estatus actual de Juan Carlos Varela (2025)
Varela permanece en Panamá, dividiendo su tiempo entre su residencia en Altos del Golf en Ciudad de Panamá y la finca familiar en Penonomé, Coclé. No ha salido del país desde la sanción estadounidense y tiene prohibida la entrada a Estados Unidos bajo la designación del Departamento de Estado por corrupción significativa. Aunque ocasionalmente emite declaraciones públicas —la más reciente defendiendo su decisión de 2017 de reconocer a Beijing— en general evita eventos públicos y se desplaza bajo medidas de seguridad discretas.Conclusión
La gestión de Varela ilustra la anatomía de la captura hemisférica: cómo Beijing aprovecha la corrupción para diseñar realineamientos políticos y cómo la avaricia de un solo líder puede desviar el destino de una nación. Las tácticas de la RPC —préstamos concesionales, “regalos” tecnológicos y cortejo de élites— encontraron terreno fértil en las instituciones débiles de Panamá. La respuesta estadounidense, aunque tardía, reafirmó que la transparencia y la integridad son la primera línea de defensa en la lucha por la soberanía en el hemisferio.Para Panamá, la lección permanece: el interés nacional no puede externalizarse, y la prosperidad construida sobre el secreto invita a la dependencia. El Canal sigue siendo el punto de estrangulamiento del hemisferio entre dos océanos —y ahora, gracias a la naturaleza corrupta de un político, Panamá debe debatirse entre dos sistemas de poder.
El Instituto de Inteligencia Estratégica de Miami es un grupo de expertos conservador y no partidista que se especializa en investigación de políticas, inteligencia estratégica y consultoría. Las opiniones son del autor y no reflejan necesariamente la posición del Instituto.
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