El plan de paz entre China y Pakistán refleja el afán del régimen chino por asegurar el suministro de energía procedente de Irán, pero los expertos afirman que Beijing carece de la influencia necesaria para mediar en el conflicto, y es probable que su apoyo a Teherán eclipse la próxima cumbre entre Trump y Xi.
Según el Ministerio de Asuntos Exteriores de China, los dos países presentaron el 31 de marzo una iniciativa de cinco puntos para "restablecer la paz y la estabilidad" en la región del Golfo y Medio Oriente.
Las cinco propuestas son: el cese inmediato de las hostilidades; el inicio de las conversaciones de paz lo antes posible; la seguridad de los objetivos no militares; la seguridad de las rutas marítimas; y la primacía de la Carta de las Naciones Unidas (ONU).
Este acuerdo surge tras las conversaciones mantenidas el mismo día en Beijing entre el ministro de Asuntos Exteriores chino, Wang Yi, y el viceprimer ministro y ministro de Asuntos Exteriores paquistaní, Muhammad Ishaq Dar.
Esta medida supone un cambio radical respecto a la postura previamente moderada de Beijing sobre la guerra con Irán, ya que el Partido Comunista Chino (PCCh) se había limitado a calificar de "inaceptables" los ataques coordinados de Washington y Jerusalén contra Teherán.
Los motivos de Beijing
Simon Chin-mo Cheng, profesor asociado de diplomacia y relaciones internacionales en la Universidad de Tamkang en Taiwán, afirmó que la seguridad energética es la principal motivación detrás de las propuestas de China, ya que Beijing busca impedir que Teherán interrumpa los flujos de petróleo a través del estrecho de Ormuz."Esto coincide con el cuarto punto de la iniciativa de cinco puntos relativa a 'la seguridad de las rutas marítimas', ya que el estrecho de Ormuz representa aproximadamente el 45 por ciento del total de las importaciones de petróleo del PCCh", declaró Cheng a The Epoch Times.
"Un bloqueo prolongado del estrecho tendría un impacto devastador en las industrias energética, petroquímica y de fertilizantes agrícolas de China".
Cheng afirmó que Beijing también está utilizando esta iniciativa para apuntalar el régimen iraní, asegurándose una posición estratégica vital en Medio Oriente y un pilar fundamental para su Iniciativa de la Franja y la Ruta.
"El Programa de Cooperación entre Irán y China a 25 años, firmado hace varios años, ha sido fundamental para consolidar esa relación, y Beijing no puede permitirse que se derrumbe", dijo Cheng.
El acuerdo, firmado en 2021, comprometió a Beijing a invertir aproximadamente 400,000 millones de dólares en 25 años a cambio de petróleo iraní con grandes descuentos.
William Chih-tung Chung, investigador adjunto del Instituto de Investigación para la Defensa y la Seguridad Nacional de Taiwán (INDSR), afirmó que Beijing espera utilizar esta maniobra diplomática para proyectarse como una superpotencia mundial a la par de Washington, capaz de intervenir en conflictos extranjeros.
"Desde la invasión rusa a Ucrania, Beijing ha intentado constantemente presentarse como mediador, aprovechando estas oportunidades para destacar su influencia en la comunidad internacional", declaró Chung a The Epoch Times.
"Palabras vacías"
Chung afirmó que Beijing carece del peso geopolítico necesario para actuar como un mediador creíble en Medio Oriente."La comunidad internacional no está pidiendo precisamente una intervención china, lo que demuestra que no creen que Beijing sea capaz de mediar en este conflicto", dijo Chung.
"Estados Unidos e Israel saben perfectamente que Beijing desempeña un papel fundamental en el mantenimiento de las capacidades de combate de Irán, por lo que, en estas circunstancias, China no puede tener éxito como artífice de la paz".
Según un informe de la consultora y agencia de medios SpecialEurasia, Beijing ha suministrado a Teherán tecnología militar avanzada, sin que el Partido Comunista Chino haya reconocido públicamente estas transferencias de armas.
Chung afirmó que si Washington descubre pruebas concretas de que Beijing está armando secretamente a Irán, cualquier posibilidad de que China desempeñe un papel diplomático se derrumbaría por completo.
"Beijing está actuando con hipocresía. Una vez que se revelen las pruebas de su apoyo vital en materia de armas a Irán, es probable que el PCCh se enfrente a una fuerte reacción en contra", dijo Chung.
Una columna de humo se eleva tras un ataque a la capital iraní, Teherán, el 3 de marzo de 2026. (Atta Kenare/AFP vía Getty Images)Dando forma a las conversaciones entre Trump y Xi
La última medida de Beijing se produce antes de la tan esperada cumbre entre el presidente Donald Trump y el líder chino Xi Jinping.La reunión está programada ahora para los días 14 y 15 de mayo en Beijing, después de que Trump aplazara su viaje —originalmente previsto del 31 de marzo al 2 de abril— para poder supervisar las operaciones militares en Irán.
Cheng afirmó que la iniciativa de cinco puntos omite deliberadamente cualquier mención al papel de Estados Unidos e Israel en los ataques, una medida deliberada para evitar poner en peligro las próximas conversaciones.
"Esta iniciativa es, en realidad, una presión velada sobre Teherán para que acepte una resolución diplomática, una que Beijing espera que mantenga la cumbre en marcha", dijo Cheng.
Cheng afirmó que el afán de Beijing por mediar refleja la gran importancia que otorga a la visita de Trump, especialmente ahora que su diplomacia del "guerrero lobo" se enfrenta a la oposición internacional y se está produciendo una purga política cada vez más intensa dentro del régimen.
"La situación actual es profundamente desfavorable para Xi, quien también espera aprovechar la cumbre para suavizar la guerra comercial entre Estados Unidos y China, y lograr una postura más conciliadora de Estados Unidos respecto a Taiwán, allanando así el camino para su cuarto mandato", dijo Cheng.
Taiwán es una democracia autónoma que el Partido Comunista Chino nunca ha gobernado, pero que ha amenazado con tomar por la fuerza de ser necesario.
Chung afirmó que la iniciativa de paz de Beijing servirá de poco para desviar la presión estadounidense en la cumbre, ya que se espera que Washington cuestione a Xi por el apoyo más amplio de Beijing a Teherán.
"La intervención de China en el conflicto con Irán tendrá, sin duda, un impacto negativo en la cumbre", afirmó Chung.
"Cabe esperar que Trump continúe exigiendo a Beijing que proteja el transporte marítimo comercial y mantenga el suministro mundial de petróleo en el estrecho de Ormuz, y que reduzca su apoyo encubierto a Irán".
















