Extraños objetos no identificados de forma redondeada llegaron recientemente a una alejada y solitaria playa en Australia.
La policía del estado de Queensland recibió la primera llamada el pasado viernes alrededor de las 2:30 p.m., luego de que varios residentes informaran sobre la presencia de estos sospechosos objetos en la playa de Forrest Beach.
Posteriormente, se observó a equipos de servicios de emergencia vestidos con trajes de protección contra materiales peligrosos recorrer la zona, mientras recogían una de las grandes bolas metálicas de la arena, informó el medio local 7 News
La Agencia Espacial Australiana y el Cuerpo de Bomberos y Rescate de Queensland (QFR) intervinieron de inmediato tras el hallazgo de varios de estos objetos potencialmente peligrosos.
Los artefactos, que ya fueron retirados de forma segura durante el fin de semana, corresponden presuntamente a recipientes a presión de un cohete espacial extranjero que reentró recientemente a la atmósfera terrestre, explicó la agencia espacial en una publicación en X el 5 de julio.
Aunque los servicios de emergencia evaluaron los restos y determinaron que la situación es segura, los equipos científicos del QFR permanecieron en el lugar durante las operaciones y mantuvieron una zona de exclusión de 50 metros de forma preventiva.
La Agencia Espacial Australiana identificó el origen probable de los componentes basándose en su ubicación y características, aunque no reveló el vehículo de lanzamiento ni el país de procedencia.
Mientras el origen de estos objetos intactos sigue siendo un misterio, el Dr. Brad Tucker, astrofísico de la Universidad Nacional de Australia, compartió una hipótesis con 7 News.
“El hecho de que, según los informes, haya tres tanques significa que se trata de un satélite muy grande o, de hecho, de la etapa superior de un cohete”, dijo el experto.
Respecto al destino de las piezas, el Dr. Tucker aclaró un punto legal crucial: “Los tratados espaciales establecen que deben ser devueltos al país que los lanzó”, dijo Tucker.
Según 7 News, los objetos de forma redondeada podrían contener residuos de propulsante de hidracina una sustancia química que se usa para propulsar satélites y sistemas de maniobra en naves espaciales. La hidracina es un compuesto altamente reactivo y puede seguir siendo peligrosa mucho tiempo después de su caída, ya que se trata de un compuesto corrosivo y tóxico que puede quemar el tejido humano, irritar el sistema respiratorio y ser absorbido a través de la piel.
Dado que es posible que se encuentren más restos en los alrededores costeros, las autoridades australianas adviertieron a la población que asuma que cualquier desecho de este tipo es peligroso.
"Nunca toque, mueva ni recupere escombros espaciales sospechosos y asuma que son peligrosos hasta que se le indique lo contrario. Aléjese y contacte a los servicios de emergencia", explica la Agencia Espacial Australiana.




















