Según analistas, la visita de Estado del presidente paraguayo, Santiago Peña, a Taiwán representa un revés diplomático de Beijing en América Latina, mientras que Washington continúa frenando la expansión del régimen chino en el hemisferio occidental para reducir la amenaza geopolítica.
Durante su viaje del 7 al 10 de mayo, Peña se reunió con el presidente de Taiwán, Lai Ching-te, y firmó tres acuerdos de cooperación que abarcan la asistencia jurídica mutua, la ciberseguridad y la infraestructura de inteligencia artificial (IA).
Estos pactos ponen de relieve una "visión compartida para impulsar el desarrollo tecnológico y mejorar la gobernanza", en el marco de los 69 años de relaciones diplomáticas entre ambas naciones, según el Ministerio de Asuntos Exteriores de Taiwán.
Reafirmando esta sólida alianza de larga data, Peña se autodenominó un "firme defensor de Taiwán", y agregó que Taipéi no tiene que preocuparse por la relación durante su mandato y prometió seguir promoviendo la cooperación bilateral, según una entrevista concedida a la Agencia Central de Noticias de Taiwán el 7 de mayo.
El 12 de mayo, el Ministerio de Asuntos Exteriores de China criticó a Peña y a su delegación, acusándolo de ser "peones de las fuerzas separatistas que buscan la 'independencia de Taiwán'".
El ministerio instó a Asunción a cambiar de rumbo basándose en el “principio de una sola China”, que sostiene que Taiwán es una parte inseparable del territorio chino.
Taiwán, cuyo nombre oficial es República de China (ROC), es una democracia autónoma que el régimen comunista chino nunca ha controlado, aunque ha prometido anexarla, por la fuerza si es necesario.
Desde 1971, cuando la República Popular China (RPC), nombre oficial del régimen, le arrebató el asiento de "China" a la República de China en las Naciones Unidas, la mayoría de los países han transferido su reconocimiento formal a Beijing y han mantenido únicamente vínculos no oficiales con Taipéi.
Taiwán "mantiene la ventaja"
La persistente ofensiva de Beijing para privar a Taipéi de aliados oficiales ha intensificado el escrutinio de la visita de Peña, aunque pocos esperan que Asunción cambie de bando, afirma Kung Kwo-wei, director del Centro de Estudios Latinoamericanos y Caribeños de la Universidad Tamkang en Taiwán.
El presidente de Paraguay, Santiago Peña, en Washington el 21 de enero de 2025. (Samira Bouaou/The Epoch Times)."Taiwán ha hecho un excelente trabajo manteniendo la asociación con Paraguay, como lo demuestran los nuevos acuerdos bilaterales firmados", dijo Kung a The Epoch Times.
"Si bien las constantes críticas de China a Paraguay revelan un sentido de urgencia por su parte, Taiwán actualmente lleva la delantera en esta batalla diplomática".
Shen Ming-shih, investigador del Instituto de Investigación para la Defensa y la Seguridad Nacional de Taiwán, considera que el viaje del líder paraguayo refleja una postura amistosa hacia Taipéi, lo que indica que dichas relaciones benefician los intereses económicos de Paraguay.
"Hemos visto que varios países latinoamericanos no obtuvieron ningún beneficio tangible del Partido Comunista Chino (PCCh) después de romper relaciones con Taipéi", dijo Shen a The Epoch Times.
"Por el contrario, el reciente crecimiento económico de Paraguay ha sido estelar, lo que no hace más que alimentar el deseo de Beijing de arrebatárselo y eliminar la presencia diplomática de Taiwán en la región".
Según el informe de Perspectivas de la Economía Mundial del Fondo Monetario Internacional, publicado en abril, se prevé que el crecimiento económico de Paraguay alcance el 4.2 % en 2026, el más alto de Sudamérica y muy por encima del promedio regional del 2.3 %.
Ayuda y propaganda
El profesor Huang Kwei-bo, de la Universidad Nacional Chengchi en Taiwán, indicó que Beijing ha invitado repetidamente a legisladores, periodistas y opositores paraguayos a visitar China, pero sin éxito, porque hasta ahora estos esfuerzos no han logrado influir en la postura de Peña."Peña hizo hincapié en que Paraguay y Taiwán son socios estratégicos que comparten valores comunes como la democracia y la libertad", dijo Huang a The Epoch Times.
"En otras palabras, su ideología política es fundamentalmente incompatible con el comunismo marxista-leninista".
Sin embargo, Huang advirtió que las campañas del PCCh no cesarán a corto plazo.
"El principal partido de la oposición de Paraguay había sopesado previamente la posibilidad de establecer relaciones diplomáticas formales con Beijing, impulsado por intereses comerciales agrícolas", afirmó.
"Dado que el producto interno bruto per cápita de Paraguay aún está por debajo de los 8000 dólares y necesita crecer, los incentivos económicos y los proyectos de ayuda financiera seguirán siendo las principales herramientas de Beijing para influir en Asunción".
Haciéndose eco de la valoración de Huang, Kung afirmó que el régimen chino sigue fortaleciendo los intercambios con las facciones políticas rivales de Asunción, a la espera de aprovechar la oportunidad si se produce un cambio de poder en futuras elecciones.
"Beijing está trabajando arduamente para cultivar grupos pro-China en Paraguay y tratando de entablar relaciones estrechas con los funcionarios locales", dijo Kung.
"Además, cumple sistemáticamente sus promesas financieras y utiliza los medios de comunicación locales para librar una guerra cognitiva, lo que significa que un cambio en el partido gobernante podría llevar a Asunción a considerar la posibilidad de forjar lazos con el PCCh".
Contrarrestar a Beijing
En marzo, el presidente estadounidense Donald Trump prometió en la Cumbre Escudo de las Américas, una reunión de jefes de Estado y funcionarios gubernamentales de 12 países de la región, que Washington "no permitirá que la influencia extranjera hostil se afiance en este hemisferio".
Los participantes de la Cumbre "Escudo de las Américas" en el Trump National Doral de Miami, el 7 de marzo de 2026, posan para una foto grupal. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump (C), aparece junto a (de izquierda a derecha) la primera ministra de Trinidad y Tobago, Kamla Persad-Bissessar; el presidente de la República de Paraguay, Santiago Peña; el presidente de la República Dominicana, Luis Abinader; el presidente de Bolivia, Rodrigo Paz Pereira; el presidente de El Salvador, Nayib Bukele; el presidente de Argentina, Javier Milei; el presidente de Panamá, José Raúl Mulino; el presidente de Guyana, Mohamed Irfaan Ali; el presidente de Honduras, Nasry "Tito" Asfura; el presidente de Costa Rica, Rodrigo Chaves Robles; el presidente electo de Chile, José Antonio Kast; y el presidente de Ecuador, Daniel Roy Gilchrist Noboa Azín. Trump recibe a líderes de América Latina y el Caribe para debatir los problemas que enfrenta la región, desde el crimen organizado hasta la inmigración ilegal. La cumbre también busca promover los intereses de Estados Unidos en la región y reducir la influencia de potencias extranjeras como China. (Saul Loeb/AFP vía Getty Images).Los analistas consideraron esta medida como una respuesta a la creciente presencia del PCCh en América Latina y el Caribe, donde el comercio chino superó los 500,000 mdd en 2024.
Shen dijo que este enfoque estratégico significa que Estados Unidos contrarrestará activamente las campañas que Beijing lleva a cabo en Paraguay y otros países de la región, lo que inevitablemente limitará los intereses chinos existentes en la zona.
"Estados Unidos seguirá utilizando este enfoque para estabilizar su ‘patio trasero’, por lo que mantener a Paraguay fuera del alcance de Beijing es un paso fundamental para frenar la expansión de China en la región", afirmó.
Según Kung, esta competencia cada vez más intensa probablemente también empujará a los gobiernos regionales a alinearse con Estados Unidos en materia de infraestructuras sensibles y minerales críticos, lo que creará importantes obstáculos para Beijing.
"Dado que Estados Unidos considera cualquier participación china en instalaciones clave del hemisferio occidental como una amenaza geopolítica, está abordando estos problemas con una planificación a largo plazo", afirmó.
Aun así, Kung afirmó que las naciones latinoamericanas mantendrán una estrategia de doble vía, continuando su colaboración con Beijing para sacar provecho de su comercio e inversión.
"América Latina no puede desvincularse por completo de China, por lo que la presencia comercial del régimen chino en la región no hará más que crecer", afirmó Kung.
"Pero estos gobiernos son muy conscientes del enfoque de Washington hacia el PCCh y actuarán con cautela en asuntos geopolíticos delicados".














