Tras las sanciones que impuso el régimen comunista chino contra dos funcionarios de alto perfil de Belice y Paraguay —tras acusarlos de apoyar las intenciones de independencia de Taiwán y perjudicar los intereses de China—, Taiwán acusó de coerción al país asiático, y aseguró que no tiene derecho a influir en la diplomacia de ningún país.
“China utiliza diversos métodos de coerción, e incluso de represión transnacional, que ahora se extienden hacia nuestros aliados; expresamos nuestra profunda preocupación por este asunto”, declaró el viceministro de Relaciones Exteriores de Taiwán, Chen Ming-chi, en un encuentro con los medios, según la traducción del video de la Agencia Central de Noticias CNA publicado el 13 de octubre.
El funcionario taiwanes dijo que están respaldando a Paraguay y Belice para hacer frente a esta situación y les están proporcionando la asistencia requerida. Además, reiteró que Taiwán y China son independientes y no están subordinadas la una a la otra. Por tanto, Taipéi puede mantener intercambios internacionales según le convenga.

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“China ejerce constantemente este tipo de represión; creo que, en primer lugar, esto no ayuda en nada a su llamada relación de estabilidad estratégica constructiva”, señaló el funcionario.
“En segundo lugar, a medida que la visibilidad internacional de Taiwán es cada vez mayor, creo que este tipo de acciones solo los agotará aún más. ¿Acaso pretenden sancionar al mundo entero?”, cuestionó.
Por su parte, el primer ministro Cho Jung-tai señaló que China no tiene derecho a interferir en los asuntos internos de Taiwán ni a afectar la diplomacia de ningún país soberano e independiente del mundo, incluida la de Taiwán.
“Su mentalidad y prácticas hegemónicas [de China] ya han provocado el rechazo común en todo el mundo”, advirtió el funcionario.
El primer ministro dijo que Taiwán seguirá colaborando de manera “firme y estrecha” con sus aliados y con los países democráticos aliados “para defender la libertad, la democracia y los derechos humanos, así como para salvaguardar la paz y la seguridad regional, y al mismo tiempo resistir cualquier expansión hegemónica y totalitaria”.
El régimen chino aprobó el 12 de octubre una serie de sanciones inmediatas contra Gustavo Emigdio Villate Samaniego, ministro de Tecnologías de la Información y Comunicación de Paraguay, y Francis Fonseca, ministro de Asuntos Exteriores, Comercio Exterior, Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología de Belice.
Esta medida se adoptó bajo el argumento de que ambos ministros respaldan la independencia taiwanesa y afectan los intereses de Beijing. Las penalizaciones impuestas comprenden la inmovilización de los bienes y propiedades de los afectados en territorio chino, la prohibición de que ciudadanos o entidades de ese país realicen transacciones comerciales con ellos y la restricción absoluta para ingresar a China, incluyendo las regiones administrativas especiales de Hong Kong y Macao.
Tras el anuncio, el gobierno de Paraguay rechazó las sanciones, asegurando que “generan fricciones innecesarias” con el país sudamericano. Asimismo, el gobierno paraguayo ratificó su respaldo a Taiwán.
Por su parte, el ministro de Comunicaciones de Paraguay aseguró que las sanciones personales no le preocupan, ya que no cuenta con bienes ni propiedades en el país asiático. Agregó que la medida no le afecta, pues puede seguir haciendo su trabajo cotidiano en el gobierno.
Para el funcionario, estas sanciones son solo una forma en la que China intenta presionar e intimidar a los países. Sin embargo, señaló que, lejos de sentirse presionado, esto le sirve como un incentivo para seguir adelante y que las medidas demuestran que está siguiendo el camino correcto.
Por su parte, el gobierno de Belice publicó un comunicado el 12 de octubre en el que rechaza las sanciones contra su ministro de Relaciones Exteriores, asegurando que son injustificadas.
“Belice es un Estado soberano e independiente. Conforme a la Carta de las Naciones Unidas, todo Estado tiene el derecho de conducir su política exterior libre de presiones externas”, expresa el comunicado.
El gobierno de Belice señaló que dichas medidas “no alterarán la política exterior de Belice ni disuadirán al Gobierno de cumplir con sus responsabilidades”.
Belice hizo un llamado a los países a abstenerse de aplicar “medidas coercitivas unilaterales contra funcionarios de otros gobiernos”, y aseguró que consultará el caso con sus socios regionales y con la comunidad internacional en general.
Taiwán ha ido perdiendo gradualmente a sus aliados latinoamericanos frente al peso económico de Beijing en la región.
El régimen chino condiciona sus relaciones diplomáticas a la aceptación del principio de “una sola China”, una exigencia que implica romper los vínculos diplomáticos oficiales con Taipéi para poder acceder a su mercado. Actualmente, Belice y Paraguay son dos de los únicos tres países de América Latina que conservan sus lazos diplomáticos con Taiwán.
La influencia de China en Sudamérica es amplia. Según datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), el intercambio comercial ha tenido una expansión acelerada, al multiplicarse por 35: pasó de 14,000 millones de dólares en 2000 a 500,000 millones de dólares en 2022. Esto posiciona al país asiático como el segundo socio comercial de gran parte de los países sudamericanos.
























